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El Colegio de Médicos abre expediente a los doctores Viñals

El proceso está paralizado hasta que haya sentencia, por lo que pueden seguir ejerciendo

El doctor Simón Viñals, a su llegada a los juzgados de plaza de Castilla. Ampliar foto
El doctor Simón Viñals, a su llegada a los juzgados de plaza de Castilla.

El Colegio Oficial de Médicos de Madrid ha abierto un procedimiento de expediente disciplinario por falta grave a Simón y a Carlos Viñals, los médicos responsables de atender la enfermería en la fiesta de Halloween del Madrid Arena donde se produjo un tapón en el que murieron cinco chicas, una de ellas menor de edad. La razón es que el padre no estaba en activo —consta como "médico honorario" en el Colegio desde 2005— y el hijo no podía estar allí porque es funcionario.

Según han indicado fuentes del colegio, la Junta Directiva aprobó el 11 de septiembre la apertura del expediente a propuesta de la Comisión Deontológica de la organización tras haber recibido dos denuncias contra los médicos del Madrid Arena, una del PSOE de Madrid y otra de los abogados de las familias de las víctimas. Ambas denuncias se han tramitado de forma conjunta en un único procedimiento de expediente disciplinario.

En el informe emitido por el organismo en el que se acuerda abrir sendos expedientes disciplinarios se considera que Viñals padre no estaba capacitado por su avanzada dad y al ser colegiado honorífico, lo que le impedía el ejercicio activo de su profesión. Viñals solicitó ser colegiado honorífico en 2005, por lo que desde entonces no tendría que haber estado ejerciendo. Tras conocerse este dato a raíz de la tragedia, la junta directiva del colegio revocó la concesión de la categoría de colegiado honorífico y le reclamó "el pago de las cuotas atrasadas y no prescritas, correspondientes al periodo comprendido entre los años 2008 y 2012, ambos inclusive.

A Simón Viñals se le acusa de "ejercer presuntamente la profesión médica sin estar capacitado para ello; y prestar una atención médica carente, al parecer de calidad médica y humana exigibles en las circunstancias en las que se hallaba". También se le reprocha "desempeñar actuaciones que sobrepasaron su capacidad y de no recoger documentalmente en la correspondiente historia clínica dichas actuaciones médicas". A su hijo se le acusa de prestar, igualmente, una atención carente de calidad médica y humana exigibles a lo que pasaba y de no recoger dichas actuaciones en un informe.

Este proceso se ha abierto para determinar si hubo algún tipo de comportamiento irregular de los médicos, "siempre desde el punto de vista deontológico y de respeto a los principios de la profesión", aclara el colegio. Sin embargo, de momento no tendrá efecto alguno, ya que permanecerá suspendido hasta que exista un resolución judicial sobre el caso.

Así las cosas, la apertura del expediente no afecta a la colegiación de los profesionales investigados, que pueden seguir ejerciendo. Abrirlo, no obstante, era urgente para que los hechos no prescriban —los estatutos de la institución tienen en cuenta la fecha de los hechos investigados y la gravedad de la falta—.

En cuanto haya sentencia judicial, el colegio podrá acabar el proceso, tomar una decisión y estimar si procede una sanción económica y/o de inhabilitación. Según el artículo 64 de los estatutos del colegio, las faltas graves conllevan la suspensión del ejercicio profesional por menos de un año y multa de 300,01 a 3.000 euros.

Simón Viñals, de 72 años, está imputado en el caso Madrid Arena como responsable del servicio médico. Fue ayudado por un auxiliar sanitario de 82 años que estaba jubilado desde 1997, según fuentes jurídicas. El médico, exconcejal de Sanidad y Consumo del Ayuntamiento de Madrid y padre del SAMUR, se encargó de atender a una de las afectadas, mientras que su hijo Carlos, funcionario en la Dirección General de Seguridad del Ayuntamiento y también imputado en la causa, auxilió a otra víctima y la tercera fue atendida por dos sanitarios.

El pasado 7 de junio, Simón Viñals calificó de "intachable" la actuación del equipo médico en el evento, en su declaración ante el titular del Juzgado de Instrucción número 51 de Madrid, Eduardo López-Palop, que investiga el caso. Tanto ante el juez como ante la comisión de investigación municipal, el doctor aseguró que pasó toda la noche “con material más que suficiente”. Al respecto, Viñals dijo en la comisión de investigación municipal que disponía de desfibrilador, pero ante el juez admitió que lo había cogido de una UVI móvil del Samur.

En el parte oficial del Samur, sin embargo, se denuncia que Viñals no atendió adecuadamente a las tres víctimas de una avalancha humana que llegaron esa noche a la enfermería. Uno de los técnicos del Samur dijo ante López-Palop que, cuando llegaron los servicios de emergencia, Viñals les dijo: “He estado asistiendo a borrachos toda la noche... y ahora me traen esto”. También contó que las víctimas recibieron un masaje cardiaco deficiente.

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