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El conductor de la EMT que salvó a un hombre: “Sentí algo de miedo”

El trabajador de la EMT afirma que se siente "muy satisfecho" de haber evitado un homicidio

FOTO: EFE | VÍDEO: ATLAS

Raúl, el conductor autobús de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) de Madrid que anoche evitó que remataran a un hombre de nacionalidad ucrania que había sido tiroteado, ha afirmado esta mañana que sintió algo de miedo al no saber lo que estaba ocurriendo y al ver a una persona que llevaba un arma de fuego. Este madrileño de 39 años, que lleva trabajando en la EMT desde 2006, asegura que los que realmente salvaron la vida a la víctima fueron los pasajeros que taponaron la herida y atendieron al herido hasta la llegada del Samur.

De forma muy expresiva y muy tranquilo, Raúl ha relatado al detalle cómo ocurrieron los hechos: “Yo iba bajando con mi autobús, de la línea 118, por el carril bus hacia Embajadores, cuando vi a un hombre que estaba subiendo por este carril, que estaba herido y que sangraba abundantemente. Empecé a tocarle el pito y se subió a la acera”.

Instantes después, Raúl vio cómo otra persona iba detrás de él y que llevaba la mano metida en un bolsillo, lo que le hizo pensar que era el presunto agresor. “Entonces detuve el autobús y el hombre que estaba herido se cruzó hacia una terraza de un bar pero la gente, pese a estar herido, no le atendió. Iba con muy pocas fuerzas y entonces cruzó la calle de General Ricardos”.

El conductor empezó a tocar el claxon repetidamente para avisar al resto de conductores y que no le atropellaran. Mientras, el atacante iba detrás de él con la intención de rematarlo. “Crucé el autobús mientras me di cuenta que el agresor intentaba también cruzar la calle. Comencé a pitarle e intentar que la gente avisara a la policía o al Samur pero me dio la impresión de que nadie reaccionaba. Entonces, crucé el autobús despacio y le abrí la puerta por la que, casi sin fuerzas, pudo subir”.

El agresor fue andando a toda velocidad por la parte trasera del autobús pero no le dio tiempo a subir. Entonces, el conductor inició la marcha en dirección a la Glorieta de Marqués de Vadillo y llamó al Cuerpo Nacional de Policía y al Samur. También pidió a los cinco o seis pasajeros que iban en el autobús que llamaran a la policía. “La gente se portó fenomenal. Son los que realmente salvaron al herido. Había tanto jóvenes como mayores. El herido iba desvanecido y se cayó dentro del autobús”. Los pasajeros taponaron la herida y le dieron aire con algún periódico. Raúl también les dio un papel que llevan para limpiar los cristales para que le taponaran la herida.

Dirigió el autobús a la Glorieta de Marqués de Vadillo, donde generalmente hay alguna patrulla de Policía Nacional o de Policía Local pero en aquel momento no había ninguno. “Paré más adelante, comencé a pitar y la gente que estaba dentro del autobús a golpear los cristales y a hacer señales para que la gente avisara a la policía. También me dijeron los pasajeros que detrás venía el de la pistola y que había disparado alguna vez más”.

El chófer superó su última parada en la glorieta y siguió pitando fuertemente y al otro lado de la rotonda, junto a una sucursal de Bankia, vio a dos agentes de Movilidad. “Fui hacia ellos, pasé por encima de un jardín y me salté algún semáforo en rojo, eso sí con bastante cuidado, pero la gente no se apartaba pese a que les estaba tocando el pito”. Cuando llegó a la altura de los agentes de Movilidad, estos se hicieron cargo del herido. Al poco, llegaron la policía y los facultativos del Samur.

“Había bastante circulación y mucho personal por la calle”, recordaba esta mañana Raúl. Este dio la descripción del presunto agresor: se trataba de un hombre de 1,65 metros, de aspecto mayor y descrito por el conductor como “no español”. “Tenía mucha sangre fría, iba andando muy tranquilamente mientras el otro corría con las pocas fuerzas que tenía. Se notaba que tenía ganas de vivir y que luchaba para que no lo remataran”.

En los años que lleva en la EMT jamás le había ocurrido nada similar, pese a que reconoce que cada día en la EMT “es una experiencia”. “Lo más importante es que el herido se recupere, ya que tiene una herida muy grave y que haya evitado que otras personas hayan podido resultar heridas o muertas porque el agresor seguía disparando por la calle”, ha resumido el conductor. Este ha recibido la llamada de la alcaldesa, Ana Botella, que le ha felicitado por su actuación.

El chófer de la EMT, que había tenido un bar y que antes había trabajado en la recogida de residuos en un municipio de la zona sur, libra desde hoy y hasta el domingo. “Aprovecharé estos días libres para recuperarme y para reponerme de todo lo que he pasado, porque uno no está acostumbrado a este tipo de situaciones. Mi novia [que es médico] está muy contenta porque dice que lo he hecho muy bien y que esté tranquilo porque he evitado una situación de omisión de socorro. Claro, es que ella está acostumbrada a este tipo de cosas”, destaca Raúl con una cierta sonrisa.

El supuesto agresor fue detenido instantes después por agentes de Policía Municipal que se encontraban regulando el tráfico por la celebración de un concierto de Bon Jovi en el estadio Vicente Calderón. Le incautaron un arma de fogueo que había sido modificada para disparar.

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