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Dos peritos tildan de injustificado el alejamiento del ‘Prestige’

"Se llevaba el barco a ningún sitio", ha sentenciado Francisco Salgado sobre el rumbo fijado por las autoridades españolas

Los peritos Francisco Javier Salgado y José Dodero han calificado de "injustificado" el alejamiento de la costa ordenado por las autoridades españolas. En su lugar, han propuesto que pudo haberse abrigado en la Ría de Ares (A Coruña). Sobre el estado del barco, han dicho que estaba "bien mantenido", descartando daños estructurales previos al accidente. Mientras, han atribuido la causa de la avería que registró el barco el 13 de noviembre de 2002, el día del siniestro, al "mal tiempo".

En el juicio, los peritos se han ratificado en las conclusiones de su informe en el que sostienen que alejar el buque fue "una decisión errónea e injustificada y en contra de la seguridad del buque", un argumento que han mantenido a preguntas de varios letrados.

"Se llevaba a ningún sitio", ha sentenciado Francisco Javier Salgado sobre el rumbo noroeste fijado por las autoridades españolas. Por su parte, José Dodero, experto en operaciones marítimas, ha apostillado que el buque era "salvable" el día 14 de noviembre y ha defendido la Ría de Ares como zona refugio "por estar abrigada a los vientos del sur y suroeste". Por el contrario, han descartado el Puerto de A Coruña porque, a su juicio, iba a provocar "más dificultades y más retrasos". En cuanto a la ensenada de Corcubión (A Coruña), propuesta por otros peritos que han prestado declaración en el juicio, han apuntado que estaba más expuesta a los vientos del suroeste que Ares.

Además, los expertos han ratificado que, en su opinión, no hubo un vertido procedente de los tanques, sino que se produjo por la cubierta. En cuanto al estado del 'Prestige', han dicho que era un barco "mayor", pero que estaba "bien mantenido, porque, si no, no hubiera llegado a los 25 años", ha apostillado Dodero. Sobre la última inspección que pasó en China en 2001, y que otros peritos han cuestionado, ha afirmado que allí "se subsanaron los posibles defectos que tenía". Ambos han defendido también la actuación del capitán, Apostolos Mangouras, de lastrar los tanques con agua para corregir la escora y adrizar el buque.

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