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El presidente catalán calma a ERC: “La consulta se hará sí o sí”

“No hay ni un solo milímetro de marcha atrás”, dice el líder de CiU ante Junqueras

Artur Mas y Orio Junqueras durante la visita a la empresa iVascular.
Artur Mas y Orio Junqueras durante la visita a la empresa iVascular.

Las palabras el jueves de Artur Mas pisando el freno del proceso soberanista y planteando una prórroga del pulso con el Estado a 2016 pillaron por sorpresa a su socio parlamentario, Esquerra Republicana. Los líderes de este partido cumplían ese día con sus tareas como responsables municipales, por lo que tuvieron que tratar por los móviles la reacción a las declaraciones del presidente de la Generalitat. Pese a que el mensaje de Mas no les gustó —los republicanos temieron una marcha atrás de CiU—, decidieron morderse la lengua para no abrir una crisis en el independentismo a seis días de la Diada y de la cadena humana organizada por la Asamblea Nacional Catalana. La reacción oficial de ERC evitó la confrontación y se limitó a remitirse al acuerdo de legislatura, que fija organizar una consulta soberanista en 2014.

El enfado inicial dio ayer paso a un respiro de alivio. Mas tenía concertada una visita a Sant Vicenç dels Horts (Baix Llobregat), municipio del que es alcalde el líder de ERC, Oriol Junqueras. Y mandó un mensaje tranquilizador para los independentistas: “La consulta se hará sí o sí. No hay ni un solo milímetro de marcha atrás en nada, ni de freno”, mantuvo el líder catalán. El presidente evitó referirse a la probable negativa del Gobierno central a la votación, e insistió en que no hay cambios en su discurso: “Quien piense que daremos marcha atrás si nos ponen muchas dificultades, que se desengañe. La consulta se hará igualmente y estoy absolutamente decidido en este sentido”, recalcó Mas ante Junqueras, con quién departió unos minutos. El presidente agregó que “el último recurso” son las elecciones plebiscitarias, pero soslayó ponerles fecha: fue la referencia a esperar a las autonómicas de 2016 lo que sobresaltó el jueves a los republicanos.

El líder de CiU se prodigó en mensajes tranquilizadores a ERC, y prometió que antes de finales de año habrá fecha y pregunta para la consulta soberanista: “Eso no lo variaremos”, sentenció. Junqueras recibió con satisfacción el mensaje, pero por si acaso alertó al presidente de que “la sociedad catalana encontrará la manera de hacerse escuchar”. ERC continuará dando la confianza a Mas, pero el acuerdo sigue circunscrito a que la consulta se celebre en 2014.

El presidente catalán debe lidiar entre las prisas de los republicanos y los recelos de su socio de federación, Unió Democràtica. Ayer el líder democristiano, Josep Antoni Duran, reafirmó que es favorable a la consulta, pero mantuvo que no es momento para apostar políticamente por la secesión: “El derecho a decidir suma. La independencia es una propuesta legítima, pero divide”.

La buena sintonía entre CiU y ERC molestó al primer secretario socialista, Pere Navarro, que acusó al presidente catalán de cambiar el rumbo para contentar a Junqueras. “Mas está enviando un mensaje de confusión que es preocupante”, apostilló.