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el pp de almería bajo sospecha

La familia extendida de Gabriel Amat

El agricultor y empresario es un hombre hecho a sí mismo que atesora una gran fortuna y el mayor poder político en Almería: la Diputación y el PP

El alcade de Roquetas de Mar, presidente del PP y de la Diputación en Almería, Gabriel Amat. Ampliar foto
El alcade de Roquetas de Mar, presidente del PP y de la Diputación en Almería, Gabriel Amat.

Roquetas de Mar (Almería) está vinculada a la figura de Gabriel Amat de manera indisoluble. El tándem es tal que la ciudad es conocida coloquialmente en la provincia como Roquetas de Amat, personalización que da una idea del papel protagonista del alcalde, que preside el Ayuntamiento desde hace 18 años. Su incursión municipal fue anterior: primero fue concejal por un grupo independiente y de Alianza Popular mientras el PSOE gobernaba. Tardó muy poco en arrebatarles el poder. Gabriel Amat Ayllón (Albuñol, Granada 1944) fue agricultor, luego empresario, y presume de subirse al carro de la política para “arreglar problemas a la gente”, según ha afirmado en alguna ocasión. El apoyo popular —gobierna con mayoría absoluta desde 2003— refleja la sintonía que tiene con sus vecinos. “Atiende a todo el mundo vaya con cita o no a verle. Si no la tiene y está esperando, él sale de su despacho y pregunta: ‘¿qué problema tienes?’ Y le escucha”, confirma un funcionario. Eso sí, algunos cuestionan el precio a pagar una vez resuelto.

Su sistema de trabajo es similar al de otros alcaldes de su perfil. Vive junto al Ayuntamiento y llega bien temprano a despachar. Desde las últimas elecciones municipales simultanea esta tarea con la presidencia de la Diputación. Además, es desde 2003 presidente del PP de Almería tras una brecha abierta entre los populares de El Ejido con Juan Enciso a la cabeza —detenido en la Operación Poniente— y el resto del partido, lo que provocó la escisión del PP y la creación del Partido por Almería (PAL). No se considera el hombre más poderoso de la provincia. “Hay empresarios más fuertes”, repite. Sin embargo, lo es. Ningún político ha acaparado nunca en Almería tanto poder. Y quien le sigue lo hace a una gran distancia.

“Trabajador” e “inteligente” son los adjetivos mencionados con más frecuencia al referirse al líder de los populares almerienses. Lo hacen tanto sus amigos como sus enemigos dentro y fuera del partido. De hecho, en el PP provincial tiene bien pocos: su mano derecha en el Ayuntamiento y en el partido, Eloísa Cabrera, y el diputado Juan José Matarí son dos de ellos. En Sevilla tiene a Javier Arenas, su amigo íntimo. Ambos se profesan gran admiración: “Es el mejor alcalde que conozco” (campaña elecciones municipales 2013); “Es el más honrado del mundo” (noviembre de 2006), ha dicho Arenas de él, a quien considera su “hermano mayor”.

Buena parte del pueblo ha crecido sobre suelo de su propiedad

El hermano del exlíder del PP andaluz ha sido el artífice de la transformación de Roquetas y mucho de su crecimiento se ha hecho sobre suelo de su propiedad. Cuando llegó a Almería desde La Rábita (Albuñol) con su familia vio el filón y comenzó a comprar y vender tierras como tratante. Después llegó al Ayuntamiento y gestionó su patrimonio y el de otros sin dejar otros menesteres. Aún posee tierras y también ha dirigido su visión empresarial hacia la venta de vehículos. Tiene tres concesionarios Audi y Volkswagen en Almería con una plantilla de 400 trabajadores. Sus hijas y yernos gestionan estos establecimientos. La última declaración de la renta de Amat incluye siete viviendas, siete inmuebles urbanos, cuatro inmuebles rústicos y dos locales. Además, posee 500.000 euros en valores en banca y un plan de pensiones, y mantiene un préstamo de 4,5 millones.

