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Los atestados aducen que Benítez forcejeó de forma “violenta y activa”

El primer informe policial no cita que la víctima se golpease contra el suelo

Los atestados aducen que Benítez forcejeó de forma “violenta y activa”

La noche en la que Juan Andrés Benítez, empresario del Gayxample, murió tras ser reducido en el Raval, los Mossos d’Esquadra redactaron dos atestados policiales. Los informes hablan de una persona en un “estado de excitación muy elevado, haciendo un forcejeo activo y violento” que además “se va dando golpes contra el suelo”. En las imágenes de lo ocurrido, que difundió ayer EL PAÍS, se oye a Benítez gritar y revolverse, mientras entre cuatro y cinco agentes le aprisionan, y, en algunos momentos, le propinan patadas, puñetazos y rodillazos. Benítez murió horas después fruto de los golpes que recibió en el cráneo, que le provocaron un fallo cardíaco, según la autopsia.

El primero de los atestados lo redactan dos de los cuatro agentes que acuden a la zona cuando los vecinos llaman porque se está produciendo una pelea en el barrio. En ese primer informe, los mossos no reflejan que Benítez se golpeara la cabeza contra el suelo. Describe que dos policías “se encontraban controlando las piernas” y otros dos “controlaban los brazos para evitar que [Benítez] siguiese con su actitud agresiva ya que constantemente oponía una fuerte resistencia activa”. Añaden que luego llega otra patrulla uniformada con dos sargentos que “han ayudado a poner las esposas al Sr. Benítez”. Luego le levantan para ponerle en el vehículo policial, mientras sigue moviéndose, pero “de golpe”, cuando entra en el coche, deja “de oponer resistencia”. Estaba inconsciente.

Después de “unos minutos” consiguen esposarle y “evitar así que se continúe golpeando y agrediendo a los agentes”

El segundo atestado lo escriben los dos sargentos, jefes de turno, que llegan como refuerzo a la actuación. Explican que al llegar a la calle de Aurora “observan a cuatro agentes intentando contener a una persona en el suelo”, que es “corpulenta y se encuentra en un estado de excitación muy elevado, haciendo un forcejeo activo y violento con los policías, a la vez que se va dando golpes de cabeza contra el suelo”. “Ante la imposibilidad de contenerlo”, ambos “colaboran en la contención del individuo para evitar que continúe golpeándose de cara contra el suelo, observándole la cara llena de sangre”. Después de “unos minutos” consiguen esposarle y “evitar así que se continúe golpeando y agrediendo a los agentes”, añade.

Esos dos partes son el resumen policial de lo que grabaron dos vecinos, desde los balcones de su casa. Las imágenes muestran cómo uno de los policías le propina tres rodillazos. Después, otro de los agentes se acerca y le da dos patadas más. La secuencia, sumando los dos vídeos, dura casi cuatro minutos. La grabación recoge al menos cinco puñetazos de otro mosso, que se suman a los golpes, en la parte final, de otro de los policías.

Tanto fuentes de Interior como el propio presidente Artur Mas pidieron ayer esperar a conocer “la película entera” de lo que había pasado porque “a lo mejor hay que cambiar la versión que se puede producir”, en referencia a lo que ocurrió antes de lo que recogen los vídeos. Según el primero de los atestados, los Mossos redujeron al Benítez después de que este cogiese “del cabello, dándole fuertes sacudidas y dándole golpes en la cabeza” a una agente que intentó evitar que se fuese de a escena de la pelea que había protagonizado con un vecino. Presentó “fuerte resistencia en su detención, en todo momento, dando puñetazos y patadas a los agentes” y “mientras tenía a la agente cogida por los cabellos”, le hicieron “una maniobra de control” con la que soltó a la mujer. Ninguna de esas imágenes constan por ahora en el sumario.

A la espera del análisis toxicológico

rebeca carranco / jesús garcía

Tanto los vecinos, como los protagonistas de la pelea, como los atestados policiales de lo sucedido recogen que Juan Andrés Benítez, de 50 años, presentaba un alto estado de excitación cuando se lio a golpes con otro hombre en el barrio del Raval. El empresario del Gayxample murió horas de que los Mossos le redujesen, en el hospital Clínic. La autopsia también menciona que el posible consumo de tóxicos podría haber influido en su fallecimiento, que se debió a los golpes en el cráneo, que le acabaron causando un ataque al corazón. Pero por ahora no hay ningún elemento objetivo que permita afirmar que Benítez estaba drogado la noche del 5 de octubre. Los forenses están esperando aún los resultados de los análisis toxicológicos, que servirán para ampliar la autopsia. El hombre además sufría una enfermedad cardíaca que influyó también en su muerte.

Benítez pertenecía a la Asociación de Empresas para Gays y Lesbianas (ACEGAL), y llevaba una década en Barcelona. Oriundo de Cádiz, en la capital catalana no tenía familia directa, por lo que tardaron en comunicarles su muerte. En todo ese tiempo, había regentado diferentes tiendas, y había tenido que cerrar alguna de ellas por la crisis. Pero a pesar de eso, sus amigos aseguraron que tampoco lo estaba pasando pero que cualquier persona en esta época.