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Educación vuelve a salvar de los recortes a la asignatura de Religión

Los profesores de doctrina católica cuestan tanto como los comedores escolares

El conselleiro junto al obispo de Ourense
El conselleiro junto al obispo de Ourense

Con la crisis haciendo mella en todos los sectores públicos, la Xunta vuelve a priorizar la religión. La Consellería de Educación ha apostado de nuevo por esta asignatura y por sus docentes —designados a dedo por los obispos y sin necesidad de someterse al proceso de oposición del resto del profesorado— y la ha salvado una vez más de los recortes. La partida para las clases de religión apenas se ha alterado desde 2009. Y supone prácticamente la misma inversión que en comedores escolares.

En 2014 la partida para libros de texto gratuitos se recorta en 3,2 millones —la Xunta asegura que si es necesario se ampliará— , la enseñanza pública ha perdido en los últimos años 1.200 docentes y el próximo año se destinarán 581.000 euros menos a formación del profesorado. Pero la religión —la católica; la evangelista es prácticamente simbólica— mantendrá intacta su partida: 27,9 millones de euros. Una cantidad prácticamente similar a la que el Gobierno autónomo destina a los comedores escolares, con 28,8 millones, en donde ha aplicado un copago que supondrá que un 11,7% de los alumnos tengan que desembolsar 4,5 euros por menú diario, según el dato desvelado ayer en el Parlamento por el conselleiro de Educación, Jesús Vázquez.

“Más dinero no significa mejores resultados”, recurrió Vázquez a la teoría minimalista que inspira los recortes del Gobierno de Feijóo para justificar que no afectarán a la calidad de la enseñanza. Aunque en este curso escolar disminuirá el número de alumnos que coman gratis en los colegios (pasan del 92% que lo hacían hasta ahora al 77,6%), Vázquez insiste en que está aplicando así “justicia social”. Sindicatos y grupos de oposición se preguntaban adonde va a parar el beneficio que obtiene la Consellería con el aumento de “clientes” en los comedores, como los denominó portavoz de Educación de AGE, Ramón Vázquez, para quien no puede haber otra acepción para definir a comensales que pagan a 4,5 euros el plato del día. Educación sostiene que el destino de ese beneficio económico no es otro que el de la solidaridad: el aumento en 9.000 plazas en los comedores. Una prueba evidente, para la oposición, de que, en contra de lo que sostiene la consellería, aumenta el alumnado mientras disminuyen los docentes.

Vázquez se aferra a la ampliación del horario lectivo y a la cobertura de las jubilaciones con interinos para justificar el ahorro. “Cuadran sus cuentas castigando a los profesores”, le echó en cara el portavoz socialista, Vicente Docasar. Con 20,9 millones menos de presupuesto (pasa de los 2.167 millones del ya recortado de 2013 a 2.146) Educación ha apostado por amparar la asignatura de Religión y los conciertos con la enseñanza privada a costa del detrimento en la mayor parte de las partidas. El aumento se produce básicamente en Formación Profesional, Escuelas de Idiomas y las nuevas tecnologías incluidas en el Plan Abalar. A la pregunta de la oposición sobre las razones de salvar de los recortes a la enseñanza de Religión, Vázquez replicó que se limita a cumplir el Concordato del Estado con la Iglesia. Respecto al respaldo a la concertada, insiste en que hay 12 unidades concertadas menos y 50 más públicas que en la época del bipartito. La CIG denunció ayer que la privada concertada verá aumentados sus recursos con una asignación extraordinaria de 300.000 euros para docentes de apoyo.

A lo que no contestó el conselleiro fue a la pregunta de los portavoces de la oposición sobre el incumplimiento de las sentencias que anulan parte del Decreto del Plurilingüismo que dio al traste con la discriminación positiva del gallego en las aulas. Una decisión que le ha valido ya a la Xunta una recriminación del Tribunal Superior. Frente al recorte educativo, la Cidade da Cultura, “ese sueño de don Manuel”, en palabras del portavoz del BNG, Cosme Pombo, recibe 4,2 millones “mientras el resto de entidades culturales se reparten 600.000”. El conselleiro tildó todas las críticas de “ideológicas”.

 

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