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Barcelona baja al Ebro

El sur de Cataluña llena gracias a los ciudadanos llegados de la capital catalana

La Via traspasa la frontera con la Comunidad Valenciana

Voluntarios reparten paella en Amposta.
Voluntarios reparten paella en Amposta.

Para que la Via Catalana fuera un éxito, la Asamblea Nacional Catalana (ANC) pidió a los barceloneses que se desplazaran al Ebro ante las decenas de tramos que hace dos semanas quedaban por llenar. “Decidimos poner autobuses y bajar al Delta para ocupar los tramos vacíos”, explica Roger Salmeron, coordinador de la ANC del barrio barcelonés de Sarrià. Los miembros de la familia Oliva fueron cuatro de las 250 personas que se levantaron a las siete de la mañana para ir de Sarrià a Les Cases d’Alcanar (Montsià). “Estábamos apuntados en El Vendrell, pero vimos que necesitaban gente en el Ebro y no lo dudamos”.

Algunos barceloneses llevaban días allí. Es el caso de Elisabet Rosàs, quien veranea en Alcanar. Eso la llevó a implicarse en la organización de la cadena y a hacerse responsable de tres kilómetros enteros de la Via. “Estamos muy agradecidos con la gente de Barcelona”, dijo Francesc Queralt , uno de los coordinadores. En esa zona la densidad de población es muy baja y, sin la presencia de gente de la capital y otras ciudades, la operación no habría sido tan exitosa. “Calculo que casi dos tercios de las personas que participan no son de aquí”, apostilló Queralt. La cifra es aproximada, pero lo cierto es que dos semanas atrás estos tramos tenían muy pocos inscritos y, en cambio, ayer consiguieron más de 700 personas cada 500 metros.

El agradecimiento hacia los forasteros no se limitó a las palabras. Solo en los tramos de Alcanar se cocinaron unas 2.000 paellas —especialidad de la zona— que deleitaron a los 17.000 participantes de la vía en esa zona. Los almuerzos, en los que predominaron los cánticos independentistas, terminaron sobre las tres de la tarde. A esa hora se empezó a ocupar la vía. Había suficientes inscritos, pero el temor de que hubiera algún punto vacío sobrevolaba toda la zona del Delta. A medida que iban llegando los participantes, los organizadores y voluntarios que durante todo el día habían trabajado para organizar los actos respiraron tranquilos. Estaba todo a tope.

A las 17.14 llegó el momento culminante. Los participantes se cogieron de las manos y cantaron Independència!, más o menos al unísono. Nadie echó de menos transistores ni altavoces. Bandas de música y cánticos coreados por la multitud hicieron olvidar los discursos oficiales, que no se escucharon ayer en muchos tramos.

Entre los participantes en esta zona se encontraban los diputados de ERC en el Congreso, Alfred Bosch y Joan Tardà. Allí advirtieron de que esta reivindicación fue un “aviso a los dirigentes de que no se puede dar un paso atrás” en la convocatoria de la consulta el 2014. Tardà, además, añadió que los manifestantes deseaban una pregunta clara, de sí o no, ya que otras opciones “no serían un referéndum, sino una encuesta”.

Hacia las seis de la tarde llegaron los fotógrafos para inmortalizar el evento y montar una imagen panorámica, que se complementará con el material obtenido por la multitud de avionetas que sobrevolaron ayer el Delta del Ebro. Finalmente, como en toda la Via, se deshizo la cadena con Els Segadors.

En los momentos posteriores, la satisfacción se apreciaba en la cara de todos los participantes. El reto del Ebro se había superado con nota gracias a muchos habitantes de Barcelona, pero la ayuda no llegó solo de la capital catalana. Hasta la zona se desplazó gente de toda Cataluña e incluso de Valencia. La aprobación de la protesta a último momento por el Tribunal Superior de Justícia de Valencia propició que la cadena se extendiera más allá de las fronteras catalanas. “Vengo de Castellón para reivindicar la independencia de los catalanes y de los valencianos”, expresaba Pilar Dolç en el primer tramo, que actuaba de frontera entre Cataluña y la Comunidad Valenciana. Y no era la única, valencianos de muchas localidades se acercaron al Delta para participar en esta reivindicación que llegó a superar las expectativas más optimistas de los organizadores.