Bildu ‘enreda’ a los populares

El PP aprovechará el debate de hoy sobre ETA en la Cámara de Vitoria para zanjar definitivamente la polémica abierta a cuenta de la coalición ‘abertzale’

Basagoiti (en el centro), Sémper (a su espalda), Maroto, Oyarazábal (ambos tras ellos a la izquierda) y otros dirigentes del PP vasco, en San Sebastián.
Basagoiti (en el centro), Sémper (a su espalda), Maroto, Oyarazábal (ambos tras ellos a la izquierda) y otros dirigentes del PP vasco, en San Sebastián.Javier Hernández

“No nos hemos vuelto locos y en Génova lo saben”. Dos dirigentes de primer nivel del PP vasco coinciden tras la polémica abierta hace dos semanas por una entrevista con su presidente en Gipuzkoa, Borja Sémper, que incluía la frase “Bildu no es ETA”, y apenas 72 horas después la intervención en una comisión municipal del alcalde de Vitoria, Javier Maroto. El regidor sostuvo que no le “temblaban las piernas” por sus acuerdos con Bildu —eso sí, tras recordar el “abismo político” entre ambos— y elogiaba que se extendiesen a otros lugares.

Sacadas de contexto, mal expresadas o imprudentes, según a quién se pregunte, esas declaraciones levantaron un debate y cierto malestar en el partido, amplificado por el ala más a la derecha del PP nacional y sus medios afines, que llevaron a los dos máximos responsables de la formación en Euskadi (Antonio Basagoiti y su número dos, Iñaki Oyarzábal) a cerrar filas y discurso compartido con la secretaria general, María Dolores de Cospedal, en una reunión la semana pasada en Madrid. También las ejecutivas guipuzcoana y alavesa respaldaron a Sémper y Maroto después de escuchar sus planteamientos.

Desde la llegada de Basagoiti a la presidencia del PP vasco en 2008, su intento de llevar el partido al centro ha ido acompañado por el cuestionamiento por ese sector duro que tiene a María San Gil y, sobre todo, a Jaime Mayor Oreja como referentes, con eco en Madrid, pero menguado peso en Euskadi. Rajoy ha respaldado siempre a Basagoiti, pero dejando hacer a ese sector al que no quiere enfrentarse por varias razones. Entre ellas, el eco que sus posiciones encuentran entre las víctimas y las asociaciones de estas, un mundo muy sensible para el PP. Y, ahora en el Gobierno, para no crearse otro problema con tantas hogueras encendidas. Ha sido un cuestionamiento recrecido con el fiasco del PP en las últimas autonómicas, tras estancarse en las generales de 2011, y después del cese de ETA y la vuelta de la izquierda abertzale a las instituciones.

Del primero al último, no estamos por darles carácter de normalidad”

“Todo el partido, del primero al último, no estamos por concederle a Bildu un carácter de normalidad política”, enfatiza un miembro de la ejecutiva de Basagoiti. Más de media docena de dirigentes y parlamentarios consultados dibujan al unísono la política con la coalición: máxima exigencia y ningún pacto, lo que no implica que no pueda haber coincidencias en planteamientos concretos en el ámbito foral y municipal.

“No tenemos que estar discutiendo lo que es Bildu. Ellos deben mostrarlo con hechos y los hechos demuestran que siguen en la misma estrategia ycon los mismos tics de Batasuna”, apunta uno de los consultados.

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Al fondo late, con todo, el debate de cuál ha de ser el papel del partido en la sociedad vasca asentado el final de ETA y si arriesgar más ahora o afianzar el electorado tradicional sin meterse en un camino quizá incierto.

Los populares vascos han prodigado en los últimos días gestos y declaraciones de firmeza para dar por cerrado el debate y, sobre todo, que no “se distorsionen nuestros votantes”. Y quieren zanjarlo definitivamente hoy en el pleno del Parlamento vasco. No por casualidad, la primera propuesta del PP que verá la Cámara en esta legislatura insta al Legislativo a condenar todos los atentados de ETA —ya elaborada bastante antes de la polémica—, exigir su disolución definitiva y renovar su compromiso con las víctimas. El objetivo obvio es que EH Bildu se retrate. Todos los grupos la han enmendado.

Muchos de los movimientos que se suceden en el PP vasco se interpretan además ahora en clave sucesoria, una vez que Basagoiti anunciase tras las autonómicas su intención de no presentarse a otro mandato al frente del partido.

Sémper es uno de los candidatos claros y Maroto otro de los nombres repetidos, aunque en el entorno del alcalde se repite que no está en la quiniela y que su intención es presentarse a la reelección en el Ayuntamiento en 2015. En el partido se desvincula totalmente la polémica sobre Bildu de un debate sucesorio que está parado. Hoy por hoy, la intención de Basagoiti es seguir al frente del partido los dos años hasta el próximo congreso y dejar su relevo “organizado y en perfecto consenso con Génova”, según un dirigente.

Sobre la firma

Javier Rivas

Forma parte del equipo de Opinión, tras ser Redactor Jefe de la Unidad de Edición y responsable de Cierre. Ha desarrollado toda su carrera profesional en EL PAÍS, donde ha trabajado en las secciones de Nacional y Mesa de Cierre y en las delegaciones de Andalucía y País Vasco.

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