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Cataluña prohibirá el cigarrillo electrónico en colegios y hospitales

El departamento de Salud quiere aplicarle las mismas restricciones que al tabaco

Cataluña no quiere esperar a que la Unión Europea y el Ministerio de Sanidad regulen la utilización del cigarrillo electrónico y ha decidido adelantarse. El gobierno catalán prohibirá su uso en todas sus dependencias -incluidos los centros educativos-, y en los hospitales y centros de atención primaria que trabajan para la red pública. El departamento de Salud ha iniciado también la elaboración de un anteproyecto de ley para presentarlo al Parlamento con la intención de aplicarle al cigarrillo electrónico las mismas restricciones que al tabaco y prohibir su uso en locales públicos cerrados, como bares y restaurantes.

La Agencia de Salud Pública de Cataluña presentará al gobierno en los próximos días una propuesta de acuerdo, que se tramitará en el consejo ejecutivo de la próxima semana o la siguiente, para prohibir el consumo de estos cigarrillos en todos los edificios públicos que dependen de la Generalitat. De forma paralela, el Servicio Catalán de la Salud elaborará una directiva obligatoria que también prohibirá el uso de los cigarrillos electrónicos en todos los hospitales y centros de atención primaria que trabajan para la red pública. Los edificios públicos que no dependen de la Generalitat (como las bibliotecas municipales) no están afectados por estas medidas, por lo que no queda claro qué pasará en ellos. “Nosotros actuamos donde tenemos competencias”, ha explicado Antoni Mateu, secretario de Salud Pública de la Generalitat.

La Generalitat quiere evitar que los cigarrillos electrónicos sean “una nueva puerta de entrada al hábito de fumar”, sobre todo para los jóvenes. Otro objetivo de las medidas es “que no se pierdan los beneficios conseguidos para la desnormalización del tabaco” con la aprobación de la ley de 2005 y su posterior modificación, en 2010. La Agencia de Salud Pública destaca que el humo de estos cigarrillos “contiene sustancias potencialmente nocivas” y “está demostrado que su uso provoca en los pulmones efectos a corto plazo similares a los observados en los fumadores de tabaco”.

Aunque los efectos a corto y medio plazo de estos dispositivos todavía no se conocen –el auge de los cigarrillos electrónicos se produjo en 2011- la Agencia de Salud Pública quiere actuar ya. La intención del departamento de Salud es prohibir la venta a los menores y equiparar las restricciones en la publicidad, el patrocinio y el uso a las que se aplican al tabaco. El anteproyecto de ley deberá discutirse en el Parlamento catalán.

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