Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un concierto particular

Una cincuentena de participantes en el Concurso Internacional de Música Maria Canals ensayan en domicilios de familias en Barcelona

Piotr Kowai, uno de los concursantes del Maria Canals, ensayando en un domicilio.
Piotr Kowai, uno de los concursantes del Maria Canals, ensayando en un domicilio.

Empezar el día con una sonata de Beethoven o de Debussy, o la Fantasía de Chopin, —brillantemente interpretadas — en un concierto a domicilio: en el piano de casa. Es lo que está ocurriendo esta semana en una cincuentena de pisos y casas de Barcelona. Son familias colaboradoras en el Concurso Internacional de Música Maria Canals de Barcelona que cada año prestan sus pianos a los participantes en el que es el concurso internacional más veterano de España. Se fundó en 1954 por iniciativa de la pianista Maria Canals. En la edición de este año, la 59ª, han participado 91 pianistas de 26 países distintos.

“Siempre llegan muchos más pianistas que pianos hay disponibles en las aulas y en el Conservatorio para que puedan ensayar. Por eso se empezó a pedir la colaboración de familias para que dejasen practicar a los concursantes”, explican desde la organización. “Cada año corre más la voz y nos encontramos con familias de fuera de Barcelona que quieren apuntarse y dejar sus pianos. El problema son los desplazamientos para las pruebas”, añaden.

Lo único que se pacta es el horario y el tiempo que suele ser de unas tres horas, aunque puede acabar siendo más. Profesores de música, afinadores y, sobre todo, personas que han estudiado o tocan el piano se apuntan a la experiencia. A la mayoría de los participantes les gustaría un piano de cola pero no hay tantos disponibles así que muchos se tienen que conformar con un piano vertical.

Piotr Kowai, un joven de 21 de Polonia, llega cada día a las 10 de la mañana al domicilio de Esther Echarte, en el barrio de Gràcia. Y toca el piano tres horas con un breve descanso. Piotr —que tiene la costumbre de quitarse los zapatos al entrar— explica que es la primera vez que está en España y, acabado el ensayo, pregunta qué puede visitar en la ciudad. Normalmente son jóvenes que están en los últimos años de los estudios de piano o en algún postgrado. Por tanto, las interpretaciones son muy buenas. Aunque siempre hay acordes y arpegios que se resisten y hay interrupciones para repetir los compases. Si pasan las pruebas eliminatorias —hay tres— el concursante puede estar en las casas ensayando diez días. Piotr no ha tenido suerte y ha sido eliminado en la primera criba, de la que pasan los 18 mejores en opinión del jurado. El ganador tiene una bolsa de 20.000 euros, 10.000 para el segundo y 6.000 para el tercero. Pero no es solo el dinero. “El Maria Canals es uno de los concursos internacionales más importantes”, comenta Piotr.

Hay familias que llevan 20 años prestando su piano: “Empezamos porque nos lo pidieron un año que vinieron muchos concursantes. Desde entonces seguimos. En casa tocamos el piano y para nosotros es un lujo tener un concierto y sentarte en la mesa escuchando buenas interpretaciones”, explica Núria Casals, desde Sarrià.

Por su casa han desfilado de todas las nacionalidades: japoneses, coreanos y europeos. Este año ha tenido un joven de Canadá que cada día se presentaba en su casa acompañado de su madre. “Lástima, no hemos tenido mucha suerte con los concursantes porque casi todos han sido eliminados enseguida. También el de este año”, añade Núria. Es decir, se acabó el concierto.