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Rafael Casanova no está por la independencia

El ex Joglar Xavier Boada encarna al 'conseller en cap' de 1714 en un singular espectáculo –rueda de prensa con motivo del Tricentenario

Toni Soler, Xavier Boada, Jaume Ciurana, Oriol Broggi y Óscar Intente en la rueda de prensa del 'conseller en cap' de 1714. Ampliar foto
Toni Soler, Xavier Boada, Jaume Ciurana, Oriol Broggi y Óscar Intente en la rueda de prensa del 'conseller en cap' de 1714.

El conseller en cap Rafael Casanova, icono de la resistencia barcelonesa en 1714, no está por la independencia. He ahí una noticia. A preguntas de los periodistas, Casanova (1660-1743) ha manifestado esta mañana entre el ruido de las bombas y el tambor y el pífano de la marcha de los granaderos británicos: “¿Independencia de qué? No, lo que buscamos es estar a las órdenes de un rey que pacte y acepte nuestras constituciones, no estamos por aventuras; queremos un rey pactista”. En realidad, no es que el responsable de la defensa de Barcelona durante el asedio borbónico haya resucitado, sino que lo encarna el actor Xavier Boada para un original espectáculo con formato de rueda de prensa que recorrerá los centros cívicos de la ciudad con motivo del Tricentenario. El montaje, titulado Casanova en directe, lo ha dirigido Oriol Broggi, uno de nuestros mejores hombres de escena, y se ha presentado hace una hora en el Palau de la Virreina.

Inicialmente han comparecido el teniente de alcalde Jaume Ciurana, el comisario del Tricentenario Toni Soler, Broggi y un individuo en funciones de presentador que ha resultado ser parte del show. Siurana ha explicado que el espectáculo busca profundizar en el conocimiento de la figura de Casanova y dar territorialidad a las conmemoraciones. Soler ha dicho que Casanova en directe es una de las propuestas “más ilusionantes y a la vez con más riesgos” del programa del Tricentenario y ha reflexionado: “Desacralizar la historia en este país es poner a prueba nuestro sentido del humor colectivo”. El comisario ha reconocido que un espectáculo como este de carácter interactivo, en el que el público puede hace preguntas, “tiene un punto de imprevisibilidad”. Ha explicado que la idea surgió al pensar de qué manera podían hacer llegar la historia a la gente y decidir que un testimonio directo tendría “más garra” que el formato tradicional de conferencia.

Cuando ha empezado a hablar Broggi le ha interrumpido la entrada del mismísimo conseller en cap, con casaca roja y pelucón, acompañado de un fusilero, llamado Mateu y con dolor de muelas. Se ha producido la natural confusión y Casanova, algo desorientado al creer que se encontraba en un acto para enrolar soldados en la milicia de la Coronela, ha tomado asiento junto a Ciurana para contestar preguntas. Ha explicado la difícil situación en Barcelona de lo que para él era el 4 de septiembre de 1714 y ha instado a resistir, que es lo suyo. Ha soltado algún improperio contra Felipe V y “los gabachos” y se ha extendido sobre cómo es la vida en la ciudad asediada, sin dejar de sorprenderse por el micrófono. Soler le ha tomado una foto con el móvil que el conseller ha estudiado con sumo interés (“¿es un arma? Ah, ¡una pintura!”).

El líder de la defensa ha mostrado su lado más humano tonteando con una periodista, a la que ha calificado de “bonita pubilla”. Ha llamado a no caer en el desánimo aunque las cosas, ha reconocido, no pintan bien y los 40.000 de Berwick son muchos. No ha entendido la pregunta de si es más bien socialdemócrata, ni el concepto de partido político, así que nos hemos quedado sin saber si votaría a CiU o a ERC, que eso si hubiera sido un gran titular. Casanova ha recordado que es civil, doctor en leyes e hijo de Moià, y ha subrayado su buena sintonía con el general Villarroel, mientras tomábamos notas.

El conseller ha marchado tras responder a la pregunta de si cree que Sarrià formará parte algún día de Barcelona - “Bah, eso no lo veremos nunca, está a dos días de camino”- y citarnos a todos en los baluartes para defender brechas “si tenéis pebrots”.

Preguntado Broggi si el hecho de que a Casanova lo encarne un ex Joglar como Boada no es un guiño, este ha respondido que no, y que “Xavi es perfecto” para este espectáculo por su virtud camaleónica y su capacidad para improvisar. A la cuestión de si no será una quinta columna, el director ha considerado que "la quinta columna joglaresca está desactivada y solo queda en todo caso el columnista”.