Bonig, la ‘Thatcher’ de La Vall d’Uixó

La consejera Isabel Bonig reabre el polémico debate sobre las incineradoras La política del PP se declara admiradora de la ex primera ministra británica

La consejera Isabel Bonig, este lunes, en el Forum Europa.
La consejera Isabel Bonig, este lunes, en el Forum Europa.TANIA CASTRO

Isabel Bonig, consejera de Infraestructuras, se declaró ayer gran admiradora de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, sobre la que han corrido ríos de tinta tras su muerte a los 87 años el pasado abril. “Me impresiona la fuerza de sus convicciones y el reto de cambiar la mentalidad de los británicos”, dijo Bonig en la conferencia-coloquio que ofreció en la tribuna de Fórum Europa.

Su fascinación por la Dama de hierro es conocida en el seno del PP ya que fue su compañero de partido Javier Moliner, presidente de la Diputación de Castellón, quien la presentó en el foro como la Thatcher de la Vall d’Uixó, localidad de la que Bonig fue alcaldesa de 2007 a 2011. La política, de 43 años, miembro de una familia de tradición socialista, inició su carrera pública en las Nuevas Generaciones del PP.

En su repaso a las diferentes áreas de su consejería, Bonig ofreció algunas píldoras de su pensamiento político: “El dinero público no existe, el dinero es de los contribuyentes”, comentó. O “tenemos que cambiar el modelo y la mentalidad. Se debe dar entrada a la iniciativa privada \[en el sector público\] porque tiene mucho que aportar aquí”, agregó. Haciendo de la necesidad, virtud.

Puede que su cerrada defensa de la participación privada tenga con ver con el cerrozajo presupuestario que arrastra su consejería desde que llegó.

Thatcher fue conocida por su férrea defensa de las privatizaciones del sector público. Y si Bonig pudiera entregaría la gestión de las nuevas líneas de FGV a la iniciativa privada. Su departamento tardó una eternidad en poner en marcha la línea 2 del Tram en Alicante. Y en el caso de la T-2 de Valencia, las obras se interrumpieron con la sequía presupuestaria y será difícil que se reanuden salvo que el Ministerio de Fomento aporte fondos.

La Consejería de Infraestructuras vive una de sus épocas más bajas y Bonig culpó a un pésimo sistema de financiación autonómica de la pérdida de 2.850 millones de euros en infraestructuras.

Sin complejos, la consejera vendió que es tiempo de “políticas valientes” y anunció que la Generalitat apostará con decisión por las incineradoras, plantas que se plantearon en el pasado y se abandonaron por el fuerte rechazo social. La consejera pidió “rigor y responsabilidad” a los grupos de la oposición porque los vertederos se colmatan y “no podemos seguir haciendo más agujeros en el territorio”. “Los residuos no tienen color político y se generan los 365 días del año, y lo que no puede ser es decir que no queremos plantas, cerrar los ojos y mirar hacia otro lado”, continuó la consejera. Si Cataluña, Alemania o Dinamarca tienen incineradoras, alguna con pista de esquí en el tejado, “¿por qué no aquí?”, planteó.

El futuro Plan Integral de Residuos (PIR) —el vigente data de 1997— las incluirá, avanzó Bonig, quien no quiso hablar de número ni localización de las plantas.

Del territorio, la exalcaldesa presumió de territorio protegido —la segunda con más reserva después de Andalucía, dijo— y reclamó a la oposición, contra la que dirigió duras críticas, que no usen el urbanismo como arma arrojadiza. “Superada esa campaña de acoso y derribo, confiamos en sacar adelante en 2013 la refundición de todas las leyes urbanísticas”. Una refundición que el exconsejero Juan Cotino aparcó y que Bonig, pese a su armado discurso de la eficacia, tampoco ha culminado en sus casi dos años de mandato.

Del corredor mediterráneo, la titular autonómica defendió el tercer carril, “que no supone la renuncia a un gran corredor, que cuesta un dinero que no tenemos”, admitió. “Hacemos muchas cosas, aunque no lo parezca”, apostilló en alusión a los contratos de mantenimiento y conservación de infraestructuras.

“Me duele que el aeropuerto de Castellón sea puesto como ejemplo de disparate”, dijo de una infraestructuras en la que se han invertido 150 millones pero no hay aviones. “También se han gastado 494 millones de euros en desaladoras [el anterior Gobierno del PSOE]  y no sabemos qué hacer con ellas”, comparó.

Bonig sacó pecho de la política de vivienda social de la consejería pese al atolladero en que se han visto envueltos miles de valencianos, que tienen pendiente el cobro de las ayudas autonómicas por compra de vivienda.

Acabada la conferencia y preguntada por la petición de diálogo de la Asociación de víctimas del Metro-3J a la Generalitat, la consejera dijo que no tiene ningún problema en reunirse con ellos pero la investigación está cerrada después de “tres sentencias judiciales” que confirman que la causa del accidente que provocó 43 muertos y 47 heridos en el metro fue el exceso de velocidad. Una declaración que no hubiera desmerecido a la Dama de Hierro.

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