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EL MAYOR ACCIDENTE DE TREN EN 40 AÑOS

La Xunta deja sin aclarar los errores del dispositivo de rescate de víctimas

El vicepresidente gallego defiende su “coordinación eficaz en una situación límite”

Alfonso Rueda (derecha) y el director de Emergencias de la Xunta, durante su comparecencia. Ampliar foto
Alfonso Rueda (derecha) y el director de Emergencias de la Xunta, durante su comparecencia.

“Venimos a explicar un operativo del que nos sentimos orgullosos. No es autobombo. Sabemos que cada uno cumplió con su función. Coordinamos a un magnífico grupo de profesionales. Vengo a explicar todo esto con datos en la mano”. El vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, responsable de las emergencias de Galicia, acudió ayer al Parlamento autonómico con las cifras del despliegue para hacer frente al desastre del Alvia. Pero dejó en el aire muchas de las interrogantes sobre los fallos que figuran en un informe confidencial del servicio de Emergencias, publicado por EL PAÍS.

En el dispositivo, según Rueda,intervinieron 535 policías nacionales, 137 guardias civiles, 75 de policía autonómica, 122 locales, 80 bomberos de siete parques, 170 efectivos de 26 agrupaciónes de protección civil, 47 profesionales del Instituto de Medicina Legal de Galicia que trabajaron en las identificaciones y 220 voluntarios de la Cruz Roja. Para engordar la lista, sumó a los 100 profesionales de la televisión y la radio autonómicas que trabajaron en la cobertura del accidente.

Tras repetir varias veces que el siniestro fue mucho más grave que cualquiera de los que se ensayan en simulacros, Rueda aseguró que la primera ambulancia llegó a la curva de Angrois 10 minutos después de recibir la alerta. Y que detrás de ella aparcaron en la zona 59 más. Subrayó el dato de que tres horas después del choque “todos los heridos [170] habían sido desalojados” y que cuando pasaron cuatro, todos estaban siendo tratados en seis hospitales distintos”. Flanqueado por el director general de Emergencias y la responsable del 061, el número dos del Gobierno gallego defendió que la tragedia “puso de manifiesto la valía y capacidad del sistema público de salud”.

Ningún partido de la oposición le llevó la contraria en eso. PSOE, BNG y AGE hicieron una defensa cerrada de los profesionales pero censuraron los errores de coordinación. Y lanzaron muchas preguntas para que los fallos no puedan volver a repetirse. ¿Quién y cómo puso en marcha el nivel de alerta 2, el mayor decretado hasta ahora en Galicia? ¿Qué hacía un helicóptero averiado en la base de emergencias y por qué la otra aeronave tampoco llegó a destino pese a ser activadas? ¿Cómo pudo el camión de las comunicaciones que la Xunta ha publicitado como la pieza clave para la coordinación no llegase hasta 106 minutos después? ¿Por qué se ordenó retirar a 30 bomberos de los parques privados cuando aún no acabó la evacuación?

Todas estas cuestiones que constata el informe confidencial del 112 destapado por EL PAÍS quedaron en el aire o recibieron respuestas que contradicen la propia documentación oficial de la Xunta. El vicepresidente no aclaró quién activa la alerta 2 ni a través de qué cauce lo hizo. Se limitó a subrayar que ese grado de alerta confiere al director general de Emergencias “la potestad de obligar a actuar a todos los medios públicos y privados en una catástrofe. Pero no hizo falta porque ya habían sido movilizados”.

La explicación de por qué el mando avanzado, el camión de comunicaciones de la Xunta con antenas y cableado para centralizar todas las órdenes sobre el terreno, no operó fue la siguiente: “El camión es demasiado voluminoso y ocupaba mucho”. Rueda admite además que tardó una hora y tres cuartos en estar listo para operar. Llegó cuando bomberos, policía y protección civil llevaban ya hora y media levantando cuerpos y evacuando heridos.

También restó importancia a los fallos de los helicópteros que reclamó el servicio de urgencias sanitarias y que nunca llegaron a Angrois. Los partes señalan que uno no pudo acceder por la niebla y que el segundo estaba averiado. El vicepresidente argumentó que se estaba acabando la luz para que pudieran volar y que el transporte era más eficaz por carretera. Dejó sin aclarar por qué el 112 dio orden de que despegasen ambas aeronaves. Al final acabó reconociendo que una de ellas “tenía una avería que quedó solventada en cinco minutos”.

En la descoordinación de los bomberos públicos (los de Santiago lo son) con los que proceden de los parques comarcales que son privados tampoco quiso extenderse. Diversos testigos han contado que las comunicaciones entre los distintos cuerpos no funcionaron. Y en los partes de Emergencias figuran también varias órdenes de un suboficial del consorcio provincial de bomberos de A Coruña para retirar los efectivos de tres parques privados. La última está registrada a las 23.42. Ninguno de los profesionales consultados se explica la instrucción, puesto que a esa hora el trabajo en la zona era aún muy intenso. Rueda dijo ayer en el Parlamento gallego que se retiraron “a las cuatro de la mañana”.

AGE y el BNG exigieron reconsiderar el modelo de bomberos privados, único en España. Rueda solo admitió pequeños fallos y admitió “margen de mejora”. “Tocará analizar los protocolos que se llevaron a cabo para saber cómo se pueden perfeccionar más o estar mejor preparado para otras emergencias. Se funcionó de forma eficaz y coordinado en una situación límite”, proclamó.

Aún están hospitalizados 57 heridos, 11 de ellos en estado crítico. Uno de estos es un niño que está en el Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS).

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