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Interior censura a Aduanas por la falta de vigilancia en el robo de hachís

Los ladrones atravesaron en cuatro minutos tres puertas de la sede de Huelva

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha presentado este miércoles el balance de siniestralidad. Ampliar foto
El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha presentado este miércoles el balance de siniestralidad.

La deficiente seguridad de la sede de Aduanas en Huelva fue un acicate para que los ladrones robaran una tonelada de hachís a las autoridades. La banda sabía que el riesgo era relativo porque no había vigilante al que enfrentarse, solo cámaras de seguridad. Esta carencia clave en el operativo fue resaltada ayer por el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz: “No es razonable que el edificio que albergaba la droga estuviera sin vigilancia y no tuviera las suficientes medidas de seguridad”, censuró sobre el inmueble de Aduanas, dependiente del Ministerio de Hacienda. Pero el ministro olvidó un detalle importante: hace solo tres meses se sustrajo 290 kilos de cocaína del depósito de Cádiz, edificio sin vigilante y con una alarmante falta de seguridad, y que depende de Interior.

El sindicato policial SUP denunció que un palo de fregona evitaba que se abriera la ventana por la que accedieron los ladrones al depósito de Cádiz.

El Gobierno central avanzó ayer que las medidas de seguridad serán reforzadas, pero no aclaró si desde ahora habrá personal de vigilancia o la inversión será un mero parche. El enfado expresado por los mandos policiales tras el robo es comprensible, pero es similar al mostrado por anteriores robos en sus propias dependencias. La falta de inversión en seguridad afecta por igual a Vigilancia Aduanera, Guardia Civil y policía.

Mientras sonaban las doce campanadas, unos 10 ladrones dieron un golpe, de momento, redondo. Las cámaras registraron su entrada a las 23.59, momento en que en las casas y oficinas todos estaban pendientes del televisor. En solo cuatro minutos sortearon la verja para acceder al patio de la sede de Aduanas, entraron por otra puerta al garaje del edificio, y a continuación franquearon la cámara acorazada revestida de hormigón donde se acumulaban varios miles de kilos de hachís. Cada miembro de la banda cargó tres fardos hasta los dos vehículos todoterrenos y el remolque. En total, 31 fardos. Cuando salieron, el reloj marcaba las 00.03.

Las alarmas habían saltado, pero tanto la policía como los agentes de seguridad de la empresa Prosegur, acudieron cuando ya se había marchado la banda. Las dos puertas de entrada externas no presentan “signos externos” de haber sido forzadas, según fuentes de la Agencia Tributaria. Cuando una vecina vio el robo desde una ventana, uno de los ladrones le espetó: “Señora, métase para adentro”. Y esta obedeció pero alertó a la policía, aunque sin éxito.

Los investigadores barajan la hipótesis de que la banda sea la misma a la que la policía incautó uno de los dos alijos a los que pertenecía la droga robada. A la investigación no le consta que los ladrones fueran armados. “Es bastante frecuente que los traficantes a los que se incauta droga intenten después recuperarla (...) Tener almacenados miles de kilos de droga era una tentación para todo el mundo, especialmente para los narcotraficantes”, matizó el ministro, informó Efe.

Al menos uno de los dos todoterrenos utilizados por la banda fue robado días antes en Sevilla. Un particular había denunciado la sustracción de su vehículo días antes, pero aún se desconoce la procedencia del segundo vehículo utilizado por la banda.

A la espera de la construcción de una incineradora en Cádiz, un protocolo invita a los jueces a acelerar la autorización para destruir la droga incautada en solo dos meses, pero la última palabra siempre depende de ellos. Parte de la droga robada estaba a la espera de su destrucción y otra contaba ya con autorización judicial desde el pasado diciembre. Solo días antes se había producido el último traslado de droga desde Andalucía hasta el horno crematorio de Asturias.

Las quejas de los sindicatos policiales se multiplicaron ayer. “Es indignante y una vergüenza”, censuró Juan Carlos Contreras, del sindicato CEP, que culpó del robo a la “excesiva burocracia” y a la tardanza de los juzgados en ordenar la destrucción de los alijos. Manuel Expósito, secretario general del SUP en Andalucía, pidió “medidas urgentes personales, materiales y técnicas” para evitar que los robos se repitan. “Es una irresponsabilidad”, añadió.

Desde la Agencia Tributaria resaltaron que las alertas funcionaron y que los agentes de seguridad del edificio trabajan con “horario comercial”.