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Las Tierras del Ebro, declaradas Reserva de la Biosfera

El año pasado la Unesco tumbó el plan porque incluía las centrales nucleares de Ascó

Campos de arroz inundados en el Delta del Ebro (Tarragona). Ampliar foto
Campos de arroz inundados en el Delta del Ebro (Tarragona).

Las Tierras del Ebro han sido declaradas este martes Reserva de la Biosfera durante una reunión del Consejo Internacional de Coordinación del Programa del Hombre y la Biosfera (MAB) de la Unesco. Este era el segundo año que la candidatura aspiraba a conseguir el título, después de que el año pasado fuese desestimada por incluir las centrales nucleares de Ascó (Ribera d’Ebre). En esta ocasión los límites de la anterior candidatura fueron modificados dejando al margen las zonas de influencia nuclear. Así, la propuesta aprobada finalmente por la Unesco abarca un total de 367.729 hectáreas. De estas, un 78% son terrestres y casi un 22% marítimas, explica la Generalitat.

“Será una herramienta para cohesionar y gestionar mejor el territorio, una marca de calidad reconocida mundialmente que hará compatible la preservación del entorno con el desarrollo económico sostenible de las Tierras del Ebro”, ha explicado el consejero de Agricultura del Gobierno catalán, Josep Maria Pelegrí, quien además calificó el título otorgado a las Tierras del Ebro como un “revulsivo”.

El consejero ha recordado que la candidatura surgió de la sociedad civil y ha sido impulsada por más de setenta instituciones y entidades socioeconómicas de las cuatro comarcas del Ebro, entre ellas el Consorcio de Servicios Agroalimentarios de las comarcas del Baix Ebre y Montsià (CODE) o la Cámara de Comercio de Tortosa. El plan también ha contado con el apoyo de 55 administraciones locales. “Es una buena oportunidad para situar Cataluña y las Tierras del Ebro en el mapa internacional, los productos y los servicios derivados del reconocimiento de la Unesco como Reserva de la Biosfera se diferencian cualitativamente de sus competidores en el mercado global”, destaca Pelegrí.

Con la designación, las comarcas del Ebro podrán conseguir una mayor protección de su biodiversidad, captar subvenciones europeas, revalorizar sus productos y consolidarse como marca turística. “Ahora tenemos que aprovecharlo”, ha asegurado el delegado del ejecutivo catalán en las Tierras del Ebro, Xavier Pallarès. “Tal y como pasó con los parques naturales del Delta y Els Ports, que durante 25 años de vigencia han potenciado los valores naturales y culturales, estoy convencido de que la Reserva de la Biosfera también será lo que necesitamos”, ha agregado Pallarès.

El año pasado la Unesco dejó en suspenso el proyecto de Tarragona por el peso de la actividad atómica de los territorios incluidos en el trazado, ya que aún estaba reciente el accidente nuclear de Fukushima (Japón), ocurrido en marzo de 2011. Este primer proyecto entregado por la Generalitat especificaba que las actividades relacionadas con la producción eléctrica nuclear de Ascó, iniciadas en la década de 1980, y las químicas de Flix, desde 1897, son el motor económico de la Ribera d’Ebre. La propuesta animaba a incluir esta zona en la reserva de la biosfera para poder desarrollar iniciativas sostenibles con el medio ambiente. Aún así, la Unesco acabó tumbando el plan, por lo que después estas zonas fueron suprimidas de la candidatura. El nuevo plan eliminó de la candidatura siete municipios con influencia nuclear o altamente industrializados: Ascó, Vinebre, Garcia, La Torre del Espanyol, Riba-roja d’Ebre, La Palma d’Ebre y Flix.

El programa MAB de la Unesco que comprende actualmente 610 reservas a lo largo de 117 países. En España en la actualidad existen 45 espacios declarados Reserva de la Biosfera de los cuales solo uno, el Parque Natural del Montseny, desde el año 1978, se encuentra situado en Cataluña. Por ellas las Tierras del Ebro constituyen la segunda reserva catalana que consigue esta distinción, 35 años después de la primera.