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Urkullu insta a lograr “un nuevo futuro político” para Euskadi

El 'lehendakari' ve “la oportunidad histórica de consolidar una paz y convivencia que nunca hemos conocido”

Reactivar la economía, asentar la paz y actualizar el sistema de autogobierno vasco. Los tres pilares sobre los que el lehendakari, Iñigo Urkullu, ha construido su acción de gobierno desde que llegase a Ajuria Enea en diciembre de 2012 vertebran su mensaje de fin de año, un texto en el que priman los principios y los llamamientos al consenso y el trabajo conjunto sobre el mensaje puramente político, más diluido.

El PNV ha abierto la caja del debate de la reforma del autogobierno vasco y la búsqueda del nuevo estatus que desea para Euskadi instando la constitución de una ponencia parlamentaria que comenzará a trabajar en el primer trimestre del año. Urkullu y su partido, para quienes lo prioritario sigue siendo la crisis —“lo urgente y fundamental es reactivar la economía”, dice en su intervención—, han optado por un perfil muy abierto e intencionadamente inconcreto en aras de favorecer un acuerdo que se antoja muy complicado.

Esa estrategia se trasluce en el mensaje de Urkullu donde, sin la menor alusión a los dos procesos soberanistas que todo el nacionalismo tiene en la cabeza este 2014 —Escocia y Cataluña—, se limita a asegurar: “Tenemos la oportunidad de abrir la puerta a un nuevo futuro político para Euskadi, desde el diálogo, la negociación, el acuerdo, el refrendo y el respeto a la voluntad de la sociedad vasca”.

Si el año pasado en su primer discurso de este tipo como lehendakari Urkullu planteaba “ganar un nuevo horizonte para Euskadi en Europa”, la referencia europea, recurrente en los pronunciamientos peneuvistas sobre el futuro del autogobierno, vuelve a estar presente en sus palabras: “Euskadi quiere progresar y ganar su propio espacio en el mundo”.

Cuando el año termina en Euskadi marcado por el comunicado de los presos de ETA en el que aceptan la legalidad penitenciaria y reconocen, con matices, el daño causado y las perspectivas de un gesto cercano de la banda hacia su desarme, Urkullu, también sin alusiones ni a ETA ni a sus reclusos, aprecia para 2014 “la oportunidad histórica de consolidar una paz y convivencia que nunca hemos conocido”.

Insta además a “dejar atrás el odio”, reconocer el daño causado a las víctimas y favorecer una nueva convivencia, “aprovechando la generosidad y altura de miras de la mayoría de la sociedad vasca”.

Urkullu consiguió el pasado 20 de diciembre sacar adelante en el Parlamento vasco sus primeros presupuestos, tras el fracaso de tener que retirar el anterior proyecto en abril, gracias a los acuerdos cerrados primero con el PSE y luego con el PP.

Esos pactos, extendidos a la mayoría de las grandes instituciones, suponen uno de los principales datos en el haber político del lehendakari en esta legislatura y Urkullu elogia el “periodo de concertación y colaboración” abierto “por responsabilidad política e institucional”.

Diversos agentes económicos y el propio Gobierno autónomo apuntan que 2014 puede ser el año en que Euskadi salga de la recesión y vuelva a crecer la economía —en el entorno de un 1% para el conjunto del ejercicio—, eso sí, todavía con una tibia creación de empleo.

“Vamos a seguir viviendo momentos duros”, asume el lehendakari, pero se está “dejando atrás lo peor de la crisis”, remata.

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