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El trago más agrio del político impertinente

Gobernó 24 años en Jerez, militó en cinco partidos y el PA le expulsó dos veces

Pedro Pacheco. Ampliar foto
Pedro Pacheco.

Pedro Pacheco Herrera (Jerez, 1949). Curtido en la batalla política, histórico andalucista, uno de los alcaldes más jóvenes de la democracia. Irreverente, impertinente, terco y perseverante. Desde que en 1985 pronunciara aquella frase de “la Justicia es un cachondeo” tras una sentencia en contra de derribar el chalé de Bertín Osborne, el veterano político se ha sentado tres veces en el banquillo de los acusados. A los 64 años ha sido condenado por el caso que parecía menos grave: la colocación irregular de dos compañeros de partido como asesores en sociedades municipales.

Hijo de un vigilante jurado de la fábrica de botellas de Jerez y nacido en el barrio de La Albarizuela. Estudió Derecho en Sevilla. Allí conoció al Rafael Escuredo, que años más tarde fue presidente andaluz, e inició su andadura política. Fue alcalde de Jerez desde 1979 a 2003 y primer teniente de alcalde cuatro años más gracias a los acuerdos políticos que selló, primero con el PP y luego con el PSOE. Ha sido diputado provincial en la actual corporación, parlamentario andaluz, eurodiputado y ha concurrido como cabeza de cartel a las elecciones municipales nueve veces. La última, en 2011, bajo las siglas de Foro Ciudadano. En los últimos 34 años ha pasado por los partidos ASA, PSA, PAP y PA, de donde fue expulsado dos veces.

Su incontinencia verbal no tiene límites. Llamó a Alfonso Guerra soplapollas y a Alejandro Rojas-Marcos, prevaricador o Calígula. A su última socia de gobierno, la socialista Pilar Sánchez, la tildó de prevaricadora y cuartelera el mismo día que ésta lo destituyó de todos sus cargos.

Pacheco puede presumir de impulsar una profunda transformación en Jerez. No pocos piensan que una retirada a tiempo le habría valido ser recordado como el mejor alcalde de la ciudad. Pero en sus dos últimos mandatos como regidor le perdió la soberbia. Arruinó el Ayuntamiento con proyectos faraónicos, perdió el contacto y el respeto a la ciudadanía y se aisló enfrentándose a todas las administraciones. “Jerez es una isla rodeada de capullos”, dijo antes de su primera derrota electoral, en 2003. Era sólo el principio. En 2007 sufriría una auténtica debacle al perder cinco de sus nueve concejales.

Pacheco se enfrenta ahora a su trago más amargo, una condena de cuatro años y medio de cárcel y ocho de inhabilitación. Puede que haya rememorado su frase predilecta, pronunciada por Martin Luther King: “Si alguien se te sube a la espalda, es que has doblado la rodilla”.