Una hora a la espera del ‘lehendakari’
El retraso en la llegada a una gala enrarece la relación entre el Gobierno vasco y la Euskal Etxea
La gala por todo lo alto del centenario de la Eusko Etxea de Nueva York, en un ático en plena Quinta Avenida, esperó al lehendakari por más tiempo de lo previsto. La delegación del Gobierno vasco en Nueva York retrasó su aparición en la gala por más de una hora, tiempo durante el cual el equipo que acompaña al lehendakari estuvo reunido en un salón del hall del hotel en el que se alojaba.
Este lunes, un día después de un evento con un ambiente enrarecido entre el Gobierno y los responsables de la Eusko Etxea, Urkullu reconoció problemas por una “cuestión de escaleta”. El lehendakari remarcó que el acto transcurrió con “absoluta normalidad” y negó que sea “difícil” trabajar con las organizaciones vascas en el extranjero, aunque sí hizo alusión a que hay que tener en cuenta las “especificidades” que existen entre unas y otras.
El presidente de la Eusko Etxea, Aitzol Azurtza, intervino en la gala únicamente en francés y subrayó que su organización representa “la diversidad del pueblo vasco, repito, la diversidad del pueblo vasco”, palabras interrumpidas por los aplausos de miembros de su directiva.
El gélido ambiente de la parte más institucional de la fiesta dio paso después a un ambiente mucho más distendido. La gala contó con la presencia de la hija de la secretaria del lehendakari José Antonio Agirre y decenas de vascos residentes en EE UU y dos grupos de música vascos. En total, más de un centenar de invitados. Entre los asistentes a la gala se encontraban Jokin Aperribay, presidente de la Real Sociedad, que regaló una camiseta con el número cien a los miembros de la Eusko Etxea, la exministra de Sanidad, Leire Pajín, hoy en día en la ONU, y el omnipresente exlehendakari Ibarretxe.
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