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Los efectos del temporal en la costa vasca

Dos puentes resultan con daños estructurales en San Sebastián

El parte de destrozos ocasionados por el temporal es desolador

Vista de los daños ocasionados junto al Museo San Telmo de San Sebastián por el oleaje del pasado domingo.
Vista de los daños ocasionados junto al Museo San Telmo de San Sebastián por el oleaje del pasado domingo. EFE

El parte de destrozos ocasionados por el temporal arroja un balance casi interminable, principalmente en San Sebastián, cuyo Ayuntamiento ha verificado que dos de los últimos cinco puentes sobre el río Urumea presentan “daños estructurales” como consecuencia de los embates de las olas. La delegada municipal de Infraestructuras y Servicios Urbanos, Nora Galparsoro, ha informado de que el puente de Mundaiz, uno de los más recientes, fue “levantado” por la corriente marina, y el de María Cristina, este mucho más antiguo, también sufrió daños en su estructura. Ambos seguían este lunes cerrados por precaución y su reparación tardará un mes.

El Consistorio donostiarra ha hecho un extenso recuento de los desperfectos. Contabilizó 25 metros de barandilla de La Concha que fueron literalmente arrancados por las olas, así como el murete junto a la rampa del Paseo Eduardo Chillida. La marea se tragó 150 metros de pretil, 60 metros de barandilla y las farolas del Paseo Nuevo, además de otros daños en La Zurriola, la zona del Kursaal, el Paseo de Francia, 40 metros de balaustrada y los dragones del puente María Cristina, siete metros de muro de costa... Un panorama desolador al que el Ayuntamiento deberá hacer frente en las próximas horas mediante la colocación de vallas provisionales hasta que se preparen las protecciones definitivas.

Otra alerta

La costa vasca tendrá que hacer frente a un nuevo temporal este miércoles. El Departamento de Seguridad anunció ayer que activará la alerta naranja por olas de hasta siete metros. La previsión indica que a partir de las 12.00 la altura del oleaje comenzará a crecer hasta alcanzar los seis, siete metros por la tarde.

Antes, Seguridad activará para este martes una alerta naranja por viento, ya que se esperan rachas en zonas expuestas de hasta 120 kilómetros por hora. Las zonas más afectadas serán las de montaña del oeste, mientras que en el oeste de Bizkaia y en el este de Gipuzkoa el viento podrá superar rachas de hasta 80 kilómetros por hora.

A todo ello se une el castigo recibido por decenas de locales comerciales y negocios de la ciudad. Es el caso del bar restaurante La Cepa, en la 31 de Agosto de la Parte Vieja, donde el agua accedió adentro burlando los tablones de seguridad y las persianas compactas del establecimiento: “Cuando llegamos a primera hora, en la planta baja, donde está la cocina y la bodega, el agua alcanzaba dos metros de altura. Tenemos limpieza para varios días y hemos perdido mucho género. Hemos tenido suerte porque en la zona de la barra no se han estropeado las cámaras y las máquinas. Intentaremos dar servicio lo antes posible”.

Piedad, de la tienda de muebles Futon Line, cerca de San Telmo, lamentó que “es la segunda vez que se inunda” el local, tras el oleaje del pasado 6 de enero, aunque en esta ocasión “hemos tenido medio metro de agua”. “Tenemos unos sistemas preparados para impedir la entrada del agua, pero se lo ha llevado todo por delante, arrancando la cerradura, incluso. Y ahora, la burocracia de los seguros”.

Precisamente, el Gobierno municipal ha celebrado una reunión informativa con vecinos afectados para resolver dudas y asesorarles en las gestiones con las compañías aseguradoras para recuperar lo perdido.

El puerto de Bermeo fue el más afectado de los 11 muelles vascos, según el primer balance del Gobierno vasco. Se desprendieron dos tramos importantes del dique de abrigo y se registró la rotura del espaldón de Frantxua y su explanada, con daños de consideración en lonjas y en el control de accesos, el hundimiento de 12 embarcaciones y la destrucción de un pantalán.

En otros puntos castigados por el temporal, la fuerza del Cantábrico engulló un enorme trozo de la carretera N-634, entre Zarautz y Getaria, aunque ayer por la tarde pudo abrirse al tráfico mediante un paso alternativo regulado con semáforos. Otras de las vías afectadas fue la GI-3361 que da acceso desde Hondarribia hasta el cabo de Híger, donde se produjo un espectacular desprendimiento que dejará cerrada la carretera durante un mes.