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Los 12 consejeros de Mas

Perfil de los consejeros que integran el ejecutivo del presidente de la Generalitat

La prioridad del nuevo Gobierno catalán, que ya ha iniciado su andadura, será preparar el terreno para preparar la consulta soberanista, todo ello sin descuidar la crisis. Por ello el presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha apartado de su Gobierno a los consejeros independientes y más moderados y sitúa en los puestos importantes a su núcleo de fieles (el llamado pinyol) combinado con un incremento de los consejeros del llamado sector socialdemócrata de CiU. El consejero de Presidencia, Francesc Homs, y el titular de Justicia, Germà Gordó, se perfilan como dos hombres clave en la nueva etapa en la que el socio minoritario de la federación, Unió, también sale reforzado con tres consejeros. Uno de los consejeros más polémicos, Felip Puig, ha dejado el mando de los Mossos d'Esquadra para hacerse cargo de Empresa. Su lugar en Interior lo ocupará Ramon Espadaler.

Josep Maria Pelegrí. Agricultura

Lleida, 1965. Licenciado en Derecho. Secretario general de UDC. En un claro guiño al territorio con mayor tradición agraria, en la Generalitat se ha instaurado la norma de que el consejero de Agricultura debe ser procedente de Lleida. Lo fueron Francesc Xavier Marimon, Josep Grau, Antoni Siurana y Joaquim Llena. También lo es Josep Maria Pelegrí, quien repite al frente de este departamento que también tiene las competencias en agricultura, pesca, alimentación y medio natural. Discreto y afable, su principal baza es su capacidad de diálogo, lo cual le valió la última legislatura para afrontar el malestar que suscitó la reforma de la Política Agraria Común (PAC) de la Comisión Europea en un momento de caída de la renta agraria. Pelegrí se unió a las quejas y consensuó con el sector un documento de propuestas y alegaciones que remitió a Bruselas, adonde acudió en septiembre para defender la posición catalana. El democristiano, que entre 2002 y 2003 fue consejero de Gobernación con Jordi Pujol, sí se desmarcó, aunque tímidamente, del entusiasmo con el que el Ejecutivo de Mas pugnó por el proyecto de Eurovegas, puesto que la ubicación hubieran sido los actuales campos del Baix Llobregat.

Neus Munté. Bienestar Social

Barcelona, 1970. Licenciada en Derecho. Militante de CDC y UGT. La incorporación de Neus Munté da visibilidad al mayor peso que tendrá en el Gobierno de Mas el sector socialdemócrata de CDC, al que confía de nuevo el corazón del Estado de bienestar, en especial en época de recesión. Munté ya formó parte de la Administración de Jordi Pujol como jefa de gabinete de la exconsejera de Enseñanza Carme-Laura Gil. Entre 2002 y 2003 fue diputada por CiU en el Parlament, para luego regresar al sindicato UGT, en el que milita. Allí fue secretaria de Política Institucional, desde donde batalló especialmente con el tripartito por la reforma de la formación profesional, la mejora de la calidad del Servicio de Ocupación de Cataluña (SOC) y para evitar el cierre de las escuelas y talleres para parados con riesgo de exclusión. En 2010 regresó al Parlament como diputada de CDC, donde se ocupó de nuevo de los asuntos de enseñanza. Trabajadora exhaustiva, Mas la ha designado ahora como consejera de Bienestar y Familia, donde uno de sus retos será pacificar el tercer sector, soliviantado por la deuda que arrastra la Generalitat.

Ferran Mascarell. Cultura

Sant Just Desvern, 1951. Historiador. Independiente. Tras protagonizar en 2010 la gran sorpresa del primer Gobierno de Artur Mas, el exsocialista Ferran Mascarell ha destacado por ser uno de los mayores defensores de la necesidad de un Estado con fiscalidad propia para que la cultura catalana pueda desarrollarse plenamente. Durante su segundo mandato como consejero de Cultura (el primero vez fue en 2006, durante el tripartito de Maragall), este gestor cultural incansable, ha desencallado el conflicto con las majors por la Ley del Cine, ha puesto en marcha la Agencia Catalana para agilizar la gestión pública del patrimonio y ha anunciado el Acuerdo Nacional por la Cultura y un Plan de Museos. Los últimos no han visto la luz por la brevedad de la legislatura. El nuevo orden museístico, pese a no figurar en el programa electoral de CiU, será uno de los retos de la nueva legislatura. Otra, sin duda, la lucha contra la situación económica que ha llevado a su departamento, con 302,5 millones de euros de presupuesto, la cifra más baja desde 2007, a recortar la aportación en los equipamientos culturales del país un 13,4% de media, poniendo en grave aprieto el funcionamiento de muchos de ellos.

Andreu Mas-Colell. Economía.

