Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Ponga un entrenador cultural en su vida

La Escuela de Escritura del Ateneu ultima un innovador curso de ‘coaching’ para celebrar sus 15 años

La biblioteca del Ateneu barcelonés.
La biblioteca del Ateneu barcelonés.

Le gusta el arte contemporáneo pero, la verdad, entiende poco y estaría encantado de tener a alguien con quien recorrer el Macba comentándole las obras. Quizá prefiere la literatura rusa y profundizar en ella, si bien no sabe si empezar con Tolstoi o Dostoievski. Piensa que Perdidos es una gran serie, pero sospecha que se le escapó parte de su intrincado argumento. ¿Y alguien que se lo explicara y le recomendara con qué otra oferta televisiva seguir? Igual que se puede gozar de un entrenador personal en el gimnasio también se puede tener un preparador exclusivo para el ámbito cultural. Esa es la innovadora idea del nuevo servicio de Coaching Cultural que ultima la Escuela de Escritura del Ateneu Barcelonés, su particular manera de ampliar su oferta para celebrar los 15 años de vida de la entidad.

“Con una entrevista en profundidad con el interesado, detectamos sus necesidades y preferencias y con ello articulamos un programa que combina la conversación, la clase, el taller, el comentario de lecturas o textos propios, la visita cultural o la relación vía email o teléfono”, exponen Pau Pérez y Jordi Muñoz, directores de la Escuela de Escritura y padres de este curso de profesor personalizado de 18 horas en nueve sesiones, con horario y aula a medida a concretar entre el coach y el alumno.

El coaching cultural no deja de ser la punta del iceberg de los nuevos proyectos de la escuela

El coaching cultural no deja de ser la punta del iceberg de los nuevos proyectos de la escuela, que este año cumple 15 desde que arrancara en abril de 1998. Unos 14.000 alumnos y 700 libros publicados por ellos (solo este curso han sido 83 títulos) después, la propuesta se ha colocado entre las que lideran la Asociación Europea de Programas de Escritura Creativa tanto por número de alumnos (casi 1.800 matriculados en esta última oferta), como por cursos impartidos (rozando el centenar), como por el número de libros publicados salidos de las clases o el peso de un claustro compuesto por 101 profesores, con nombres como Victoria Cirlot, Enrique de Hériz, Jordi Llovet, Miquel de Palol, Albert Sánchez Piñol y Pedro Zarraluki, entre otros.

Siguen siendo las mujeres (un 60%) y gente entre los 35 y los 45 años los alumnos mayoritarios de la escuela. Pero la demanda evoluciona. En esta década y media se han incrementado los menores de 30 años y también han ganado peso los mayores de 65, “como si con la jubilación pudieran ahora realizar su sueño aplazado de escribir”, constata Muñoz. Pero hay otros signos de evolución: si bien los cursos de escritura presenciales siguen siendo claramente dominadores (65%), han aumentado la matriculación de los cursos virtuales, que avanzan hasta acercarse a casi uno de cada tres usuarios, “lo que hace que tengamos alumnos hasta en Australia”, apunta ufano Muñoz.

El otro gran foco de crecimiento, con porcentajes de un casi 20% en valores relativos, son los cursos de escritura funcional para empresas. “En momentos de crisis hay una necesidad aún mayor de mejorar tanto la comunicación interna como externa”, sostiene Pérez al hablar de una oferta que va desde la redacción de una carta a la de un informe.

La gran batalla de la escuela es la creación de un programa completo que permita avanzar en el reconocimiento oficial de los estudios de escritura creativa

La ampliación de estos cursos a la carta para empresas es, precisamente, una de las nuevas ofertas que ultima la Escuela de Escritura, que también da los últimos retoques a la potenciación de la rama literaria vinculada a lo audiovisual, con la creación de una escuela de narrativa audiovisual y de un centro de desarrollo de guiones de cine y televisión. “Aquí intentaremos desde valorar un proyecto de guion a ayudar a su realización o a generarlo desde el principio”, apuntan al unísono los directores.

La gran batalla que, sin embargo, mantiene el equipo de siete personas que conforma la escuela sigue siendo casi subterránea: la creación de un programa completo que permita avanzar en el reconocimiento oficial de los estudios de escritura creativa. “El creative writting está en casi todas las universidades de EE UU, de ahí han salido escritores como Eugenides o Chabon, que han tenido una formación muy parecida a la de aquí, con la única diferencia de que en su país eso tiene rango universitario”, contrapone Pérez. En Inglaterra, Finlandia, Noruega y Alemania, recitan los directores, la enseñanza de la escritura creativa ya está institucionalizada en el sistema educativo superior. “Si existe aquí mismo el Institut del Teatre, la Escuela Municipal de Música y la Llotja para la pintura… no tiene mucho sentido que no se puedan homologar los estudios de escritura. En Estados Unidos ya hay tres universidades, donde se otorga titulación de escritura creativa en español; ni en Italia, ni Francia ni aquí esto se da”, lamentan. “Pero es un proceso imparable y llegará”.