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La cuerda con la que fue atada Asunta era parte de la bobina encontrada en su casa

La mancha de semen en la camiseta de la niña se produjo por contaminación

Fuentes de la investigación aseguran que fue durante las pruebas periciales

Los padres de Asunta tras el registro de su piso
Los padres de Asunta tras el registro de su piso

Cuarenta días después de que el hallazgo del cadáver de la niña Asunta Basterra conmocionase a España, se confirman las sospechas sobre su madre, la abogada Rosario Porto. Los cabos de cuerda hallados en la pista forestal de Teo (A Coruña) junto al cuerpo de la menor, asesinada nueve días antes de cumplir 13 años, pertenecen a la misma bobina que el otro extremo encontrado esa misma madrugada del 22 de septiembre pasado, dentro de una cesta de mimbre que había en una habitación de la casa de campo de los abuelos en Teo. Concretamente en la habitación en que Rosario dormía cuando era niña.

Los técnicos del Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil en Madrid han constatado que los pedazos de cuerdas anaranjadas, que habitualmente se usan para tareas agrícolas, eran fragmentos consecutivos del ovillo encontrado en la mansión. En el cesto, junto a la cuerda, la Policía Judicial halló una mascarilla y un pañuelo sucio. Los cabos hallados cerca de cuerpo de la niña habían servido para atarla de pies y manos. Los investigadores creen que quien la asesinó lo hizo para simular un secuestro. Pocas horas antes, los padres de Asunta, hoy en prisión provisional en la cárcel de Teixeiro (A Coruña), habían denunciado su desaparición en la comisaría de policía de Santiago de Compostela.

Hace ya más de medio mes, los análisis de laboratorio también arrojaron un dato inquietante al que sin embargo, tanto profesionales directamente relacionados con las pesquisas como el Tribunal Superior de Justicia de Galicia se apresuraron a restar importancia. En la camiseta que vestía de Asunta cuando murió, en concreto en la zona del pecho izquierdo, se detectó una mancha de un fluido biológico que fue identificado como semen. La presencia de este esperma, según estas fuentes, era circunstancial: podría haber llegado a la prenda al ser depositado el cadáver en el camino forestal situado a cinco kilómetros del chalé familiar, cerca de un club de alterne. Pero finalmente se ha confirmado que esos restos de semen llegaron a la camiseta durante las pruebas periciales, al contaminarse con restos impregnados en otros objetos que estaban siendo analizados al mismo tiempo, según fuentes del caso.

La investigación que dirige el juez de Santiago José Antonio Vázquez Taín también ha constatado que Alfonso Basterra, el padre de la cría, había acudido a comprar Orfidal a tres farmacias distintas de la capital gallega. Una sobredosis de este ansiolítico (0,68 miligramos por litro de sangre, según las pruebas del laboratorio) causó presuntamente la muerte de la menor. Antes de la ingesta masiva del día en que murió, Asunta Basterra Porto había sido fuertemente sedada al menos en tres ocasiones anteriores con este fármaco, cuyo principio activo es el lorazepam, vetado a los menores de 12 años. Los investigadores han logrado acreditar episodios de este tipo sufridos por la niña en julio pasado, inmediatamente después de la crisis que mantuvo ingresada durante ocho días a la madre en el Hospital Clinico de Santiago, y en septiembre, apenas cuatro días antes del asesinato. En todas estas ocasiones, la chiquilla no se podía tener en pie.

La reconstrucción del rompecabezas ha llevado al instructor y al equipo de la Policía Judicial a creer que el padre y la madre de Asunta, a quienes se les imputa un delito de asesinato con la agravante de parentesco, pudieron colaborar en tan horrible crimen por móviles muy diferentes. En el caso de Rosario Porto, a la que ahora también sitúan en la pista forestal dejando el cadáver de su hija, la adolescente se había convertido en un estorbo para la nueva vida que pretendía emprender, después de fallecer sus padres (entre 2011 y 2012) y separarse de su marido, y con una relación sentimental al margen. El periodista Alfonso Basterra, en paro, presuntamente se dejó arrastrar a esta locura empujado por su absoluta dependencia económica de su exesposa. Los investigadores están pendientes de más pruebas y de una nueva ronda de interrogatorios para concretar si participó de alguna manera en los hechos una tercera persona. En este sentido, la instrucción se dirige al entorno de la madre.

 

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