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La Rioja prefiere para la distensión el perfil de Urkullu al de sus antecesores

Las dos comunidades normalizan sus relaciones con un pacto en sanidad

Tras el pacto con el PSE-EE, el lehendakari, Iñigo Urkullu, dedicará hoy, junto al presidente de La Rioja, el popular Pedro Sanz, y varios altos cargos de sus respectivos equipos, treinta minutos para restañar casi dos décadas de beligerantes relaciones entre comunidades vecinas. El presidente riojano y el lehendakaridarán así el primer paso para institucionalizar unos contactos que en las últimas décadas se han encauzado a través de foros de carácter más técnico, los juzgados y de los medios de comunicación.

El acuerdo sanitario que sellarán ambas comunidades se convertirá en el símbolo de lo que ambas comunidades quieren hacer en adelante y permitirá cerrar el círculo de acuerdos de Euskadi con comunidades colindantes que quedó incompleto por la frontera riojana. Este ha sido trabajado por el Departamento de Salud para sellar un acuerdo más estable que el convenio temporal firmado por el anterior Gobierno para restablecer la atención sanitaria en Logroño a pacientes de localidades alavesas cercanas, un servicio que La Rioja cortó de repente en 2011.

El acuerdo incluye el listado de localidades alavesas que pueden ser atendidas en Logroño —el listado ya existía en el anterior acuerdo y no se han sacado de él a ningún municipio, según el Gobierno vasco— y la atención que dará Euskadi a La Rioja a cambio. A partir de esta rúbrica, se espera profundizar en cuestiones vinculadas a la cultura, la agricultura, las infraestructuras o el turismo, todas ellas en el orden del día. El extraoficial a buen seguro incluirá el contencioso abierto por Sanz en 2010, cuando recurrió ante el Tribunal Constitucional el blindaje del Concierto Económico, y la devolución de las vacaciones fiscales obligada por Europa a Euskadi tras la denuncia riojana, cuya última vista en el Tribunal de Luxemburgo ha sido celebrada esta misma semana.

La senda del entendimiento en cuestiones sectoriales se ha sumado a otra cuestión: el interés personal del propio Sanz, que tras las elecciones, antes incluso de que Urkullu llegara a Ajuria Enea, apostó por “normalizar” las relaciones con este. Ayer se dio por satisfecho y ratificó la “visualización” de esa “normalidad que no debiera sorprender a nadie”.

Pero sí sorprende, y mucho, en Euskadi, comunidad acostumbrada a las críticas del presidente riojano, muy contundente siempre en sus declaraciones. Sus palabras llegaron después de tres años de continuas acusaciones al antecesor de Urkullu, el socialista Patxi López, quien suspendió un encuentro con Sanz en 2010 después de que este recurriera el blindaje del Concierto Económico. El presidente riojano llegó a describir como el “peor lehendakari de la historia”, unas palabras no mucho más amables que las que dirigió al lehendakari Ibarretxe antes. El propio Urkullu también ha sido el blanco de las críticas.

Pero eso fue allá por 2008, cuando era presidente del PNV. Ahora, varios encuentros en actos oficiales y otro fruto del viaje compartido desde Loiu al funeral en Santiago por las víctimas del Alvia han sido suficientes para la escenificación del fin de las reticencias que se celebrará hoy. El perfil nacionalista moderado de Urkullu, también apreciado por el Gobierno Rajoy, y su talante personal han contentado a Sanz, que, a su vez, se encuentra en el tramo final de una Presidencia en la que se ha mantenido durante 18 años.

El predecesor de Sanz en la Presidencia riojana, el socialista José Ignacio Pérez, recuerda un acto en 1992 en La Rioja el que participó el lehendakari José Antonio Ardanza a favor de la convivencia lingüística. Pérez no oculta que el conflicto con las Diputaciones vascas por las vacaciones fiscales lo interpuso su equipo un año después. Pero asegura que “las relaciones fueron buenas, aunque los primeros contenciosos generaron algunas dificultades”. La diferencia radica, resume, en que “algunos \[responsables institucionales\] son más beligerantes” que otros en las formas que emplean para defender los intereses de su comunidad autónoma.