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Partidos y entidades piden la dimisión del director de los Mossos

Espadaler solicita comparecer en el Parlament para explicar los hechos del Raval

Manel Prat, con la cara tapada, Ramon Espadaler y Josep LLuís Trapero, jefe policial de los Mossos.
Manel Prat, con la cara tapada, Ramon Espadaler y Josep LLuís Trapero, jefe policial de los Mossos.

Se estrecha el cerco sobre Manel Prat, el director de los Mossos d’Esquadra. Ya no son únicamente todos los partidos de la oposición del Parlament los que reclaman su cabeza. Las entidades sociales y vecinales se sumaron ayer a la petición y exigieron su cese “fulminante” después de que un juzgado de Barcelona imputase a ocho mossos, dos de ellos sargentos, por la muerte de Juan Andrés Benítez, empresario del Gayxample.

La juez que investiga el caso ha aceptado que las asociaciones de vecinos y de defensa de los derechos de los homosexuales ejerzan la acusación popular en el caso y estos abonaron ayer la fianza correspondiente.

Durante la sesión de control de hoy en el Parlament, PSC y PP volverán a preguntar sobre el tema al consejero de Interior, Ramon Espadaler, quien ya no defiende en público la gestión de Prat. El mismo Espadaler solicitó ayer comparecer ante la comisión de Interior para explicar la actuación de los Mossos en la detención de Benítez, que falleció poco después. La oposición volvió a reclamarle que dé la cara. El clamor contra Prat llegó también al Ayuntamiento de Barcelona. Todos los grupos municipales reclamaron la convocatoria del Consejo de Seguridad Urbana.

Esquerra Republicana salvó a Manel Prat el pasado 24 de octubre, cuando el resto de grupos de la oposición, de la CUP al PP, votaron a favor de una enmienda del PSC que pedía un pronunciamiento de la cámara para que el Gobierno de CiU lo destituyera. Pero ayer los republicanos empezaron a soltar lastre con un argumentario peculiar.

Por la mañana, el partido de Oriol Junqueras dio un ultimátum a los nacionalistas y amenazaron con sumarse a la petición de dimisión de Prat si antes de la una de la tarde no se compromeían a prohibir “de inmediato” las pelotas de goma. La diputada Gemma Calvet intentó desvincular esa petición del futuro político de Prat, pero también admitió que Esquerra veía ahora justificada la dimisión del jefe de la policía catalana porque lo consideran el principal responsable del uso de las pelotas de goma.También lo era el 24 de octubre, pero Calvet argumentó entonces que pedir la destitución de Prat por la muerte del empresario del Raval suponía enturbiar la imagen de los Mossos y no conduría a nada.

El caso es que horas después del ultimátum de Calvet a CiU, la secretaria general de Esquerra, Marta Rovira, le enmendó la página. La líder republicana explicó en la rueda de prensa semanal de los martes que su partido había recibido una contrapropuesta de CiU para prohibir las pelotas de goma y que la estudiaría. De esa manera, la amenaza de petición de dimisión de Prat quedaba convertida en amago a la espera de estudiar esa contrapropuesta, que Rovira no detalló. Tampoco lo hizo Jordi Turull, portavoz de la federación nacionalista, quien reprochó a los independentistas que que convirtiesen el cese de Prat en un “cambio de cromos” con las pelotas de goma.

En cualquier caso, ya se ha iniciado la cuenta atrás para que CiU y ERC lleguen a un acuerdo, porque la comisión parlamentaria sobre las pelotas de goma se reunirá el viernes para aprobar sus conclusiones y será entonces cuando se aclare si los republicanos mantienen su pacto con los nacionalistas o se auman a las peticiones que formule la oposición.

La comparecencia de Ramon Espadaler se votará mañana en la comisión de Interior, aunque se trata de un puro trámite porque el consejero ya ha solicitado acudir a dar explicaciones por la muerte de Juan Andres Benítez. Es muy probable que la fecha de la comparecencia se fije para la próxima semana y queda por ver si Espadaler se reserva a ese trámite para anunciar la destitución de Prat o se produce antes, porque desde diversos sectores se considera inevitable el cese.

Espadaler mantuvo a Manel Prat cuando se hizo cargo de la cartera de Interior en el segundo Gobierno de Artur Mas al tratarse de un hombre de confianza del presidente de la Generalitat, que fue quien se lo propusó a Felip Puig. Espadaler lo mantuvo, pero nombró jefe policial del cuerpo al comisario Josep Lluís Trapero, que mantiene con Prat una escasa sintonía. El caso de Ester Quintana y el del empresario del Gayxample, han puesto en evidencia a Prat, que ha ofrecido varias versiones de los hechos, por lo que resulta muy difícil mantenerlo en el cargo, en lugar de sacrificarlo para que haga de cortafuegos de Espadaler.

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