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Mas reestructura su Gobierno para impulsar la agencia tributaria

El consejero Homs se jacta de negociar el objetivo de déficit con la UE, pero el portavoz europeo de Economía aclara que el único interlocutor es Madrid

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Cataluña sigue día a día dando pasos para avanzar en el proceso soberanista abierto por el presidente de la Generalitat, Artur Mas, tras las elecciones. Ayer el Gobierno catalán reestructuró el Departamento de Economía y Conocimiento para crear una secretaria de Hacienda, que se encargará de impulsar la Agencia Tributaria Catalana, un ente encargado de recaudar los impuestos al margen de la Hacienda estatal. La Generalitat tiene previsto tener a punto el organismo en 2014, coincidiendo con la convocatoria de la consulta por la autodeterminación que pretende celebrar ese año. Según el consejero de la Presidencia, Francesc Homs, el Gobierno de Mas lo quiere tener todo a punto para asumir la gestión de los impuestos. “Tenemos la obligación de estar a punto, técnicamente, para hacer frente a competencias que ahora mismo no tenemos", explicó Homs, que subrayó las “paupérrimas” competencias fiscales de Cataluña.

CiU y ERC ya pactaron en su acuerdo de estabilidad parlamentaria crear algunas de las estructuras que necesita un Estado para funcionar. Homs no escondió que la creación de la secretaria de Hacienda persigue este objetivo: "Estamos trabajando para estar preparados para que, llegado el momento, que creemos que llegará, tenerlo todo a punto para una cuestión tan importante para los ciudadanos". En ningún caso, aclaró Homs, se obligará a escoger a los catalanes entre pagar sus impuestos a la Agencia Tributaria o hacerlo en el ente catalán. “Los ciudadanos pagarán sus impuestos donde diga la ley”.

La Generalitat ya creó el embrión de la agencia tributaria en la pasada legislatura, cuando firmó un decreto con las diputaciones provinciales para colaborar en la gestión de los impuestos y la lucha contra el fraude fiscal. El convenio sirvió para ofrecer un servicio de “ventanilla única” en Cataluña, con una red que alcanzará este año las 150 oficinas, gracias a la estructura heredada de las diputaciones. La intención de la Generalitat es que esta estructura crezca. De ello se encargará la hasta ahora secretaria general del Departamento de Economía, Georgina Arderius. Albert Carreras le suplirá como número 2 del consejero Andreu Mas-Colell.

La principal preocupación del Departamento es lograr una relajación del objetivo del déficit para 2013, del 0,7% al 1,5%. CiU y ERC acordaron el lunes iniciar conversaciones con el resto de partidos catalanes para pedir a Europa que medie ante el Gobierno español para que ceda a la petición de las Comunidades Autónomas. Homs se jactó ayer de haber iniciado contactos con Bruselas para lograr ese objetivo, en paralelo a la negociación con el Gobierno central para que conceda más margen. La Comisión Europea se apresuró a aclarar, vía el portavoz de Economía Simon O'Connor, que el único interlocutor que reconoce es el Ejecutivo central.

CiU y ERC trabajan contrarreloj para tener todo a punto para convocar la consulta en 2014. En febrero se creará el Consejo Catalán para la Transición Nacional, cuya composición definitiva cerrarán las formaciones en las próximas semanas. Homs avanzó que este organismo dependerá del Gobierno, asumiendo una estructura similar a los consejos asesores que creó Mas en su primera legislatura: como un ente de asistencia y sin remuneración para sus representantes. "Obviamente, el tema de la consulta tendrá dos grandes protagonismos. El impulsor es el Parlament. Pero debe haber un órgano que dote al Gobierno de la información técnica precisa para la consulta y que también tenga relación con el Parlament", detalló.

Las formaciones avanzan en la preparación de la declaración de soberanía que votará la cámara el día 23. Según fuentes republicanas, las formaciones tomarán de base la propuesta que hizo Artur Mas en campaña, con cinco puntos: la autodeterminación, la transparencia del proceso soberanista, el diálogo, Europa y la legalidad de la consulta. El texto que presentó Mas antes de las elecciones asumía el derecho a decidir; mantenía la promesa de negociar con el Estado; asumía que era necesario dotar a los ciudadanos de toda la información necesaria; subrayaba el compromiso europeísta de Cataluña, y culminaba con la determinación de convocar la consulta según la legalidad más conveniente. Esa es la base sobre la que negociarán ERC y CiU.