CC OO denuncia la sustitución de personal por la huelga en la lavandería

El sindicato critica que la empresa privada, Flisa, ha contratado empleados autónomos

La Federación de Sanidad de CC OO Madrid ha presentado este viernes una denuncia ante la Inspección de Trabajo por la sustitución de los trabajadores de la lavandería hospitalaria de Mejorada del Campo, que se encuentran en huelga indefinida desde el 6 de diciembre.

Según CC OO, la empresa privada Flisa, encargada del servicio desde el 1 de diciembre, está subcontratando con otras empresas el servicio de recogida y transporte para realizar las funciones de los trabajadores que están ejerciendo su derecho a la huelga (como es el caso de conductores). Llegan camiones con ropa sucia de hospitales de la red sanitaria madrileña (como el Hospital de Getafe) conducidos por trabajadores de otras empresas o autónomos, mientras que los de la lavandería hospitalaria de Mejorada del Campo —que están realizando los servicios mínimos— permanecen en el centro sin hacer nada.

La secretaria general de la sección sanitaria del sindicato, Rosa Cuadrado, ha asegurado que más de un 85% de la actividad habitual de la lavandería central —35.000 kilos diarios de ropa de los distintos hospitales— se está derivando a otras lavanderías desde el inicio de la huelga.

A juicio del sindicato, estas actuaciones por parte de Flisa suponen “una clara vulneración del derecho a la huelga y a la normativa sobre relaciones de trabajo, que prohíbe taxativamente al empresario la sustitución de los trabajadores huelguistas por otros que no estuviesen vinculados a la empresa al inicio de la huelga”.

Las trabajadoras del centro denuncian que desde la semana pasada un camión frigorífico lleva la ropa sucia desde los hospitales de Madrid hasta la lavandería central. “La ropa no está tratada en buenas condiciones en un camión de ese tipo, con el consiguiente perjuicio para la salud de los enfermos”, critica una de ellas, que ha preferido el anonimato.

Asimismo, las empleadas aseguran que la semana pasada, durante el descanso de 20 minutos que tienen, la empresa dio orden de cerrar la puerta para que las que estaban de servicio no pudieran hablar con las que hacían huelga fuera de la lavandería. “Han puesto una barrera con candado para que no hubiera contacto entre nosotras”, declara la misma empleada.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete
Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS