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Rechazo a dimitir en una tensa reunión

Fabra le pidió en vano a Blasco su dimisión como diputado el pasado lunes

El jueves se cruzaron en la cafetería y ni se saludaron

Alberto Fabra intentó el pasado lunes que Blasco dimitiese de diputado de las Cortes antes de que la Abogacía de la Generalitat remitiese al TSJ la petición de 11 años de cárcel para el exconsejero. La reunión, según fuentes conocedoras, acabó con una enorme tensión entre ambos y Blasco, que también se negó a pedir voluntariamente su pase al grupo mixto, abandonó Presidencia notablemente enfadado. El martes se difundió la pena que solicita la Generalitat para el exconsejero y el miércoles Blasco hizo público su desafío a Fabra en las Cortes. Desde entonces, el presidente ha tenido que emplearse a fondo —conversaciones personales incluidas— para evitar que Blasco desestabilice el Grupo Popular, donde un sector, sin cuestionar la disciplina de partido, considera que la estrategia utilizada no ha sido la más adecuada. El presidente provincial del PP de Valencia, Alfonso Rus, preguntado por la gestión del caso Blasco, admitió ayer: “Si fuera por libre diría lo que pienso; pero como no voy por libre, me callo”. Rus recalcó que asumirá lo que diga el presidente, pero la crisis ha dividido a los diputados populares. Incluidos los nueve imputados. Una parte cree que Blasco, que intentará forzar una votación si deciden echarlo, les perjudica y otra piensa que actúa de dique de contención. Aunque la mayoría de los diputados coincide en que prolongar la crisis solo perjudicará a todo el PP.

Ayer, Fabra y Blasco coincidieron en la cafetería, donde apenas cruzaron la mirada, y entraron al hemiciclo por separado y sin saludarse. Todo un ambiente desangelado para recibir mañana a Mariano Rajoy, que clausura un acto del PP en Peñíscola después de más de dos años de ausencia.