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La masía ilegal de Manté

El exdirectivo de la sanidad pública vulneró la ley al derribar sin permiso un cobertizo y levantar un anexo

La masía con el nuevo cobertizo y el porche al fondo.
La masía con el nuevo cobertizo y el porche al fondo.

Los problemas de Carles Manté no se limitan a su detención por los supuestos cobros irregulares que recibió de Innova, el holding público de Reus, entre 2007 y 2011, aunque sea lo más grave. El Ayuntamiento de Corçà (Baix Empordà) considera ilegales unas obras que el exdirector del CatSalut hizo en una masía que compró con su esposa en Casavells, un pequeño pueblo en la comarca. Manté adquirió la casa a unos vecinos en 2010, cuando todavía cobraba a través de su empresa honorarios de casi 200.000 euros anuales desde Innova por trabajos que supuestamente nunca realizó, según una auditoría del Consistorio de Reus.

El exdirector del CatSalut pidió y obtuvo licencia del Ayuntamiento de Corçà para reformar el tejado de un antiguo cobertizo agrícola hecho de ladrillo y anexo a una masía, una casa de dos plantas y más de 200 metros cuadrados. Pero no se limitó a arreglar el tejado, sino que derribó toda la construcción para ampliar el edificio con un anexo de piedra con porche incorporado, algo que por ley estaba prohibido.

Además, instaló placas solares en el tejado y taló árboles de la finca, actuaciones que el Consistorio considera ilegales. Las obras se acometieron en suelo calificado de agrícola no urbanizable dentro del Plan de Ordenación Urbana. Manté no tenía licencia de obras ni orden de ejecución. Todo ello está recogido en una resolución y otros documentos públicos del Ayuntamiento de Corçá.

Cuando el matrimonio adquirió la finca, esta estaba valorada en unos 300.000 euros, según fuentes del sector inmobiliario de la zona. En el Registro de la Propiedad de la Bisbal d’Empordà consta una hipoteca de 100.000 euros a 10 años firmada en noviembre de 2010. Tras adquirirla, acometieron una profunda reforma de la masía, situada en un terreno de más de 2.000 metros cuadrados y con una piscina. Fue en 2011 cuando Manté obtuvo licencia municipal para reformar el tejado del rústico cobertizo.

Es probable que el Consistorio acabe ordenando el derribo del anexo construido por Manté, según fuentes próximas al caso. La Comisión de Gobierno de Corçà determinó en noviembre pasado, tras examinar un exhaustivo informe del arquitecto que visitó la finca, que las obras de reconversión y ampliación del cobertizo son “ilegalizables”. Así se hizo constar en la incoación del expediente aprobada por la alcaldesa de Corçà en diciembre. Manté deberá legalizar, por otra parte, la instalación de las placas solares en el techo de la masía, la tala de árboles y la modificación de algunas de las puertas y ventanas de la masía.