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16 millones de usuarios abandonan Rodalies por las averías y la crisis

El servicio pierde pasajeros desde 2006

Solo el año pasado la red se dejó 300.000 viajeros

Las incidencias graves bajaron en 2012, pero aún hubo 333

Retraso en Renfe en marzo de 2010. Ampliar foto
Retraso en Renfe en marzo de 2010.

Cada vez que un tren de Rodalies llega a su destino con más de una hora de retraso —o no llega—, Renfe etiqueta la incidencia como grave. Pues en 2012 se produjeron 333 en la red de Rodalies de Cataluña. Un año antes, 354. Y las cifras fueron incluso superiores en los ejercicios previos. Es la realidad que viven a diario los usuarios del servicio, acostumbrados a escuchar como la megafonía de estaciones y trenes anuncian averías. Y el principal motivo de que la red de corta distancia de Renfe haya perdido desde 2006 un total de 16,3 millones de usuarios, el 13% del total.

La recesión apenas ha tenido posibilidad de cobrarse muchas más víctimas que las ocasionadas por el propio mal funcionamiento de trenes e infraestructura. “Rodalies perdió usuarios antes de tiempo, porque su gran crisis, entre 2006 y 2009, fue ferroviaria”, señala Ricard Riol, presidente de la plataforma Promoción del Transporte Público. Renfe admite el problema, si bien lo circunscribe a las obras que se han ejecutado en los últimos años sobre una infraestructura anticuada y saturada, que ha forzado a actualizarlas a medida que se agravaban las incidencias.

Según Renfe, todo empezó en 2007 y 2008, cuando los trabajos para que llegara el AVE a la estación de Sants se conviertieron en un gran desastre y obligaron a inutilizar las vías entre Barcelona y Gavà. En 2009 se renovó en los túneles de Barcelona una catenaria de los años 20, lo que produjo nuevas afectaciones. Y entre 2009 y 2010 se cortaron las vías entre Sant Andreu Arenal y Arc del Triomf durante cinco meses y medio. Pero a esas obras hay que añadir las averías. Ahora una catenaria descolgada. Antes, un tren averiado en una línea de solo dos vías. Incluso choques de trenes en Barcelona por una sistema de señalización insuficiente. O la caída de todo el sistema de control de Rodalies durante casi una hora. Incluso alguna huelga de celo de los maquinistas.

Todo ello ha provocado una huida masiva de pasajeros. Y de otros que, sin alternativas, resisten hastiados la situación del servicio, que el año pasado solo perdió 300.000 viajeros. “Estamos recuperando progresivamente los viajeros, pero no se puede hacer de un año para otro”, señala una portavoz de la operadora, incapaz de recuperar un solo viajero desde 2006.

Ferrocarrils, metro y tranvía ganan 26 millones de usuarios desde 2006

La situación de Rodalies contrasta con el resto de servicios ferroviarios del área metropolitana. Ferrocarrils de la Generalitat, metro y tranvía han ganado casi 24 millones de pasajeros en el mismo periodo. Eso sí, sufrieron en 2012 una caída de 22 millones (el 3,6% de los 494 millones de pasajeros) a causa de la crisis.

El secretario de Movilidad de la Generalitat, Ricard Font, admite que el servicio es “deficiente” y acusa de esa situación a que no se haya hecho ninguna gran obra en época democrática. La última, la conexión hasta la actual Terminal 2 del aeropuerto, se estrenó en 1975. Y en esa situación, “la red está colapsada y no se puede incrementar ni la velocidad de los trenes ni su frecuencia, y además tampoco se puede garantizar la fiabilidad del sistema”, dice quejoso el alto cargo de la Administración catalana, actual titular del servicio. Font es muy crítico con el futuro. “No se ha hecho ninguna mejora sustancial que permita recuperar pasajeros”, afirma, cargando contra la falta de inversiones hasta el momento. De todas formas, la Generalitat y el Ministerio de Fomento firmaron en junio el contrato de servicio que asegura la financiación de la red de Rodalies. Y el Gobierno catalán puso como una de las condiciones la mejora de la puntualidad y de la valoración del servicio por parte de los clientes de Renfe.

“Lo peor de todo es que Renfe es una compañía que reacciona muy tarde y que ahora está haciendo lo mismo que hacía cinco años atrás”, lamenta Jordi Giró, presidente de la Confederación de Asociaciones de Vecinos de Cataluña. Avisa que ahora la operadora deberá lidiar con dos problemas importantes. Uno es la continuación de la crisis, lo que puede mantener la caída de viajeros.

Las multas por viajar sin billete en Renfe ascendieron a 45.000 el año pasado, casi el doble que en 2011

El otro es el fraude: las personas que se mueven con Renfe sin pagar. La operadora asegura que en ese sentido ha avanzado, como demuestra el hecho de que se hayan duplicado los ingresos por viajar sin billete. De las 23.000 multas de 2011 se saltó a 45.000 el pasado año. Una política de control que ha ido en paralelo a la instalación de nuevas máquinas validadoras en muchas estaciones que dificultan la posibilidad de que la gente se pueda colar.

“Tal y como están las cosas, ¿cómo podemos crecer otra vez en usuarios, en recaudación y ser menos deficitarios?”, se pregunta Font, quien demanda una mejora conjunta del sistema, que en 2012 ingresó 183,7 millones, un 8% más, por la subida de tarifas.

El Departamento de Territorio ha mejorado las relaciones con el Ministerio de Fomento desde que Santi Vila es su consejero. Han alcanzado algunos acuerdos y ahora espera cerrar otros que puedan incluirse en los Presupuestos Generales de 2014. Se trata de dos obras que Font considera que puede ofrecer una mejora sustantiva del servicio. La más importante es la inclusión de una partida para ampliar modestamente la estación de Arc del Triomf, de manera que puedan parar convoys de doble configuración, lo que supondría una mayor calidad del servicio para los pasajeros de la línea del Maresme, que sufren a diario trenes abarrotados. Ahora solo pueden estacionar trenes simples porque los andenes son de solo 160 metros. La inversión, de unos tres millones, permitiría alargarlos a 200 metros. La otra obra que se negocia introducir en las cuentas de 2014 es la del desdoblamiento de la vía entre Vic y Montcada, lo que mejoraría la conexión de Manresa con Barcelona y abriría la puerta a la creación del metro del Bages.