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Parturientas viajan 120 kilómetros por una avería en una incubadora

La adjudicataria del mantenimiento lleva desde el jueves sin reparar la pieza

La empresa Iberman, SA, a la que Sanidade adjudicó la gestión del mantenimiento de los equipos electromédicos del hospital de Valdeorras, mantiene sin arreglar desde el jueves pasado la única incubadora con respirador asistido para traslados de ese hospital. No es la primera demora de la adjudicataria en la reparación de la maquinaria desde que se privatizó el servicio, según ha denunciado ya en varias ocasiones la junta de personal, pero esta vez la tardanza ha generado “alarma y un grave perjuicio a las parturientas” que desde ese día son trasladadas a dar a luz a Ourense, a 120 kilómetros de distancia, “para evitar riesgos”.

El fallo en el respirador de la incubadora fue detectado el miércoles pasado por la pediatra durante una revisión nocturna. Al día siguiente estaba previsto un parto gemelar y la gestante no había llegado al término del embarazo con lo que los bebés podrían precisar esa incubadora. La pediatra informó del problema al ginecólogo de guardia y la gestante fue trasladada esa misma noche de urgencia al Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO).

El desplazamiento no fue sencillo: movilizó dos ambulancias ante la eventualidad de un parto durante el trayecto. Una la ocuparon, además de la embarazada, la matrona, el ginecólogo de guardia y el facultativo de la UVI medicalizada, y en la otra viajaron, junto a una incubadora, un pediatra y una enfermera. La mujer llegó a tiempo al CHUO. Desde ese día todas las gestantes de parto hacen la larga ruta hasta Ourense en ambulancia a la espera de que la adjudicataria del servicio arregle la pieza. Una vez hecha pública la denuncia, el Sergas prometió que hoy estará reparada y justifica los traslados de las embarazadas al CHUO explicando que “resulta imposible” retirar una incubadora con respirador de otro hospital para destinarlo provisionalmente al de Valdeorras.

La presidenta de la junta de personal del centro, Mercedes Cáceres, sostiene que Iberman “incumple sistemáticamente el contrato de mantenimiento”. “En los meses que lleva privatizado este servicio los fallos en los aparatos [ncubadoras, camas, autoclaves, respiradores o quirófanos] tardan días en ser arreglados, incluso en s casos urgentes como este”, denuncia. Sergas ha reconocido en ocasiones anteriores incidencias en el servicio. En noviembre, el portavoz de la CIG en el hospital, Carlos Álvarez, denunció los mismos incumplimientos de la empresa y advirtió de que había incluso camas que llevaban meses averiadas.

Cáceres explica que el Sergas prohíbe al personal público de mantenimiento del hospital la manipulación de los aparatos gestionados por la empresa: “Desde que se privatizó, os trabajadores públicos cambian bombillas y poco más”. La representante del personal sostiene que cuando estos se hacían cargo del servicio las averías se subsanaban “a la mayor brevedad ya que los trabajadores cubren, en turnos, las 24 horas”. Ahora, la empresa, con sede en A Coruña, desplaza a un empleado a Valdeorras “tres días alternos a la semana: lunes, miércoles y viernes”. Los trabajadores alertan del “elevado coste, tanto sanitario como económico” que ha acarreado la privatización del servicio.