Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los maquinistas pasan exámenes anuales

El sindicato de conductores descarta presiones por los pluses de productividad

Los exámenes de capacitación a los que se someten los maquinistas de un tren AVE o Alvia son más severos que aquellos que pasan los conductores de los trenes de media y corta distancia. Según ha relatado a EL PAÍS un conductor de trenes de alta velocidad, cada año deben someterse a una inspección que acredite sus capacidades técnicas y psíquicas. Las sanciones en caso de incidencia también son más severas.

Carlos Segura, del Sindicato Español de Maquinistas y Ayudantes (Semaf), explica por teléfono que para optar al título de maquinista de un tren como el que circulaba el miércoles entre Madrid y Ferrol es necesario ser mayor de edad, tener el título de bachiller o formación profesional de grado superior o haber desempeñado durante cuatro años las funciones de conductor en una categoría inferior.

Solo entonces podrán cursarse los programas de formación que exige el Ministerio de Fomento para superar los test de evaluación y justificar la capacitación psicofísica. “Hay que hacer un examen con el que obtienes un título A [más restrictivo] o B [genérico], que supone 1.150 horas de aprendizaje. Ese título te habilita para que pueda contratarte una empresa ferroviaria, pero en ese momento todavía no puedes dirigir un convoy”, explica.

Para poder pilotar un tren de alta velocidad, el aspirante debe haber obtenido una habilitación especial, tras haber demostrado que conoce a la perfección el tipo de vehículo que va a conducir y la línea por la que va a hacerlo. “Se garantiza que un maquinista que no conoce la vía no pueda circular por ella”, sostiene Segura.

El portavoz del sindicato de maquinistas, al que estaba afiliado Francisco José Garzón Amo, el conductor del tren accidentado en las cercanías de Santiago de Compostela, explica que cada tres años se “renueva” la licencia. Un conductor de tren de alta velocidad precisó a EL PAÍS que para estos maquinistas las revisiones se hacen con mayor periodicidad. “Son tareas para reciclarse. Cada seis meses tiene que someterse a pruebas con simuladores y cada año pasar un examen en la que acredite su capacitación”, cuenta.

Este maquinista califica de “duras” las sanciones que se imponen en caso de incidencia o error en la conducción. Por ejemplo, si se rebasa un semáforo, aunque el convoy se detenga unos metros después, el maquinista será suspendido de empleo y sueldo “al menos durante cinco días”. Si la infracción es más grave, la sanción es más dura y puede suponer su retirada del servicio.

Desde el Semaf han insistido en desmentir que la pérdida de complementos salariales como consecuencia del retraso en la puntualidad pueda ser un factor influyente en el accidente. “Este complemento es un porcentaje sobre una cantidad económica. Pero es completamente irrisorio. Puede estar sobre los cinco euros”, asevera Segura. Ese pequeño complemento ahora casi no tiene sentido por la puntualidad habitual de los trenes en la actualidad.

Para atender a los conductores que sufren accidentes, Renfe tiene varias circulares operativas internas. Se toma declaración al maquinista, se le hace un reconocimiento, análisis de sangre y cuando la gravedad del incidente lo exige, también se le brinda atención psicológica para superar el trauma.

Más información