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La prolongada huelga del servicio de basura sacude Granada

Unas 2.000 toneladas se acumulan en las calles sin que se logre un acuerdo

Un hombre pasa junto a la basura acumulada en una calle del centro de Granada.
Un hombre pasa junto a la basura acumulada en una calle del centro de Granada.

Tras once días de huelga en el servicio de recogida de basura de Granada, los ciudadanos se se impacientan. Anoche, a la hora del cierre de esta eedición, las partes continuaban negociando una salida al conflicto. La situación comienza a ser insostenible, salvo en calles muy puntuales del centro. Los primeros sectores en alzar la voz han sido comerciantes y hosteleros que, en una ciudad turística, sufren antes las consecuencias de la mala imagen. Apelan a la responsabilidad de las partes en la que ya es la huelga de basura más larga en la ciudad en 28 años, tiempo que lleva Inagra con la concesión del servicio.

Las montañas de basura, pese a que los servicios mínimos recogen unas 150 toneladas al día, se amontonan en numerosas calles. Todos los barrios están afectados y en algunos puntos, concretamente las zonas más alejadas del centro, los ciudadanos no aguantan más. No solo hay montones de basura cerca o en la puerta misma de las casas, si no que se extiende a lugares donde no se tendría por qué acumular. Orgánica y selectiva. Por supuesto, alrededor de contenedores en barrios más populosos, puntos turísticos o en el mismo Albaicín. Se estima que en las calles hay unas 2.000 toneladas.

Como la temperatura aumentó ayer unos grados, el olor se percibía con facilidad aunque sea enero. El Ayuntamiento sostiene que hay “riesgo sanitario” provocado por la acumulación de residuos, que se ha agravado por las lluvias de los últimos días y el aumento de la temperatura. Apelando a este riesgo, ha pedido a la Junta de Andalucía que aumente los servicios mínimos del 30% al 50%. La Administración autonómica prevé dar hoy respuesta. Ayer, le recordó al Ayuntamiento que, además ser el Consistorio la máxima autoridad en materia sanitaria para decretar la alerta, es la que tiene potestad para, llegado el caso, rescatar el servicio.

El conflicto surge tras un nuevo ajuste del Ayuntamiento a la empresa concesionaria en 3,3 millones de euros. Inagra plantea reducir esa cantidad a través de una reducción salarial del 2,5%, la congelación varios años del IPC y el aumento de la jornada laboral. Como argumento ha exhibido nóminas de los trabajadores (no las de directivos, solo peón, conductor y administrativo) que tienen, en su opinión, de los sueldos más altos del sector en España. Más del 82% de la plantilla (540 trabajadores) cobra más de 1.400 euros netos al mes con 16 pagas, según la empresa, que le pide un “esfuerzo” que rondaría los 50 euros al mes.

Con la reducción, congelación del IPC y ampliación de la jornada, la plantilla estima que perdería un 20% de salario hasta 2015. Se niegan a la reducción del 2,5%, que es el principal escollo. Desde el inicio, han mostrado su disposición a asumir parte del coste, pero no más de 1,6 millones. En contexto de crisis, los trabajadores de Inagra recuerdan que ya en 2010 asumieron una rebaja de su poder adquisitivo importante al reducir el Ayuntamiento el canon a la empresa. En concreto, 78 millones de euros en 10 años, lo que ha supuesto una rebaja del 7,5% de media en sus sueldos. Por eso, dicen, no están dispuestos a cargar solos con otra reducción más. La empresa facturó el pasado año 34,5 millones de euros, con unos 2,4 de beneficio.

Entre los ciudadanos hay opiniones de todo tipo pero incluso los más comprensivos evidencian signos de impaciencia. Los hosteleros aseguran que sus negocios empiezan a resentirse con cancelaciones o atrasos de reservas. No es aún una cifra significativa, al menos que tenga constancia la federación de hosteleros, pero la pregunta sí es recurrente en los establecimientos por parte de quienes están interesados en visitar la capital granadina. Los comerciantes, por su parte, han criticado la "falta de sensibilidad" de los trabajadores que limpian voluntariamente los mercadillos pero no así las calles de la ciudad, que también perjudican al sector del comercio. El secretario general de la Confederación Granadina de Empresarios, Luis Aribayos, pide la modificación de la actual ley de huelga para “garantizar los servicios básicos”.