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Un centro con el aval de los jueces

El Sagrado Corazón-Hermanos Corazonistas de Barcelona imparte el 24% de las clases de preescolar en castellano. Los padres valoran el bilingüismo del centro

“Yo creo que cuantos más idiomas manejen los niños, mejor”. Berta Sanz es de Zaragoza y tiene a su hija de tres años escolarizada en el colegio Sagrado Corazón-Hermanos Corazonistas de Barcelona, un centro religioso que mantiene un concierto con la Generalitat. “Ni quiero que el catalán sea la lengua exclusiva, ni tampoco que se le excluya”, opinó Sanz ayer por la tarde a las puertas del centro, situado en la zona alta de Barcelona.

En este colegio estudia el hijo de una de las familias que exigió en los tribunales que se garantizasen más horas de castellano. Tras las reclamaciones de varias decenas de familias —24 casos están todavía en los tribunales— y la inacción de la Generalitat, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha establecido que el Departamento de Enseñanza debe asegurar a ocho alumnos de otros cinco centros escolares un mínimo del 25% de clases en este idioma. No es el caso del Sagrado Corazón, donde el tribunal ha considerado que no hacen falta medidas adicionales que garanticen el cumplimiento de los autos, puesto que “el alumno ha recibido, y recibe en la actualidad, enseñanzas con la presencia vehicular del idioma castellano”. El niño cursa este año 5º curso de preescolar.

Tras estudiar los informes enviados por el director y el secretario del centro sobre el curso del alumno cuyos padres demandaron a la Generalitat, el tribunal constata que la presencia del castellano en el horario lectivo semanal sería del 24,4% o del 28,9%, si se excluyen las horas dedicadas al inglés. Además, también tiene en cuenta que la lengua utilizada por los alumnos del curso del niño afectado cuando se dirigen al profesor es mayoritariamente el castellano, así como la lengua utilizada por los alumnos entre sí en “aproximadamente” un 90% o 95% de los casos.

El tribunal cree que, dada la realidad sociolingüística del centro, no está justificada la igualación horaria entre ambas lenguas que exigían los padres ni la “compartimentación”

El tribunal cree que, dada la realidad sociolingüística del centro, no está justificada la igualación horaria entre ambas lenguas que exigían los padres ni la “compartimentación”. De hecho, la mayoría de los alumnos (cerca de un 60%) tiene el castellano como lengua principal, según la dirección del colegio. Hay una importante presencia de alumnos extranjeros y el colegio está realizando un esfuerzo para aumentar la presencia del inglés.

Lara Garrido tiene dos hijos en este colegio. Dice que una de las razones que le llevaron a elegirlo fue el “bilingüismo” del que hace gala y que la mayoría de los padres están de acuerdo con este modelo. Incluso le gustaría que la presencia del castellano fuese mayor. Hace tres años el centro impuso una “inmersión obligatoria” en los primeros cursos, según esta madre, que dice que la dirección del centro les explicó que lo hacían por indicación de la Generalitat.

Fuentes de la dirección del colegio se distanciaron de la problemática e indicaron que se trata de un caso “de una familia que reclama sus derechos a la Generalitat”. “No concebimos un colegio sin catalán o castellano y tampoco uno donde el inglés no tenga una cabida importante”, añadieron. Estas mismas fuentes indicaron que el centro está obligado a hacer cumplir las normas autonómicas por el hecho de mantener un concierto y que “la discusión entre el castellano y el catalán es política”. “Más importante que cualquier sentencia es el funcionamiento diario del colegio. No hay tensiones lingüísticas”, explicaron.

En los cursos de educación infantil, la presencia del catalán es mayor. La relación se “equilibra” en los cursos de primaria y el catalán vuelve a superar al castellano en la secundaria. El objetivo del colegio es que, en global, el castellano, el inglés y el catalán ocupen un tercio del tiempo.

Aunque la presencia del catalán “es mayor que la de castellano”, una de las madres que ayer esperaba a sus hijos a la puerta del centro considera que esta cuestión “es secundaria”.

 

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