Barcelona, 1944. Licenciado en Economía en la UB y doctor por Minesota. Milita en CDC. Artur Mas vuelve a confiar en este reconocido académico para pilotar una hacienda ahogada por la recesión y que hoy depende de la financiación estatal por el cierre de los mercados a la deuda autonómica. Su primera misión consistirá en presionar al Gobierno central para que suavice los objetivos de déficit de las comunidades. Si no lo logra, se enfrenta a unos ajustes de cerca de 4.000 millones en 2013. Procedente de la universidad, Mas-Colell es metódico y poco amigo de los planteamientos simplistas. Su principal baza es su prestigio: fue catedrático en Harvard y profesor en Berkeley, además de autor del manual de microeconomía de referencia mundial. Por su fácil acceso a las instituciones económicas internacionales, se estudió encomendarle las relaciones exteriores, aunque estas acabaron en manos de Francesc Homs. Detractor del “keynesianismo en un solo país”, este hombre fuerte de Mas deberá convivir ahora con el sector socialdemócrata que se ha incorporado al Ejecutivo y con las exigencias de ERC, que pide una rectificación de la política fiscal y social.

Felip Puig. Empresa y Ocupación

Barcelona, 1958. Ingeniero de caminos. CDC. Felip Puig suma y sigue. Con su incorporación a Empresa y Ocupación en sustitución de Francesc Xavier Mena, ya son cuatro los departamentos que ha asumido en otros tantos Gobiernos de CiU. Fue responsable de Medio Ambiente y de Política Territorial bajo las órdenes de Jordi Pujol; en 2010, Artur Mas le situó como consejero de Interior. Su mandato al frente de los Mossos d’Esquadra ha estado marcado por la polémica. Guiado por una política de mano dura frente a los antisistema, Puig ha mimado a los mossos y ha intentado borrar el legado de su antecesor, Joan Saura, que impulsó una vigilancia más estricta de los abusos policiales. Puig ha estado a punto de caer en desgracia por la actuación de los antidisturbios en la huelga general del pasado 14-N. Una mujer perdió un ojo por un artefacto que arrojado en el centro de Barcelona. En el Parlament, Puig dijo que los Mossos no habían efectuado ningún disparo, pero dos días más tarde tuvo que rectificar y pedir disculpas: un vídeo y un informe que se le había ocultado le dejaron en evidencia. Mas no aceptó su dimisión y le ha encomendado una nueva tarea.

Irene Rigau. Enseñanza

Banyoles, 1951. Maestra. Convergència. Artur Mas renueva su confianza en una de las consejeras más cuestionadas y polémicas de esta corta legislatura. En 2010 se estrenó en la cartera educativa (ocupó la de Bienestar Social con Jordi Pujol de 1999-2003) suprimiendo la sexta hora y ha sido pionera impulsando recortes, como el aumento de las horas lectivas a los profesores, a la vez que les reducía el sueldo, disminuyendo la dotación a las becas de comedor, dando un hachazo a las subvenciones a las guarderías e imponiendo una tasa a la FP de grado superior. Asesorada por la patronal de la concertada, Rigau ha conseguido que la comunidad educativa (profesores, padres y sindicatos) cree un frente en contra de su gestión. Profesora en primaria, secundaria y en la universidad y ponente de la Ley de Educación de Cataluña, Rigau ha tenido que convivir con los cursos escolares más convulsos, marcados por las protestas. En las últimas semanas, la polémica sobre el ataque a la inmersión lingüística que recoge la futura ley educativa del Gobierno le ha dado un poco de oxígeno, al capitalizar la defensa de la escuela catalana.

Joana Ortega. Gobernación y vicepresidenta

Barcelona, 1959. Licenciada en Psicología. Unió. En un Gobierno caracterizado por la absoluta falta de paridad de género —solo el 25% de los consejeros son mujeres— Convergència i Unió ha querido que Joana Ortega tenga cierta preeminencia institucional, por encima del resto de consejeros. Esta democristiana muy próxima a Josep Antoni Duran Lleida repite como vicepresidenta de la Generalitat y ayer, en su toma de posesión, no dudó en marcar perfil desde el primer momento. Asumió el cargo prometiendo lealtad al presidente de la Generalitat y “con la ayuda de Dios”. En la pasada legislatura, y en su faceta de titular de Gobiernación, fue la encargada de reducir repetidamente los sueldos de los funcionarios, pero también de intentar moderar el discurso de los sectores más soberanistas de Convergència Democràtica. Ahora su primera labor será llevar al Parlamento el proyecto de ley de Consultas Populares para allanar el proceso soberanista que impulsan Mas y su círculo más cercano. Casada y con tres hijos, Ortega inició su anterior mandato con polémica por haber “inflado” por error su currículum profesional.

Ramon Espadaler. Interior

Vic, 1963. Historiador. Unió. Ramon Espadaler, hombre de confianza del líder de Unió Democràtica, Josep Antoni Duran i Lleida, vuelve al Ejecutivo catalán nueve años después. Espadaler fue consejero de Medio Ambiente en la última legislatura de Jordi Pujol y ahora asume una de las tareas más complicadas de cualquier Ejecutivo, que dejaron muy tocados a sus antecesores: la gestión de la seguridad pública y el mando político de los Mossos d’Esquadra. Presidente del consejo nacional de Unió, Espadaler ha ejercido hasta ahora como portavoz adjunto de CiU en el Parlamento catalán. La salida de la exconsejera de Justicia Pilar Fernández Bozal —independiente, pero propuesta por Duran— convierte a Espadaler en el tercer consejero de UDC. El nuevo titular de Interior empezó su carrera política como concejal en el Ayuntamiento de Sant Quirze de Besora. Más tarde se convirtió en teniente de alcalde de Vic, aunque renunció a luchar por la alcaldía en beneficio del disidente Josep Maria Vila d’Abadal. Casado y con tres hijos, Espadaler ha participado en la negociación del pacto de estabilidad con Esquerra.

