Dimite el gerente del Sant Pau en plena tormenta sobre el patrimonio oculto

Xavier Corbella se va tras permanecer menos de un año en el cargo Pomés achaca la renuncia a una campaña de los trabajadores en contra del directivo

Xavier Corbella.
Xavier Corbella.

Menos de un año después de llegar al cargo, después de que la Generalitat iterviniera el centro y destituyera a su antecesor, Jordi Varela, por los problemas financieros de la entidad, el gerente del hospital de Sant Pau ha presentado su renuncia. Xavier Corbella se va en plena tormenta sobre el patrimonio oculto del centro, tras revelar EL PAÍS la lista de más de un millar de propiedades acumuladas por el hospital gracias a donaciones recibidas en toda Cataluña, entre viviendas, edificios, garajes, locales y naves industriales, propiedades cuyos rendimientos no han aliviado la grave crisis financiera que atraviesa el Sant Pau.

El presidente de la fundación gestora del hospital, Xavier Pomés, acusó ayer a los trabajadores de iniciar una campaña contra el gerente dimisionario. Pomés emitió un comunicado interno en el que explicó que Corbella —que llegó al cargo en mayo del año pasado procedente del hospital de Bellvitge— se había acogido a una “baja laboral” que el presidente relacionó “directamente” con la actuación de algunos trabajadores, a los que culpabilizó de la situación. “Por prescripción médica no le ha quedado más remedio que acogerse a una baja laboral”, dijo Pomés a los empleados. “Desgraciadamente, he recibido la carta de renuncia esta mañana”. Fuentes cercanas al centro apuntaron ayer, sin embargo, que Corbella se sentía “incómodo” en el puesto tras la imputación de seis ex altos cargos por presuntas irregularidades en la gestión de la institución.

El hospital está intervenido por la Generalitat y una buena parte de sus ex altos cargos en la última década han sido imputados por un cúmulo de pagos y adjudicaciones irregulares que investiga el Juzgado de Instrucción 22 de Barcelona. Fue Carme Pérez, radióloga del centro y presidenta del comité de empresa, quien denunció las presuntas irregularidades. Entre los altos cargos imputados se encuentra el antecesor de Corbella en el puesto, el exgerente Jordi Varela.

El hospital de Sant Pau ingresa 10 millones de euros al año por rentas de sus propiedades, entregadas por donantes con el objetivo de que sus réditos sirvan para proporcionar una mejor atención a los enfermos. El valor contable de todas ellas, según los documentos internos, asciende a 232,8 millones de euros. El hospital de Sant Pau está dividido en tres fundaciones: la gestora, en la que tiene mayoría la Generalitat; la patrimonial, controlada de facto por la Iglesia, y la de investigación. Los trabajadores denuncian que mientras la fundación patrimonial ingresa millones de euros, la gestora ha tenido que ser intervenida tras acumular déficit en casi todos los ejercicios desde 1991.

Pomés, que declinó en días pasados hablar con este diario, declaró ayer en Catalunya Ràdio que el hospital “no tiene patrimonio oculto”, aunque la lista nunca se había hecho pública hasta que EL PAÍS la desveló el domingo. Según Pomés, el centro ha reinvertido “casi 14 millones de euros” de los réditos en los últimos cuatro años en investigación o becas. Pérez consideró esos datos “dudosos”. “El presidente del patronato debe ponerse al servicio de la justicia, no cuestionar a los trabajadores que han tenido el valor de denunciar la situación del hospital”, criticó Pérez. “Es vergonzoso que tenga la osadía de culpabilizar al comité de empresa de la situación”, argumentó Rosa Gallego, del sindicato API-FAPIC.

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