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El mejor conductor de autobús de Reino Unido es un joven de Coslada

Raúl Campos Folgado recibe el premio en un acto presidido por la ministra de Transportes

Raúl Campos Folgado con el premio.
Raúl Campos Folgado con el premio.

Si tiene previsto viajar a Edimburgo en avión y del aeropuerto a la ciudad piensa coger el autobús, fíjese un momento en su conductor. Si le da los good morning con una gran sonrisa y un simpático acento español, no hay lugar a duda: es el madrileño Raúl Campos Folgado, que acaba de recibir el premio al mejor conductor de autobús de Reino Unido de 2013.

“Creo que no hago nada del otro mundo, solo digo buenos días a los pasajeros cuando suben, doy las gracias cuando pagan y les deseo un buen día cuando se van”, se justifica al teléfono después de acabar su turno. Es de Coslada, tiene 33 años, hace seis se marchó a Escocia a aprender inglés y hace una semana recibió el UK Bus Award. El premio se concede desde hace 18 años y diferentes jueces valoran la atención al cliente y las capacidades técnicas.

Campos Folgado había estudiado educación infantil e informática pero comenzó a trabajar de conductor de autobús, como su padre, para pagar la hipoteca del piso que se compró en Coslada. Le gustaba viajar y, como su desconocimiento del inglés le impedía disfrutar a fondo sus viajes, lo dejó todo y desembarcó en Edimburgo sin apenas saber decir su nombre. “Al principio fue muy duro, lo único que podía hacer era trabajar de friegaplatos y como tenía que pagar los gastos de aquí y la hipoteca en España hacía 60 y 70 horas a la semana”.

Más tarde, ascendió a camarero y un día vio un anuncio para conducir el autobús turístico de la ciudad en verano. Aunque su inglés todavía era macarrónico, su simpatía hizo el resto y le acabaron contratando en la línea regular de la empresa Lothian Buses para la que todavía trabaja.

A partir de ahí, al departamento de atención al cliente empezaron a llegar cartas de pasajeros no con quejas, sino que se tomaban la molestia de escribir a la empresa para agradecer el buen trabajo y la amabilidad del madrileño. Recibieron más de 20 y la empresa, que tiene alrededor de 2.000 empleados, le otorgó en 2012 el premio al conductor favorito de la ciudad.

“Es un trabajador ejemplar, tiene muy buen trato con los clientes y se merece este premio sin ninguna duda”, decía por aquel entonces el responsable de operaciones de la compañía George McKendrick al medio local STVnews.

“Supongo que hay otros compañeros que están malhumorados y cuando los pasajeros ven a alguien sonriente les sorprende, pero no soy el único, hay muchos que hacen lo mismo”.

Un año después llegó el gran premio y hace una semana le tocó viajar a Londres con la plana mayor de su empresa para recogerlo en un acto presidido por la ministra de transportes Susan Kramer.

Al otro lado del teléfono, Campos Folgado intenta constantemente quitarse mérito y minimizar la importancia del premio. “Para mí, que una señora me deje un bombón o me regale un paquete de galletas que acaba de comprar en el súper, como me ha pasado, vale lo mismo o más que cualquier galardón”.

Los que no escatiman en elogios son sus amigos y familiares que viven en Coslada. Desde que la madre se quedó en paro alquilaron su piso para pagar deudas y se fueron a vivir al de su hijo, que estaba vacío. “Estoy muy orgulloso de mi hijo, no hago más que hablar de él y es casualidad que se dedique a lo mismo que yo”, cuenta Antonio Campos Blanco, de 58 años, que también es conductor en la Empresa Municipal de Transportes.

Campos Folgado no se plantea volver a Madrid porque se le queda grande ni a Coslada porque se le hace pequeña. “Edimburgo, con medio millón de habitantes tiene el tamaño perfecto”, se justifica, e igual de perfectos son su casa, su novia y su trabajo. “Si volviera a España sería para estar en el paro como tantas otras personas, así que mejor me quedo aquí”.