Su llegada a la alcaldía coincide con el inicio del boom inmobiliario tras la Ley del Suelo. Roquetas era una población diseminada en barrios totalmente dispares y cuyo gusto por vivir a escasos metros de distancia del mar había sido ya descubierto por foráneos. Sobre todo, alemanes de clase media con segunda residencia para pasar su mes de vacaciones en un lugar asequible.

Hasta ahora, el alcalde ha salido indemne de los tribunales

La vinculación del crecimiento de Roquetas con terrenos de Amat y su familia siempre ha supuesto una sombra en su gestión, salpicada además por obras como el centro comercial Gran Plaza, el Teatro Auditorio o la urbanización de Las Salinas, zona situada frente a la costa y que posee en alto porcentaje su familia. Todas las obras mencionadas han pasado por los tribunales con resolución favorable al alcalde, pero no ha sido hasta ahora —con denuncias ciudadanas por posible prevaricación ante pelotazos urbanísticos y el posible cobro de dinero b a cambio de adjudicación de obras— cuando la Fiscalía Superior ha estimado necesario investigar un supuesto entramado societario en torno a Amat, familiares y amigos, vinculado al crecimiento de Roquetas.

“Nuestro modelo urbanístico es responsable y siempre hemos cumplido con la normativa”, valora Eloísa Cabrera, primera teniente de alcalde. “Nuestro crecimiento ha sido ordenado dentro de lo que cabe y de lo que ha sido el boom de la época en un municipio costero”, ahonda. Cabrera estima que “las cosas caerán por su propio peso” en referencia a la investigación de la Fiscalía Superior. “Gabriel es un gran trabajador y está tranquilo. No puede ser de otra manera. Uno está tranquilo cuando ha hecho las cosas bien”. La edil se refiere a su mentor como su “segundo padre”.

Pero el alcalde, a sus 69 años, está inquieto. Lo confirman fuentes de su partido, aunque no lo exhiba en público. Mantiene el semblante sereno y su actitud de escuchar antes de hablar, virtud que normalmente ha llevado a gala. Pero ha habido excepciones y han sido notorias varias salidas de tono, como la de “callar” a periodistas. En una ocasión consideró que la dictadura era “mejor” que el Gobierno del PSOE en la Junta. Supo rectificar a tiempo, pero lo dijo en una comparecencia ante militantes y con Arenas a su espalda. “Siempre quiere mandar y no admite consejos. Pero hace tiempo que se plantea dar un paso atrás en política y abandonar”, confían fuentes del PP.

Pese a todo, muchos vecinos de Roquetas valoran su perfil. “Conserva a sus amigos desde hace 20 o 30 años. Va a las bodas, comuniones y bautizos de los hijos de los vecinos del pueblo de su generación. Le quiere mucha gente”, admite un dirigente rival dentro de su partido. Amat carece de estudios —no tiene ni la formación básica—, aunque posee una “gran inteligencia natural y es muy resolutivo”, comenta un funcionario.

En política “o se está con él o se está en contra”, destaca un periodista que ha seguido a Amat desde sus comienzos en política. “Es muy amigo de sus amigos y enemigo de los que no lo son. Te da la vida o te corta la cabeza”, añade.

Un llamativo crecimiento

Roquetas de Mar es el segundo municipio en número de habitantes de Almería. Su crecimiento ha sido espectacular. En 1996 el padrón municipal lo componían 36.000 personas y este año superan las 93.000; más del 30% es de origen extranjero. En Roquetas conviven 110 nacionalidades diferentes y es segundo hogar para muchos extranjeros comunitarios y españoles del interior. Su clima y playas (tiene cinco banderas azules a lo largo de sus 16 kilómetros de costa) hacen que su población se triplique durante los meses de verano entre los que se alojan en su segunda residencia y los hospedados en hotel (más de 25.000 camas). Pese a no ser uno de los municipios más extensos de Almería ha sacado rendimiento a su suelo. Dispone de 59,7 kilómetros cuadrados, muy por debajo de El Ejido, su rival directo, y tan solo aventaja a La Mojonera entre los municipios del Poniente. La renta declarada per cápita del municipio es de 17.045 euros, la segunda de la provincia y bastante por encima de la media almeriense (15.019 euros).

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