El expolicía acusado de robar droga en la Jefatura de Sevilla acusa a su antiguo jefe

El exagente afirma que el exresponsable de la Udyco ordenó cambiar cocaína y heroína por yeso

Juicio por el robo de droga en la comisaría de Sevilla.
Juicio por el robo de droga en la comisaría de Sevilla.Paco Puentes

Disparar contra el superior. La táctica defensiva del expolicía acusado del robo de 154 kilos de droga de la Jefatura Superior de Policía de Sevilla, Lars Sepúlveda, consiste en culpar a su jefe en la Unidad contra la Delincuencia y el Crimen Organizado (Udyco). El agente le dijo al tribunal, que desde hoy le juzga en la Audiencia de Sevilla, que su exsuperior le encargó realizar los 170 paquetes con azúcar, talco y cacao para dar el cambiazo y sustituir los paquetes de cocaína y heroína. El propósito era utilizarlos para una operación policial, según su tesis.

Este juicio busca aclarar el primero de los robos en depósitos judiciales andaluces registrado en 2008, al que han sucedido cuatro más, pero sin detenidos ni rastro de la droga robada.

El problema de la estrategia del expolicía es que este ya acusó a su superior durante la investigación y la juez instructora desacreditó su versión de los hechos por inverosímil. Ahora la fiscalía le pide 18 años y medio de cárcel como principal acusado, y otros 17 años para su cómplice, Manuel A. y cinco años para las esposas de ambos por colaborar para elaborar los paquetes y blanquear los beneficios obtenidos tras el robo.

Después de la decisión de la juez de exculpar al jefe de la Udyco y dos jefes de grupo de encubrir el robo, acusación vertida por Asuntos Internos durante la investigación, la Dirección General de la Policía reculó tras haber suspendido a estos tres mandos. El jefe de la Udyco regresó a su puesto después de tres años de pesadilla y haber sido enjuiciado por colaborar con un clan de narcos y resultar absuelto.

Sepúlveda ha alegado en el juicio que desconoce “a ciencia cierta” quién sustrajo la droga de los calabozos de la Jefatura de Policía sevillana. pero sus huellas dactilares y restos de ADN están sobre los paquetes incautados. Las pruebas en su contra no impidieron al acusado presentarse como víctima. “No existe absolutamente ninguna prueba contra mi cliente, que fue detenido porque había presiones políticas para que se solucionara el robo. El culpable lo encontraron en la parte más débil”, ha dicho su abogado, Benito Saldaña. Sepúlveda añadió que su exjefe de unidad le hizo la vida imposible para que pidiera la excedencia, decisión que finalmente tomó tras las presiones de su superior.

El exagente ha afirmado en la vista que era “imposible” que una sola persona bajara a los calabozos donde se almacenaban los fardos y que el protocolo exigía que bajaran tres personas juntas y con una llave que guardaba el jefe de la Udyco en una caja fuerte.

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Durante la instrucción quedó acreditado que existían cuatro llaves maestras para acceder a los calabozos. La juez y el fiscal antidroga comprobaron la existencia de esas llaves en una inspección ocular en la Jefatura.

Mientras, su cómplice Manuel A. ha reconocido haber elaborado los paquetes, pero ha negado haber participado en el robo. El acusado ha dicho que Sepúlveda le llevó un papel con las instrucciones sobre la forma, el número, el peso y el color de los paquetes para elaborar otros similares. Este ha añadido que le entregó los paquetes al expolicía en dos ocasiones en un parque frente a la comisaría, y los introdujo en el maletero de un coche, informa Efe.

Las esposas de los dos cómplices, también procesadas, achacaron sus súbitos incrementos patrimoniales de 775.000 y 302.000 euros al dinero B obtenido de la venta de pisos y a préstamos de sus padres. Mientras, la esposa del expolicía aseguró que el dinero procedía del sueldo de su marido y un bar de copas, la segunda acusada ha dicho que en la instrucción reconoció haber ayudado a elaborar los paquetes porque la policía le convenció de que le convenía.

Sobre la firma

Javier Martín-Arroyo

Es redactor especializado en temas sociales (medio ambiente, educación y sanidad). Comenzó en EL PAÍS en 2006 como corresponsal en Marbella y Granada, y más tarde en Sevilla cubrió información de tribunales. Antes trabajó en Cadena Ser y en la promoción cinematográfica. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla y máster de EL PAÍS.

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