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El exgerente de Emarsa revela que dio 100.000 euros al PP de Valencia

Esteban Cuesta sitúa al PP en la lista de beneficiarios del saqueo de la empresa

Un concejal de Rita Barberá destinó el dinero a pagar un homenaje a los afiliados del partido

El exgerente de Emarsa, Esteban Cuesta, tras una comparecencia judicial.
El exgerente de Emarsa, Esteban Cuesta, tras una comparecencia judicial.

El concejal de Hacienda del Ayuntamiento de Valencia, Silvestre Senent, recibió 100.000 euros de Emarsa, según la confesión voluntaria que Esteban Cuesta, el exgerente de la empresa metropolitana liquidada en 2010 con un agujero de 11 millones de euros, entregó este jueves en el Juzgado de Instrucción número 15. Entre los años 2005 y 2009, Senent recibió este dinero fraccionado en “cinco o seis” pagos de 20.000 euros que le fueron entregados a través de Santos Peral, secretario general del PP en el distrito de Patraix, en Valencia, y también empleado de Emarsa. Este dinero, según Cuesta, se habría destinado al “pago del homenaje a los afiliados al PP en el restaurante Alameda Palace” de Valencia.

"El señor Senent llamaba directamente a Santos Peral para que preparara el dinero, se lo entregaba y luego, pasado bastante tiempo desde la realización del evento, me pasaban la factura para su firma. Según todos ellos era práctica habitual de antes de mi llegada", explica Cuesta. Durante ese tiempo, Senent era secretario general del partido en Valencia, cargo que abandonó, tras 20 años, a mediados de enero de 2013.

La autoconfesión de Cuesta, que está imputado por estafa, malversación de caudales, administración desleal, falsedad en documento mercantil, cohecho y delitos societarios en el marco de su actividad en la depuradora de Pinedo, sitúa al PP en la lista de beneficiarios del saqueo de Emarsa. Cuesta explica en su escrito que el concejal de Hacienda del Gobierno de Rita Barberá protegía a uno de los personajes más turbios de la trama, el responsable de informática Sebastián García Martínez, Chanín.

En 2004, el entonces gerente de Emarsa planeó despedirle, según su relato, pero tuvo que desistir por esta razón: “Me dijeron que era intocable, que lo protegía Silvestre Senent”. El actual teniente de alcalde de Valencia presidió Emarsa antes de la llegada al cargo, en 2002, de Enrique Crespo, exalcalde de Manises y exvicepresidente de la Diputación de Valencia, también imputado.

No es la primera vez que las sombras de sospechas se proyectan sobre Senent. El exconcejal del PP y exdirector de calidad de Emarsa, Juan Carlos Gimeno, también imputado en el caso Emarsa, aseguró en su tercera declaración ante el juez instructor, que el concejal de Hacienda obtuvo diversos regalos de Emarsa: relojes, cheques regalo de unos grandes almacenes, ordenadores o teléfonos a cuenta de la extinta entidad metropolitana encargada de la gestión de la depuradora de Pinedo. También la que fuera secretaria del gerente de Emarsa durante siete años, Marisol Gálvez, afirmó en una declaración que, según su información, Emarsa también regaló ordenadores a la asesora de Senent, María Dolores Cubells. Gálvez declaró asimismo como testigo que en dos ocasiones llevó regalos a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, pagados por la depuradora. Fueron dos bolsos de la marca de lujo Loewe que ella mismo se encargó de comprar los bolsos y llevarlos al Ayuntamiento.

Cuesta, que fue presidente de la agrupación local de Poblats de l’Oest del PP y alcalde pedáneo de Benimàmet por nombramiento de Rita Barberá, refiere en su escrito que cuando se hizo cargo de la gerencia de Emarsa, tras una reunión con el presidente de Emarsa, Enrique Crespo, se le explicó el patrón que debía seguir: “Unas empresas van a realizar las tareas de verdad y otras facturarán por la diferencia”. Un informe elaborado por la Entidad Metropolitana de Servicios Hidráulicos (Emshi), que era propietaria de Emarsa, comparó la producción y facturación de residuos de la planta en esa etapa, así como los datos proporcionados por la unión temporal de empresas que gestiona ahora la depuradora, y el resultado es que entonces se producía hasta "dos y tres veces" más lodo que ahora. Lo que, traducido por la acusación popular, significa que las cifras de producción de residuos se hinchaban para poder pagar más por servicios ficticios. Varios testigos han admitido que la sociedad pagaba 42 euros por tonelada de lodo al empresario José Ignacio Roca, sobre el que pesa una orden de busca y captura internacional, quien subcontrataba a otra empresa (Notec) que lo hacía por 18 euros.

El exgerente Cuesta reconoce que la diferencia se la repartían entre Roca, Notec y “por partes iguales”, él, Crespo, José Juan Morenilla e Ignacio Bernácer, estos últimos responsables de la Entidad Pública de Saneamiento de Aguas Residuales (Epsar), un órgano de la Generalitat encargado del control de las depuradoras. Como ya habían declarado dos imputados previamente y ahora ha admitido el exgerente, Cuesta recibía el dinero y se encargaba de darles su parte a los otros tres implicados. Entre los cuatro, llegaron a percibir 180.000 euros al mes. Primero, la entrega se hacía en cajas de zapatos. Posteriormente, Roca depuró la técnica y la distribución de dinero se hacían mediante tarjetas de crédito vinculadas a cuentas del empresario prófugo de la justicia, desde las que Cuesta, Crespo, Bernácer y Morenilla iban haciendo retiradas de efectivo, según ha ratificado ahora el exgerente.

Tras conocer la autoconfesión de Cuesta, el concejal Senent ha negado que recibiera dinero para financiar las cenas de militantes. "Cuando se han organizado cenas, cada uno, yo el primero, ha pagado el tiquet, y están todos los militantes del partido para saberlo, o sea que eso no es verdad y es mentira".

El PSPV, Compromís y EU han exigido este viernes al PP una explicación sobre las declaraciones del exgerente de Emarsa. Tanto el PSPV como Compromís han anunciado que pedirán a la fiscalía que investigue la posible financiación irregular del PP local.

 

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