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ENTREVISTA

“No puede ser que la gente ni sepa cuándo ni cómo va a cobrar”

Inspector de Hacienda, Juan Carlos Moragues acaba de negociar un déficit del 1,6% y de aplicar una subida de impuestos

Juan Carlos Moragues, consejero de Hacienda.
Juan Carlos Moragues, consejero de Hacienda.

Entró en el Consell de la mano del presidente Alberto Fabra hace ocho meses. Inspector de Hacienda, nacido en Gandia en 1969, Juan Carlos Moragues acaba de negociar un déficit del 1,6% (el más alto de las comunidades autónomas) y de aplicar una subida de impuestos que, aunque tímida, es insólita en el PP valenciano.

Pregunta. ¿Cuál es la impresión de un técnico como usted, que viene de la Agencia Tributaria, cuando se encuentra con unas cuentas públicas como las de la Generalitat?

Respuesta. Estás de delegado de la Agencia Tributaria en Castellón, recibes una llamada para esto y aceptas por una vocación de servicio público. Es muy gratificante trabajar por el interés colectivo. A veces no somos suficientemente didácticos sobre eso. Hay un desapego más que evidente con los responsables políticos. Estamos estigmatizados. Hay casos de corrupción que están produciendo alarma. Llevar una Administración como la Generalitat es complejo. Para mí es una auténtica satisfacción trabajar para la sociedad valenciana.

P. Seguro que hubo momentos más satisfactorios. Ahora, sin embargo, está usted aquí lidiando con las deudas, con la crisis… El 1,6% de déficit, nueve décimas por encima del 0,7% inicialmente previsto, es menos de lo que se esperaba. Dado que el año pasado el déficit real fue del 3,52%, la conclusión es que por una parte son 900 millones más, pero por otra parte son 1.900 millones menos. ¿Usted cómo lo ve?

¿Alguien se plantea que España y Alemania tengan el mismo déficit? Nadie lo hace. Es verdad que esperábamos alguna décima más, pero la Comunidad Valenciana tiene el mayor margen de déficit, el 1,6%. Podemos estar satisfechos.

R. Es importante haber establecido un déficit asimétrico. Se ha creado un debate sobre comunidades autónomas cumplidoras o incumplidoras que es falaz, está sesgado. No puede ser que unas comunidades partiendo del 3,52% y otras partiendo del 0,7% lleguen a lo mismo. Una comunidad para la que el sistema de financiación representa el 75% de sus ingresos; con diferencias de más de 800 euros per cápita con otras; que está 204 euros per cápita por debajo de la media, no puede estar en la misma situación. No puede ser lo mismo una comunidad suprafinanciada que otra infrafinanciada. No es lo mismo una comunidad autónoma con una deuda relación con el PIB del 10% que otra con el 29,4%. Y no es lo mismo una comunidad que tenga un gasto financiero respecto al PIB del 0,3% que otra con un 1,3%. Pero es que, además, hay comunidades autónomas con un PIB per cápita de 15.000 euros y otras con un PIB per cápita cercano a 30.000 euros. Las diferencias de gasto per cápita también son grandes. La Comunidad Valenciana incumple el déficit pero gasta por debajo de la media. Yo pido un sistema de financiación que incentive la eficiencia. Por eso es importante el déficit asimétrico. Porque reconoce las diferencias. ¿Alguien se plantea que España y Alemania tengan el mismo déficit? Nadie lo hace. Es verdad que esperábamos alguna décima más, pero la Comunidad Valenciana tiene el mayor margen de déficit, el 1,6%. Podemos estar satisfechos.

P. Todo el déficit es deuda, pero si no está financiado se convierte en impagos. ¿Contra qué está usted luchando? ¿Contra la deuda o contra los impagos?

R. Uno es instrumental y el otro es la consecuencia. ¿Por qué es importante el 1,6%? Si gastas más que ingresas, alguien te lo tiene que dejar. Si no te lo dejan, acabas por deberlo a tus proveedores, a las empresas, a los colectivos, a las asociaciones... A nosotros nos lo deja, si es déficit autorizado, el Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), a un coste más que razonable: por debajo del 4,5%. Las comunidades que no están en el FLA se están financiando en los mercados por encima de esa cifra. Con el 1,6%, el FLA pasa a financiarnos 1.600 millones. O el déficit es deuda o se convierte en impago, y acaba afectando a la gente de la calle.

