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La emoción se dibuja

Nate Williams sostiene que la ilustración vive un gran momento ante el exceso de información

El exdirector de arte de Microsoft participa en un congreso en la Politécnica

Ilustración sobre la diversidad internacional para MSU de Nate Williams,
Ilustración sobre la diversidad internacional para MSU de Nate Williams,

La ilustración vive un buen momento. No sólo lo verbalizaron varios profesionales participantes en Ilustráfic I Congreso Internacional de Ilustración, Arte y Cultura Visual, que arrancó ayer en la Facultad de Bellas Artes de la Politécnica de Valencia; también lo pudo comprar el público que observó el brillante trabajo de algunos de ellos.

Entre aplausos y bravos fue despedido el estadounidense Nate Williams, uno de los ilustradores más relevantes del panorama internacional, que ha trabajado para Microsoft, Coca-Cola o el New York Times.

“Ahora se da más valor a la ilustración. Usamos más el dibujo. Tal vez porque hay un exceso de información y los dibujos aportan una carga emocional que no dan los datos”, explica Williams que sigue trabajando para grandes compañías pero a su aire, sin las restricciones de los “planteamientos estratégicos” inherentes a empresas como Microsoft, de la que fue director de arte.

Ilustración de Paula Bonet para una persiana de una tiende de DVD en Barcelona, captada de su página web ampliar foto
Ilustración de Paula Bonet para una persiana de una tiende de DVD en Barcelona, captada de su página web

Su vida cambió cuando murió de cáncer su primera mujer. “Me di cuenta de que tienes que hacer las cosas que quieres y no dejarlas atrás”, comentó. Viajó por varios países latinoamericanos, descubrió otro idioma y otras gentes y decidió hacer cosas “muy intuitivas” en busca de la comunicación emocional. Se aficionó a las letras, acuñó nuevos tipos y empezó a mostrar su trabajo sin esperar a los encargos.

“Haces lo que quieres y conviertes tu trabajo en una obra de arte y si luego alguna marca está interesada...”, apunta este cuarentañero de rostro aniñado, que distingue entre la libertad artística de una ilustración por cuenta propia y otra dirigida al objetivo de un cliente.

Williams vive en la muy “sociable” Buenos Aires y reconoce que el nacimiento de su hijo supuso otro punto de inflexión en su trabajo. Profundizó en su afición por al arte naíf y el espíritu lúdico de su trabajo, al que trasladó la naturalidad de los niños. “Hay que sacar las cosas del subconsciente, hay que ver el mundo de forma diferente, ser curioso, comprobar cómo funcionan las cosas y hacernos preguntas para entender las cosas y tener ideas”, sostiene el ilustrador, mientras va pasando imágenes propias (la mayoría) o ajenas.

A Williams le precedió la emergente ilustradora valenciana Paula Bonet (Vila-real, 1980), que explicó su trabajo en diferentes soportes, desde ilustraciones para libros, hasta dibujos para un hotel o para la persiana de una tienda de DVD. En esta primera jornada también participó Julio Blasco.

El congreso concluye el viernes y contará con Andrés Rábago García El Roto, Premio Nacional de Ilustración 2012; el catedrático Román de la Calle; Mario Tascón ganador del Premio redes 2013; el diseñador gráfico francés Jean Jullien o el noruego Bjorn Lie. Al mismo tiempo, tiene lugar un foro de empresas cuyo objetivo es “fomentar la relación entre ilustradores y la industria editorial”.