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Fagor tumba al presidente de Mondragón

La corporación acepta la dimisión de Txema Gisasola ante el cierre de la compañía

Trabajadores de Fagor, protestan contra el concurso de acreedores el pasado noviembre.
Trabajadores de Fagor, protestan contra el concurso de acreedores el pasado noviembre. Reuters

Sergio Treviño y Txema Gisasola tenían sus destinos más unidos de lo que pensaban. Guisasola, al frente de MCC desde 2012 dejó caer a Fagor Electrodomésticos y a su director general, Treviño, el 30 de octubre del pasado año. Este viernes, la Comisión Permante de la corporación —el equivalente al consejo de administración— le dejó caer a él, muy lastrado en el liderazgo por los problemas, no sólo de financiación, sino de credibilidad, que ha generado la crisis de la empresa de línea blanca en los mercados. El hombre que en 2012 sucedió al frente del timón a José María Aldekoa y asumió el destino de 80.321 trabajadores, el primer grupo industrial vasco y la mayor cooperativa de España, presentó este viernes su dimisión “por motivos personales”.

El agujero financiero de la crisis de Fagor Electrodomésticos también ha mermado la capacidad de la corporación para ayudar a la refinanciación de Eroski, que estos días ha propuesto una quita del 30% a quienes compraron 660 millones de deuda perpetua, mientras negocia con 22 bancos la reorganización de sus 2.500 millones de deuda.

MCC representa el 3,2% del PIB vasco y el 7,4% del industrial

Fuentes no oficiales del grupo indicaron este viernes que Gisasola ha sufrido el último año una “considerable” presión interna para asumir su responsabilidad en la crisis de la cooperativa de línea blanca que dirigió desde 2006 hasta 2012, precisamente hasta el momento en el que le sucedió Treviño.

Es cierto que Gisasola no fue el responsable directo de la compra de la francesa Brandt, pero sí el encargado de asentar una mala digestión que, unida a la crisis de consumo, ha acabado por certificar el cierre de la cooperativa.

Quienes han gestionado la crisis de Fagor en el último año le reprochaban los escasos movimientos ofensivos y defensivos durante su mandato para sortear la situación ya que la compañía entró en pérdidas prácticamente desde el año posterior a la compra, y echó la persiana con 859 millones de deudas después de unas ayudas previas del grupo de más de 300 millones —junto a los 150 adicionales a los que han tenido que hacer frente los socios cooperativistas de su bolsillo—.

Pero también le han pasado factura al entender que “no ha defendido” a la cooperativa que simboliza el alma del grupo, la primera y la que marcó el camino de las fuertes inversiones en I+D, y de la internacionalización del grupo, pese a que dejar caer Fagor fue posiblemente la única decisión posible ya en 2013.

Un hecho que hasta el Gobierno vasco le reprochó, en un tenso final de año en el que, desde la propia presidencia del Ejecutivo autonómico, le reclamaron transparencia. Solo desde el 16 de octubre de 2013 los cooperativistas de Fagor supieron oficialmente que su empresa atravesaba problemas, aunque de forma oficiosa sí lo sabían.

MCC cerró este viernes página con la dimisión de Gisasola y abre otra nueva en la que una comisión gestora va a definir la hoja de ruta para las 289 entidades que agrupa, 110 de ellas son cooperativas. En total son más de 80.000 empleados de los que el 43% trabajan en el País Vasco, el 40% en el resto de España y el 17% en el mercado internacional.

El grupo quiere tomar un nuevo rumbo, pero sin salirse de las líneas generales marcadas con anterioridad por la dirección, es decir, redimensionamiento de las actividades para ser competitivos, internacionalización, innovación, cooperación entre empresas del grupo y apuesta por el modelo cooperativo.

Una comisión gestora

diseñará la hoja de ruta

El periodo de transición del grupo cooperativo, que cerró 2012 con unas ventas de 12.903 millones de euros, de las cuales 4.004 millones corresponden al exterior, y con unas inversiones de 331 millones, concluirá en unos tres meses cuando el nuevo presidente sea elegido y presente, en el marco de un congreso de la corporación, las nuevas líneas de actuación.

El ya expresidente reivindicó en el discurso de despedida los principios de “solidaridad, esfuerzo, competitividad, innovación tecnológica y compromiso con la sociedad” como esencia del grupo cooperativo y el principal pilar del “futuro”, citó la corporación en una nota.

MCC representa el 3,2% del PIB vasco y el 7,4% del industrial. Sus exportaciones suponen el 12,2% de las que realizan las empresas vascas y el 10,7% de las inversiones industriales.

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