P. Los impagos siguen generando mucho conflicto. ¿Cuál es su objetivo en ese sentido?

R. Tenemos 900 millones adicionales del FLA. Se ha anunciado la primera fase del Plan de Pago a Proveedores con deudas vencidas, líquidas y exigibles hasta 31 de mayo del 2013. Eso incluye convenios como los de las farmacias, conciertos sanitarios, educativos y sociales, transferencias a entidades sociales sin fines de lucro, subvenciones de I+D+i, pagos a ayuntamientos y a universidades. En nuestro caso, son más de 840 millones. Se activarán en septiembre u octubre. Habrá una segunda fase, que se activará por simple acuerdo de la comisión delegada, en la que se incluirán concesiones administrativas, contratistas... Nuestra expectativa es, con el FLA adicional y el Plan de Pago a Proveedores, lograr una liquidez que permita, de aquí a final de año, redactar un plan completo y normalizado de pagos. Cuando la Generalitat debe dinero, lo que no puede ser es que la gente no sepa ni cuándo ni cómo va a cobrar. Quiero decirle a la gente cuánto y cómo les vamos a pagar.

Cuando la Generalitat debe dinero, lo que no puede ser es que la gente no sepa ni cuándo ni cómo va a cobrar.

P. Hablemos de los ingresos, que fue el primer problema que usted destacó... ¿Qué se puede hacer en la triple línea de impuestos, financiación autonómica y fondos de la Unión Europea?

R. La fuente principal de ingresos es lo que te da el Estado. Este año son 8.300 millones y la sanidad y educación presupuestadas son 9.000 millones, pese a que se trata de la sanidad y educación presupuestadas más bajas de las 17 comunidades autónomas. Es decir, con lo que te da el Estado en 2013 no llegas a pagar la sanidad y la educación. Y te quedan gastos financieros, justicia, bienestar social, gobernación, agricultura, infraestructuras... Es un grave problema. Pero es que si hablamos de tributos cedidos, en 2006 estábamos en índices de recaudación de 2.500 millones de euros y en 2012 no llegamos ni a 700 en el impuesto de transmisiones patrimoniales, que es el que hemos subido ahora. Hay un desplome. La única manera de solucionarlo es vía la fuente principal de ingresos, o sea cambiando el sistema de financiación.

P. En la financiación autonómica está lo que se podría haber cobrado y lo que se pueda cobrar en el futuro. Empecemos por lo primero, por la deuda histórica. ¿Podría traducirse en una moratoria o una condonación de las deudas por el FLA o el Plan de Pago a proveedores?

R. No renunciamos a la deuda histórica. Dicho eso, pretender que, en un escenario de dificultad económica y de índices de recaudación bajos por parte del Estado, se transfiera la deuda histórica en un corto plazo es inviable. Hay que tenerla presente para la reivindicación del cambio de financiación.

P. ¿Ustedes aceptan que la negociación se retrase a 2014 para que se aplique en 2015, pero quieren que sea retroactiva?

R. No sé cuándo se aprobará. Lo que sí que sé es lo que pido. Todos los sistemas de financiación autonómica menos el de 2001, han tenido una vigencia de cinco años. El nuevo modelo debería entrar en 2014. ¿Eso quiere decir que debe aprobarse antes? No. De hecho, en 2009 se aprobó y se le dieron efectos retroactivos. Es lo que pedimos.

P. Supondría unos 1.000 millones anuales, pero no cubriría aún las necesidades de ingresos.

R. Si hubiésemos recibido esa financiación, habríamos cumplido los objetivos de estabilidad.

P. Mientras tanto, se va acumulando deuda. ¿Puede llegar un momento en que ya no sea negocio seguir pidiendo?

R. Cuando consigamos reducir el desfase de ingresos y gastos, llegará el momento de reducir deuda. Una Administración no puede estar endeudándose de forma permanente. Lo que pasa es que ahora no estamos en un escenario de superávit.