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ESTRAGOS DE LA CRISIS

La crisis sacude al transporte público tras quitarle 20 millones de viajeros

El uso de la red de metro y de autobuses de Barcelona cae un 3,9% en 2012

TMB defiende que las protestas laborales hicieron perder otros 5,2 millones de usuarios

Pasajeros que pasan al metro sin pagar. Ampliar foto
Pasajeros que pasan al metro sin pagar.

El tráfico en las autopistas, un indicador avanzado de cómo va la economía, empezó a sufrir la crisis hace cinco años. Desde entonces, la gran mayoría de vías de pago no han pasado un mes sin perder un usuario. Como contraposición, el transporte público continuaba creciendo. Hasta que llegó 2012 y sus estadísticas también se vinieron abajo. Por primera vez la red de metro y de autobuses de Barcelona perdieron viajeros: 25,74 millones, un 3,9% menos que en 2011. Y este mes de enero las cosas siguen igual.

“Es una caída sin precedentes”, reconocía ayer el vicepresidente de Transporte del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), Antoni Poveda, que aportó múltiples indicadores económicos como argumento del frenazo experimentado en una red utilizada el año pasado por 626,58 millones de viajeros (billetes validados). La crisis y el incremento del desempleo, otra vez, se sitúan en el ojo del huracán, según los cálculos de Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), ya que sería la causante de la pérdida de 20 millones de pasajeros.

Una de las señales de que el paro está detrás del desplome es la reducción de usuarios registrados en horas punta. Algunas líneas han perdido hasta el 70% de pasajeros en esas franjas horarias. O la reducción, también, del uso del bus y metro los sábados por la tarde, lo que avalaría las estadísticas que constatan la reducción del poder adquisitivo motivadas por el alto desempleo y las medidas de austeridad tomadas por el sector público y privado.

5.000 pasajeros sin pagar

D. G. V.

La campaña popular no paguem, no devem [no pagamos, no debemos] realizó ayer una decena de acciones para protestar por la subida del precio del transporte público. Los organizadores entienden que las tarifas son un “expolio y un robo social”.

Al grito de “transporte público a precio popular”, los activistas comenzaron la mañana abriendo y atando con cinta las compuertas de los accesos de Horta, Santa Coloma de Gramanet y Clot. Por la tarde las protestas se extendieron hasta Fabra i Puig, Sant Andreu o Sants. Los organizadores calculan que más de 5.000 usuarios entraron ayer al metro sin pagar. Una de sus principales reivindicaciones es una “tarificación social para personas jubiladas, estudiantes e infantes”. Durante la jornada no se produjeron incidentes ni se impusieron sanciones.

Pero esa explicación, la de los efectos de la recesión, solo explicaría cuatro de cada cinco billetes vendidos menos. La otra, según el presidente de TMB, Joaquim Forn, sería consecuencia de las protestas convocadas por los sindicatos desde septiembre hasta diciembre para evitar perder condiciones laborales. Las 29 jornadas de alteraciones en el servicio de bus y las seis jornadas de huelga en el metro habrían provocado una pérdida de otros 5,2 millones de pasajeros.

Tanto Poveda como Forn evitaron atribuir la caída de pasajeros a los incrementos tarifarios sufridos por el transporte público durante 2012, e incluso advirtieron que la movilidad también se ha visto en el caso de usuarios que utilizan abonos sociales.

La reducción, no obstante, sí que destroza las previsiones de ingresos de TMB, que preveía elevar un 11% su facturación vía billetes. Los 25 millones de pasajeros perdidos en 2012 suponen que los ingresos solo puedan crecer un 6%, según aseguró Poveda. Y si esa reducción “es continuada”, dijo Forn, acabará teniendo efectos sobre el servicio. De momento, TMB no prevé reducirlos ni frenar el despliegue de las mejoras previstas en la red, como la que afectaría a la red de autobuses de alta velocidad, Retbus.

La red de autobuses registró la mayor caída de todas las que explota TMB, al perder un 4,2% de sus usuarios, 7,7 millones de pasajeros menos. Pero las diferencias con el metro no son muy acusadas. La reducción de usuarios en el suburbano fue del 4%, lo que en números absolutos representa una cifra mucho mayor: 15,47 millones de pasajeros. El metro cerró el año con 373,5 millones de pasajeros, mientras que 173,96 millones de usuarios utilizaron el bus barcelonés.

En paralelo a la presentación de los datos del Área Metropolitana, la Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM) remitió también sus estadísticas, que muestran como las líneas de Ferrocarriles de la Generalitat (FGC) perdieron otros 5,5 millones de pasajeros, un 6,8%. Según sus datos, la pérdida acumulada en toda la región metropolitana de Barcelona sería de 35,8 millones de viajeros.

Los viajes en vehículo privado en el área de Barcelona registraron una importante caída, del 4,7%.