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Todos los partidos obligan al director del CatSalut a acudir al Parlament

El organismo público adjudicó contratos millonarios a empresas en las que Padrosa era apoderado

El Hospital de Viladecans no será bajado de nivel

Josep Maria Padrosa, director del Servicio Catalán de la Salud (a la derecha), y el consejero de Salud Boi Ruiz.
Josep Maria Padrosa, director del Servicio Catalán de la Salud (a la derecha), y el consejero de Salud Boi Ruiz. EL PAÍS

Josep Maria Padrosa, número 2 del Departamento de Salud, deberá comparecer ante el Parlament para explicar “las presuntas incompatibilidades” en las que ha incurrido como director del Servicio Catalán de Salud (CatSalut), que están siendo investigadas por la Oficina Antifraude. Así lo decidieron ayer todos los partidos, incluido CIU, que requirieron a Padrosa para que explique por qué seis de las empresas de las que era apoderado facturaron el año pasado más de 14 millones de euros al organismo que él dirige.

Padrosa llegó al Departamento de Salud con el actual consejero, Boi Ruiz, cuando era director de Corporación Fisiogestión —un holding dedicado a la fisioterapia, la rehabilitación y la logopedia— y apoderado de 15 de sus empresas. Tras publicar el caso EL PAÍS el pasado junio, Salud argumentó que Padrosa no intervino en “ninguno de los procesos de adjudicación”, pero los partidos no se han conformado con esta explicación. Padrosa deberá comparecer en una fecha todavía por definir.

Otro de los compromisos relevantes alcanzados en la comisión de Salud que el Parlament celebró ayer afecta al hospital de Viladecans. CIU aceptó no rebajar el nivel del hospital, cediendo así a la presión que en las últimas semanas han ejercido trabajadores del centro y los alcaldes de los municipios de la zona (Gavà, Begues, Viladecans, Sant Climent de Llobregat y Castelldefels).

CIU aceptó no rebajar el nivel del hospital, cediendo así a la presión que en las últimas semanas han ejercido trabajadores del centro

El futuro del hospital ha estado en el aire en los últimos meses después de que se hiciese público que la Generalitat pretendía derivar las patologías de más complejidad a otros centros vecinos y reducir la actividad en Viladecans, centro de referencia para unas 180.000 personas. “Ahora tenemos que conseguir que se consolide la situación actual y que el hospital siga siendo de referencia”, manifestó Josep Vendrell, diputado ecosocialista de ICV.

Todos los partidos rechazaron convertir Viladecans en un “hospital ligero”, una especie de gran ambulatorio. CIU se comprometió también a situar la ampliación del equipamiento como una de las “prioridades inversoras” de la Generalitat, aunque sin fecha para las obras. La ampliación de Viladecans cuenta con un proyecto elaborado en 2008 que contempla la construcción de un edificio anexo al ya existente. El proyecto quedó paralizado con la llegada de CIU al Gobierno y el primer gran tijeretazo aplicado a la sanidad por Boi Ruiz.

Viladecans es un centro de nivel dos: un hospital de agudos capaz de realizar intervenciones de cierta complejidad. ICV propuso también que los planes de futuro se negocien con los ayuntamientos afectados y la junta de personal, una medida que resultó aprobada.

Uno de los puntos conflictivos en la comisión llegó a la hora de votar la propuesta, presentada por ICV, para reabrir las urgencias nocturnas del CAP Jaume I, de Montcada i Reixac, cerrado desde hace dos años. La propuesta obtuvo apoyos de todos los partidos menos de CiU y ERC, que votaron en contra, decisión que provocó la indignación de algunos vecinos de la población que acudieron al Parlament para presenciar la votación.

“¡Vergüenza!”, gritaron los presentes, que llevan meses luchando para revertir la decisión de la Generalitat. Montcada i Reixac, de 35.000 habitantes, cuenta con dos CAP, pero ninguno abre ahora por las noches. Los vecinos tienen que trasladarse hasta Ripollet si sufren alguna urgencia. ERC justificó la decisión en el “trabajo técnico” previo realizado por Salud cuando decidió “reorganizar” el mapa de las urgencias nocturnas y cerrar este servicio en ambulatorios de toda Cataluña. “Deben pasar unos meses para que se puedan valorar de forma adecuada los efectos”, declaró la diputada republicana Alba Vergès.

La diputada del PSC, Montserrat Capdevila, criticó el “agravio importante” que supone la situación y alabó la firmeza de los vecinos. “¿Qué más necesitan para cambiar de opinión?”, se preguntó Vendrel. CIU y ERC rechazaron también la reapertura por las noches del CAP de Badia del Vallès.

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