Erkoreka denuncia que el “todo es ETA” no sirve tras el cese de la violencia

Asegura que esa tesis lleva a tomar decisiones “que no son homologables desde el punto de vista democrático”

El Gobierno vasco ha valorado “positivamente” el hecho de que se celebrara la multitudinaria manifestación del pasado sábado en Bilbao y que lo hiciera bajo el lema de derechos humanos, acuerdo y paz, ante la “excepcional situación creada en Euskadi como consecuencia de las actuaciones policiales y judiciales” de la pasada semana. Es la opinión del Ejecutivo, después de que ayer el lehendakari, Iñigo Urkullu, se refiriese brevemente a la protesta. Sobre su resultado, el portavoz del Ejecutivo, Josu Erkoreka, ha añadido tras el Consejo de Gobierno en Vitoria que tras "el desarrollo de la manifestación los propios convocantes han utilizado expresiones como la de incomodidad y decepción; si esas son las valoraciones de los convocantes el Gobierno no tiene nada más que decir". El objetivo del Gobierno autonómico ahora es "que se materialice el desarme inmediato de ETA y una nueva política de estado incluyendo una nueva política penitenciaria”.

Erkoreka ha criticado la “doctrina del todo es ETA” y ha censurado que ese planteamiento “desemboca” en decisiones “que no son homologables desde el punto de vista democrático”. Preguntado por estas declaraciones, el portavoz ha querido aclarar que no se refería a las detenciones en la operación Jaque de los ocho miembros del Koordinazio Taldea (KT), entre ellos Arantza Zulueta y Jon Enparantza, cuyo ingreso en prisión ha sido decretado ya. Erkoreka, también consejero vasco de Justicia, ha señalado que los jueces están retomando la tesis de que el “terrorismo puede ser violento y pacífico” y eso ha llevado a actuar contra "actividades estrictamente pacíficas y democráticas" y que esa tesis, cuando ETA ha abandonado las armas, es “difícilmente sostenible”. Eso sí, no ha querido señalar si ese es el caso de Zulueta y el resto de abogados del EPPK detenidos, considerados por el juez Eloy Velasco como un “brazo operativo más” de la banda terrorista.

En todo caso, el Gobierno ha puesto en valor que, con la manifestación del sábado en la capital vizcaína, se haya demostrado que la “mayoría de la sociedad vasca esté dispuesta a impedir que se frustre la posibilidad de la paz”. Iñigo Urkullu sigue a la espera de que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, fije el encuentro que el lehendakari le solicitó a finales de diciembre para tratar, entre otras cuestiones sectoriales, todo lo referente al momento del proceso del fin de ETA y al plan de paz que el Ejecutivo aprobó en noviembre pasado.

Erkoreka ha seguido la línea fijada ayer por el jefe del Ejecutivo autonómico de tender puentes con todos los grupos políticos -ha insistido en el carácter excepcional de lo ocurrido la pasada semana- y ha reclamado a los partidos que estén dispuestos a cerrar “grandes acuerdos” que sumen a todas las sensibilidades en torno a la paz. El mecanismo para lograrlos, ha especificado, sigue siendo la ponencia de paz del Parlamento porque es necesario trabajar con “discreción y lealtad”, en la que formalmente solo quedan representados PNV y EH Bildu y a la que PSE, PP y UPyD siguen negándose a participar. El Gobierno seguirá su hoja de ruta, el plan de paz, con las 18 iniciativas que este contiene, ha añadido Erkoreka, que ha negado que entre los planes de Iñigo Urkullu esté la celebración de una ronda de contactos que ayude a desbloquear el debate sobre paz y convivencia entre los partidos vascos.

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