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“Hablaré hasta con Pere, voy a saco”

Las conversaciones del exalcalde de Sabadell que figuran en el ‘caso Mercurio’ revelan, más allá de los presuntos delitos, una forma caciquil de ejercer el poder

Manuel Bustos, ya como exalcalde, abadona el Ayuntamiento de Sabadell después de materializar su dimisión.
Manuel Bustos, ya como exalcalde, abadona el Ayuntamiento de Sabadell después de materializar su dimisión.

El sumario del caso Mercurio pone de relieve las presuntas corruptelas del alcalde de Sabadell, el socialista Manuel Bustos, y su equipo. Pero también, una determinada forma de hacer política y de ejercer el poder. El juez ha levantado parcialmente el secreto sobre algunas de las 31 piezas en las que ha dividido la causa. Bustos está imputado por malversación de fondos, tráfico de influencias, delito contra la Administración pública y omisión del deber de perseguir delitos. Las conversaciones telefónicas perfilan un alcalde todopoderoso, con tics de cacique, dispuesto a usar su influencia para ayudar a un empresario amigo o para despejar el camino a su tío, el constructor Melquíades Garrido, también imputado.

Nicola Pedrazzoli, propietario de Canal Català TV, pretende impulsar un nuevo canal autonómico. Negocia un acuerdo con el grupo Godó, pero halla obstáculos con los consejeros del PSC en el Consejo del Audiovisual de Cataluña. Bustos se ofrece a apoyarle: “Ahora hago yo una gestión". El alcalde se implica con llamadas “al máximo nivel”. “Voy a hablar hasta con el Pere, voy a saco, ¿vale?”, le dice, en alusión al primer secretario de los socialistas catalanes, Pere Navarro. “Me he quedado sin cartuchos, porque he puesto mi cargo a disposición si no se arregla” (...) “ha intervenido dios”, dice en otra llamada.

Bustos alardea de su poder y persuasión ante Pedrazzoli. “Te pido por Dios que no me traiciones en este tema que es muy delicado, porque si no yo tendré problemas”. Bustos acude habitualmente a las tertulias de Canal Català y una empresa de Pedrazzoli ha firmado varios contratos con el Ayuntamiento de Sabadell por un importe total que ronda el millón de euros. Cuando el empresario busca “financiación” para un canal en Andalucía, Bustos le pone en contacto con la diputada Carme Chacón.

Otra de las muchas líneas que se investigan versa sobre la construcción de un parque empresarial en unos terrenos privados en Sabadell. Melquíades se interesa por el proyecto y pide al alcalde si puede “instrumentalizar el tema”, para que “no venga gente de fuera”. Bustos le dice que es mejor hablar “en persona” para tratar ese asunto y añade: “Le he encargado a Manuel Somoza [director de Urbanismo, imputado] que monte una reunión. Mi discurso es que el sector sabadellense está un poco mosca y que hemos de compensar aquellas cosas que pueden ser compensables”. Tras la cita, en teoría, el tío constructor debía compartir esa información como presidente del gremio local de constructores. Pero las llamadas revelan que aprovechó su posición en beneficio propio. “Que me lo envíen aquí (...) No hagas difusión porque ya haremos la que nos convenga”, dice a su secretaria. Y revela su intención de presentar una oferta conjunta ficticia.

Las llamadas revelan que Melquíades Garrido, tío de Buistos, aprovechó su posición en beneficio propio

El proyecto no sale adelante, pero Melquíades vuelve a la carga cuando Audi muestra interés por instalarse en el polígono. La empresa contacta con Melquíades para rebajar el precio de la nave por su “influencia” sobre el alcalde, según los Mossos. Bustos se preocupa por el asunto, según su abogado, Cristóbal Martell, en aras del “interés general”, ya que Audi puede crear empleo y riqueza. En otra llamada, el alcalde dice a su tío: “Si yo mando al Somoza e interviene... No me jodas, que quiero cerrar este tema antes de irme de vacaciones”.

Bustos también usó su cargo, según los investigadores, para conseguir que retiraran una multa de tráfico a su mujer, Montse Costa. “Y 200 euros de multa, a ver si me entiendes, o sea que tiene huevos, eh”, le dice el alcalde al jefe de policía, el imputado Miguel Duran. “Ya mañana os ponéis de acuerdo la Montse y tú para arreglarlo”. En efecto, Duran le propone una salida: “Solicitamos la anulación porque en la fotografía no se observa la señal de tráfico que lo impide, ¿vale? Y la empresa lo anula y ya está, y no se sabe de quién es el coche ni nada”.