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“Despierta, tenemos pendiente al conejo tres meses”

La intermediaria de Tauroni en Miami no sabe si se refería al consejero Blasco

Irene Navarro, la intermediaria en Miami de Augusto César Tauroni, el único de los imputados en la trama para saquear ayudas de la Generalitat Valenciana a la cooperación que permanece en prisión, declaró ante la juez a finales de 2012 que el proyecto de construir un hospital en Haití, promovido por Rafael Blasco, el consejero de Solidaridad y Ciudadanía también imputado, era “un chanchullo”.

Navarro, que fue novia de Tauroni en su juventud, aseguró no conocer a Rafael Blasco, pero sí a su hermano Bernardo, a través de Tauroni. Y declaró haber acompañado a Marc Llinares, hombre de confianza de Blasco que fue jefe del área de Cooperación, también imputado, a abrir varias cuentas corrientes en Miami. La testigo reconoció que el principal imputado del caso la buscó para ayudarle en gestiones relacionadas con el proyecto del hospital que la Generalitat debía construir en Haití, un proyecto que ya sabía que se haría antes incluso de que fuese anunciado. “¿Él sabía que se iba a publicar un concurso antes de publicarse?”, le preguntó el fiscal. Y respondió: “Sí”, aunque Navarro respondió de manera menos taxativa la pregunta de gracias a quién se habría enterado, para acabar asumiendo que podría tratarse de Marc Llinares.

Aparte de buscar su ayuda en la compra de apartamentos y la venta de un yate en Estados Unidos, Tauroni le confesó a Navarro que le iba muy bien con una ONG que había creado. “Por lo visto él tenía mucha gente trabajando en hacer concursos”, declaró Navarro. “Y él así me explicaba cómo ganaba tantos concursos”. Tauroni está acusado de haber creado una red de captación fraudulenta de subvenciones para la cooperación al desarrollo desde una fundación, actividad en la que habrían intervenido, supuestamente, el propio consejero y cargos de alto nivel del departamento como el mismo Llinares. La complicidad entre este último y Tauroni era absoluta, por lo que declaró Navarro a la juez del caso. De hecho, la testigo definió a Llinares como “el enlace de la Generalitat”.

Cuando lo conoció en persona, Navarro ayudó a Llinares a abrir cuentas corrientes en Miami de las que no sospechó porque, según ella, le pareció “un emprendedor”. La testigo dijo que no le extrañó que un funcionario como Llinares abriese cuentas en el Citibank en Miami. Sobre la relación de Tauroni con Rafael Blasco, Navarro declaró que “hablaba como si tuviera amistad con él”.

A Irene Navarro le preguntaron insistentemente por la palabra “conejo” utilizada por Tauroni en un correo electrónico. “Despierta, que se nos pasa el arroz, tenemos pendiente al conejo tres meses”, decía. Pero Navarro dijo no saber a qué se refería, aunque añadió que Tauroni utilizada la expresión a menudo. Los representantes del ministerio público le recordaron que una empleada de Tauroni reconoció en su declaración que “el conejo” es como se referían al consejero Blasco, pero Navarro dijo no saberlo. Tampoco admitió saber a qué se refería la expresión “Mickey Mouse money”.