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El 15M en la academia

El encuentro 15M2P2 trata de objetivizar por primera vez el movimiento social

Del miércoles al viernes se celebró en Barcelona el 15M2P2, Encuentro Transdisciplinar del 15M, auspiciado por la UOC, organizado por el Seminario de Comunicación y Sociedad Civil —animado por el diputado Joan Coscubiela, fue determinante en la gestación y en los primeros análisis del 15M—, el grupo de investigación Dataanalysis15M y el IN3 —Internet Interdisciplinary Institute, UOC—, institución desde la que Manuel Castells, profesor en la Sorbona del 68, está viviendo su segunda revolución social. Las jornadas ayudaron a objetivizar el 15M, esa cosa rara, con cuerpo cambiante, que adopta mil formas en la realidad y en el cyberespacio, que cuesta de describir, en tanto que objeto social no convencional y no articulado como partido. Su vigor, su trayecto —al parecer, dilatado y encuadrado en un marco internacional y, tal vez, institucional—, y el carácter rupturista del fenómeno, son las principales conclusiones del encuentro.

¿Qué es el 15M? A través de la sociología, la psicología social, la politología, la teoría de la comunicación, la filología, la filosofía, el periodismo, y nuevas disciplinas que ofrecen parámetros de estudio desde las redes sociales, el 15M es una ruptura cultural. En España, ha roto la Cultura de la Transición, una cultura vertical, que otorgaba al Estado potestades culturales inauditas en la fijación de marcos culturales de lo posible. Así, los gobiernos han dejado de tener el monopolio para fijar lo que es violencia y democracia, dos conceptos que el 15M ha ampliado. Existe así violencia económica. Y existen formas posibles de democracia real, que velen contra la violencia económica.

La influencia cultural del movimiento es notoria. En los medios, señalaba una ponente, ya no son los opinadores los que fijan la realidad, sino que empieza a ser la realidad lo que dictamina quién es opinador. Otra ponente señalaba que el 15M está ganando peso como fuente periodística. En 2011, las principales fuentes usadas para hablar de él en los medios fueron institucionales, mientras que en el 2012, el 15M fue la fuente de las noticias que hablaban de él en un 26% de los casos, frente a un 30% institucional.

Los opinadores ya no fijan la realidad; la realidad dicta quién es opinador

El cambio cultural que supone el 15M afecta a todos, desde un ministro, un militante de partido, un sindicalista, un activista o un okupa, que para ser percibidos en este nuevo sentido común, deben ser sensibles a la nueva cultura: su forma descentralizada, su autoregulación, sus liderazgos cambiantes, su esencia de fuente de conocimiento abierto... Para explicar la identidad cyber de ese movimiento y la identidad virtual que impregna es determinante el estudio de Datanálisis15M, presentado por Javier Toret y Arnau Monterde. La potencia de las multitudes conectadas. Un nuevo paradigma de la política distribuida, disponible en la Red. Es el primer estudio sobre la inteligencia y el sentimentalismo del 15M, sobre el funcionamiento en Red de un movimiento cuyo tráfico de información y cuya velocidad para hacerlo supera a la del Estado y a la de los medios. Un movimiento que se ha exportado a Brasil y a EE UU y, vía EE UU, a Turquía.

En la última sesión matinal, participaron activistas del 15M y miembros de la academia, que explicaron la dimensión política del movimiento. Guillermo Zapata —guionista y miembro de @madrilonia—, explicó la Nueva Política en el campo 15M. Caracterizó el 15M, como un “nuevo pacto común” —es decir, un proceso constituyente—, como consecuencia de “un nuevo sentido común”. Sobre el futuro: explicó tres posibilidades: la institucional, la insurreccional, la autogestionaria. “El 15M está en todas”, y priorizará unas sobre otras “no por discusión, sino por práctica”.

Gala Pin dibujó la PAH, la célula del 15M más emblemática en este momento. “La PAH no es el 15M, nació antes, en 2009, pero ha realizado un matrimonio perfecto con el 15M”. Describió sus similitudes con el 15M —movimiento open source, que agrupa a una comunidad, no articulable en derecha e izquierda, en defensa del 99%, con presencia en la Red, pero también en otros medios, que asocia democracia y bienestar, y prima la diversidad a la unidad—, y su gran diferencia: tener una cara pública conocida.

Antonio Calleja —sociólogo, miembro de Datanalysis 15M—, aludió a la crisis de representatibidad —“el 80% de la ciudadanía no se ve representado en el Congreso”—, y explicó la evolución desde No les votes al 15M, e hizo unos apuntes sobre el proyecto del Partido X —este partido, que comparte con el 15M su funcionamiento en Red y su cultura, se presentará a las próximas europeas y con un único punto: el proceso constituyente; puede ser el jalón electoral 15M que hace tiempo se espera; habrá que seguirlo—. Raúl Sánchez Cedillo —editor y activista— habló del 15M como un poder constituyente, “una revolución, de una potencia social que cambia los poderes políticos”.