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EL PROCESO SOBERANISTA

Mas pide a los independentistas moderación para salvar la consulta

El presidente advierte a la ANC que el proceso soberanista no triunfará con movilizaciones en la calle y llama a cerrar filas para consensuar la pregunta

Artur Mas, ayer en seminario con la federación de cámaras de comercio de India.
Artur Mas, ayer en seminario con la federación de cámaras de comercio de India.

La consulta soberanista que promueve el presidente catalán, Artur Mas, no solo está en peligro por el rechazo frontal que genera en el Gobierno y por el reciente desmarque del Partit dels Socialistes (PSC). En las filas independentistas la tensión va en aumento hasta el punto que el presidente catalán tuvo que salir ayer a pedir calma.

El problema es que estos sectores exigen que en el eventual referéndum se pregunte solo por la independencia, algo que rechazan Unió Democràtica e Iniciativa. Mas advirtió a los primeros, entre los que se encuentran sus socios de Esquerra Republicana y la influyente asociación Asamblea Nacional Catalana, (ANC) que “si se tensa demasiado la cuerda, se puede romper”.

El presidente catalán, que continua de viaje oficial en India, tiene como principal cometido político en lo que queda de año alcanzar un acuerdo sobre la fecha y la pregunta de la consulta aunque no exista ninguna garantía de que llegue a celebrarse. Cinco son los partidos que se mantienen en el bloque favorable al derecho a decidir y cada uno de ellos tiene una fórmula diferente para hacer la consulta. Unió Democràtica e Iniciativa se niegan que se pregunte solo por la independencia, mientras que Esquerra y la CUP quieren justo lo contrario. Convergència, la formación de Mas, se encuentra entre dos aguas.

En un intento de enderezar la situación, Mas llamó ayer al cierre de filas. “No se entendería que no nos pusiéramos de acuerdo”. Y es que en CiU son conscientes de que los contrarios al proceso, especialmente el Gobierno de Mariano Rajoy, están esperando que el proyecto de Mas se hunda solo. El presidente catalán también lanzó una advertencia clara a la ANC, principal promotora de las manifestaciones soberanistas que ha habido en Cataluña los últimos dos años y cuya presidenta, Carme Forcadell, dijo ayer que no preguntar directamente por la independencia sería “un fraude”.

El presidente catalán reclamó altura de miras y paciencia. “Hay procesos que requieren tiempo y que no se solucionan sacando la gente a la calle”, dijo. En la Generalitat entienden que la pregunta no podrá ser independencia sí o no, sino que deberá ser más ambigua para mantener la solidez del bloque favorable al derecho de autodeterminación.

La clave está ahora en conseguir que Esquerra Republicana acepte una pregunta que no se centre solo en la independencia y en la que se sientan representados tanto Unió como Iniciativa. Mas se centrará en conseguir este acuerdo mediante reuniones a todos los niveles con los dirigentes de los partidos. Mientras el acuerdo esté lejos, el presidente es poco partidario de celebrar reuniones públicas, ya que en ellas los partidos tienden a sobreactuar para defender sus postulados.

En CiU son conscientes de que los contrarios al proceso están esperando que el proyecto de Mas se hunda solo

De momento, en India, la agenda soberanista ha quedado apartada de los actos públicos de Mas. El presidente evita en sus discursos públicos referirse al proceso, consciente de que, si bien India es un país claramente federal, plurilingüe y descentralizado, las referencias a la política catalana poco o nada ayudarían al objetivo del viaje, que es aumentar los contactos comerciales.

Esta actitud ha permitido que, de momento, la relación con el embajador de España, Gustavo de Arístegui, haya sido más que fluida. El diplomático, exdiputado del PP y fiel colaborador de José María Aznar en su etapa como presidente, ha recibido al presidente de la Generalitat con los brazos abiertos. Arístegui agasajó ayer a Mas presentándole ante empresarios indios como un “político brillante” y definiendo a Cataluña como “el motor de España”.

Los discursos de Mas son básicamente económicos. Se centra en explicar las ventajas competitivas de Cataluña y sus atractivos comerciales e industriales, pero también admite que la economía catalana vive “momentos duros”.

El grifo del gasto social

Preguntado ayer sobre el futuro económico y acerca de si pronto se podrán revertir los recortes sociales aplicados, Mas evitó comprometerse. Aseguró que se podrá reabrir el grifo del gasto social si se producen dos cosas que, en buena medida, no dependen de él. La primera, el fin de la crisis económica; y la segunda, una mejora del sistema de financiación. Este último condicionante resulta especialmente chocante porque la Generalitat ya ha dicho que no piensa liderar la negociación multilateral que las autonomías y el Gobierno tendrán el año que viene para cambiar el modelo.

Presionado por la manifestación contra los recortes celebrada el domingo en Barcelona, Mas dijo que su Gobierno está ya trabajando en revertir algunos de los ajustes. Lo primero sería recuperar la paga extra de los funcionarios. Esto se podrá paliar, según él, si finalmente el Gobierno acaba traspasando a las comunidades el impuesto de depósitos bancarios o si permite que éstas lo cobren directamente. Sin embargo, las cifras que maneja el Gobierno, con unos topes muy claros para esta tasa, y que permitirían recaudar 300 millones en toda España impedirían que se recauden en Cataluña los más de 500 millones necesarios para devolver esta paga a los funcionarios.