Citas aplazadas hasta diez meses

Comprensión resignada entre los pacientes ante las molestias ocasionadas

Sin alzar el tono, pausadamente, María explica que la huelga de la sanidad pública provocó que se aplazase la consulta médica, prevista ayer, para diagnosticar la radiografía de su hija. La mujer hizo cola en su centro de salud, la Casa del Mar de A Coruña, y obtuvo una nueva fecha: octubre de 2014. Dentro de casi un año. Pero lo dice sin un atisbo de enfado en el tono de su voz. Aunque sí muestra cierta incomprensión, casi incredulidad, y algo de resignación. Cree que el nuevo plazo es un error, va a luchar por que sea antes, está en su derecho, reivindica. Como también, subraya acto seguido, que el personal sanitario vaya dos días a la huelga “en defensa de la salud pública”, apostilla. Más del 70%, en el turno de tarde, secundó el paro, “el que más seguimiento registró de todos los convocados en la historia de A Coruña y comarca”, aseguran sindicatos y organizaciones de médicos.

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 El seguimiento, aunque desigual, fue importante en el área sanitaria coruñesa. Y, por regla general, contó con el apoyo y una comprensión resignada de los usuarios. Aunque todo depende de cómo le afecte a cada uno. La mayoría de los pacientes aseguraba, al enterarse ante el mostrador de información, que entendía que los médicos hagan huelga, “que tienen que defender lo suyo”, o incluso, aunque en menor medida, que era un paro para reivindicar el derecho de todos a una sanidad pública, universal y sin recortes. Cundía la opinión generalizada de que se trataba de una protesta laboral por razones salariales o de recorte de plantilla. Pero no que intentase, como explicaban en el hospital coruñés, defender la prestación sanitaria pública y para todos, sin recortes ni privatizaciones. Una de las fotos del día, además de colas cambiando las citas programadas, fue la de las sabanas colgando en cada ventana del centro hospitalario de Abente y Lago, en el corazón de A Coruña, con lemas escritos a rotulador como No a la privatización o Sanidade pública e de calidade. Improvisadas reivindicaciones que resultaron hasta pedagógicas para los pacientes, que en su inmensa mayoría acudieron al centro sin saber que había huelga, y menos el porqué.

Un señor de Carballo, sin un gesto de fastidio, dio media vuelta y se fue cuando le dijeron en el hospital coruñés, a 70 kilómetros ida y vuelta de su domicilio, que el especialista con el que tenía cita no estaba hasta el miércoles. Otro hombre, también con cita para ayer y abocado a un aplazamiento, se puso, por el contrario, a protestar. Incluso lanzó algún que otro juramento, y finalmente logró que le hicieran los análisis. “A mí me da igual que no me atiendan hoy”, contaba una joven en la Casa del Mar de A Coruña, “entiendo que estén en huelga, pero mi abuela, operada del corazón, necesita que el medico le dé la receta por los medicamentos. No puede esperar. ¿Por qué no la atienden?”.

En el turno de tarde, que comenzó a las 15 horas, el seguimiento de una huelga prevista para dos días fue aún mayor que por la mañana, aseguran desde la junta de personal del área sanitaria de A Coruña. Y están extremadamente agradecidos a los pacientes por su comprensión. “Todas las citas canceladas deben darse con carácter urgente, si la Xunta no lo hace es para intentar castigarnos y culparnos de un nuevo retraso”, afirma la junta de personal, que emplaza a los usuarios del Sergas a reivindicar sus derechos.

En urgencias del Complejo Hospitalario Universitario, la espera por la mañana fue incluso menor que un día normal en un servicio que sufre colapsos continuos y donde enfermos pendientes de ingresar en planta pueden estar abocados a esperar hasta 72 horas sentados en un sillón. “Ya podría haber huelga todos los días, hoy no falta personal”, apostillaban enfermeras del turno de mañana, que comenzó a las 8. Se declaraban “encantadas” de que la convocatoria, al imponer la Consellería de Sanidade servicios mínimos del 100% en algunas áreas como las urgencias de los hospitales, haga que por primera vez en meses ayer sí estuviesen cubiertas vacantes o bajas. Se paralizaron las consultas, aunque no los análisis o radiografías programadas. Siete quirófanos en el hospital permanecieron cerrados, pero ninguna intervención urgente se dejo de atender. Del Sergas y de las protestas de los usuarios, dependerá ahora que no se disparen las listas de esperas.

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