Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Decepción en las almadrabas de Cádiz por el mantenimiento de la cuota del atún

Los sindicatos creen que la decisión puede tener consecuencias en el empleo

Levantada de atunes en una almadraba en las costas de Barbate. Ampliar foto
Levantada de atunes en una almadraba en las costas de Barbate.

Las almadrabas gaditanas, un sistema tradicional de pesca, seguirán viendo limitada su capacidad de capturas. La Comisión Internacional para la Conservación del Atún Rojo (ICCAT) ha desatendido la demanda de varios países, entre ellos España, para incrementar el máximo admisible de pesca. El organismo ha optado por conservar las 657 toneladas para este arte de pesca, una cifra insuficiente para los empresarios, quienes esperaban un aumento en virtud de los informes que han constatado la recuperación de la especie.

La pesca del atún rojo se comenzó a limitar en 2006 cuando los científicos corroboraron un alarmante descenso en la población del atún. Los límites impuestos han permitido que el número de ejemplares vuelva a crecer, como se ha aportado en varios informes entregados en los últimos dos años. La limitación de pesca había sido compensada en España con ayudas del Gobierno como el programa para que las almadrabas se convirtieran en sede de estudios científicos del Instituto Español de Oceanografía, pero ya el año pasado no se renovó ese programa, con lo que muchas de las empresas optaron por comprar cuota a otras regiones, para atender la creciente demanda de atún rojo de almadraba.

Aunque el ICCAT no aguardaba revertir la tendencia de limitaciones hasta 2015, la delegación andaluza desplazada a Sudáfrica, sede del encuentro del organismo, confiaba en ese incremento y así se lo reclamó a la comisaria de Pesca de la Unión Europea, María Damanaki. Sin embargo, en vez de ayudar, el sector gaditano acusa a Damanaki de haber torpedeado sus intereses. "Ha preferido dejarlo todo paralizado", se queja Marta Crespo, de la organización de productores pesqueros de almadraba. "El comité científico consideraba que se podía aumentar hasta un 5% y no se ha tocado nada", añade. Crespo lamenta que, en cambio, Damanaki sí haya apoyado mantener la cuota en el Atlántico oeste, en América, en contra de la recomendaciones de los expertos que instaban a un descenso. "Hemos conseguido que el atún se recupere, pero ahora los que van a morir son los pescadores", lamentó.

Los sindicatos también han advertido de que el mantenimiento de la misma cuota puede tener consecuencias en el empleo, ya que las almadrabas volverán a estar abiertas menos tiempo. El sector da empleo directo a unas 400 personas en la provincia de Cádiz, aunque en los últimos años ha habido una creciente oferta gastronómica y turística en torno al atún rojo de almadraba, lo que ha generado un fuente indirecta de empleo cada vez más potente.