Germà Gordó. Justicia

Germà Gordó Aubarell. La Pobla de Segur, 1963. Licenciado en Derecho. CDC. Un licenciado en Derecho sustituye a una abogada del Estado al frente de la cartera de Justicia, una de las más apacibles del Ejecutivo. Pese a ser uno de los hombres de la máxima confianza del presidente y pieza clave en el Ejecutivo, Germà Gordó había permanecido hasta ahora en un segundo plano. Con su paso de secretario del Ejecutivo a consejero, gana visibilidad. Gordó forma parte del llamado pinyol de Artur Mas y está en el ala soberanista de Convergència, aunque su proximidad a grupos democristianos le acerca también a Unió. Gordó asumió responsabilidades en los últimos Gobiernos de Jordi Pujol —fue secretario general de Agricultura— y pasó a un primer plano durante la travesía en el desierto de Convergència, donde fue gerente. Nacido en La Pobla de Segur (Pallars Jussà), casado y con tres hijos, ha disfrutado de un enorme poder con Mas: ha coordinado la acción de los departamentos y ha supervisado las actuaciones en materia de contratación pública. Entre los retos de su nuevo puesto están impulsar la oficina judicial, ahondar en la modernización de la Administración de justicia y lidiar con las protestas de los funcionarios.

Francesc Homs. Presidencia

Vic, 1969. Licenciado en Derecho. CDC. Francesc Homs se curtió en la primera línea política con la negociación del Estatuto de Autonomía de Cataluña. Después, su teorización sobre el déficit fiscal catalán y la nueva financiación de la Generalitat, le convirtió en uno de los principales ideólogos de la nueva Convergència Democràtica, la que ha abandonado los subterfugios y se declara abiertamente independentista. Mano derecha de Mas, en los últimos dos años Homs se ha convertido en el auténtico vicepresidente en la sombra del Gobierno catalán, aunque formalmente ha sido el portavoz del ejecutivo. Como secretario general de Presidencia ha hecho y deshecho en todos los departamentos y ni un solo paso importante se ha dado sin su consentimiento explícito. Ahora asume la gestión política del proceso soberanista y las relaciones exteriores. En clave interna será el principal negociador entre CiU y ERC en el día a día, una tarea si cabe más complicada que la de la consulta. Homs fue el máximo responsable del diseño de la campaña electoral que ha hecho perder a Artur Mas 12 escaños.

Boi Ruiz. Salud

Barcelona, 1954. Médico. Independiente. Igual que su colega Irene Rigau, Boi Ruiz revalida su cargo a pesar de haber soliviantado a todo el sector con los recortes en el ámbito más sensible, la sanidad pública. Ruiz ha sido pionero en impulsar ajustes que después han copiado otras comunidades. Al asumir la cartera de Salud hace dos años, Ruiz paralizó la construcción de nuevos hospitales, cerró ambulatorios en verano, redujo el horario de las urgencias y clausuró quirófanos y plantas enteras de hospitales. Todo ello disparó las listas de espera y encendió las protestas con encierros en ambulatorios y hospitales, que ahora vuelven a ser de actualidad en otras regiones. Presidente de la Unión Catalana de Hospitales, la patronal de los hospitales privados concertados, Boi Ruiz ha llevado a su campo la oleada de privatizaciones que CiU lleva a cabo en otros ámbitos. En sanidad, de momento, se ha concretado en la privatización de la gestión del hospital Clínic y del ambulatorio de L’Escala. Especialista en cirugía ortopédica y en gestión hospitalaria, Ruiz también ha puesto su firma a una de las medidas más polémicas del sector sanitario: el euro por receta.

Santi Vila. Territorio y Sostenibilidad

Granollers, 1973. Historiador. CDC. Santi Vila se define a sí mismo en su blog como “catalanista, pero ciudadano del mundo; liberal, pero sensible a la suerte de los más débiles; moderno, pero al mismo tiempo conservacionista”. El consejero de Territorio y Sostenibilidad representa el ala más progresista del nuevo Gobierno, al que llega desde la alcaldía de Figueres. En la ciudad del Alt Empordà, Vila se ha fraguado una imagen de alcalde sensible y honesto. [/EMPTYTAG]Sin pelos en la lengua, se ha ganado algún enfrentamiento con compañeros de partido, como cuando tuvo que pedir perdón tras vincular el municipio de La Jonquera con la delincuencia, airando a la alcaldesa de la localidad. Tampoco ha dudado en criticar a su propio partido, como con la privatización del CAP de L’Escala. Se ha acercado progresivamente al independentismo, llegando a fletar trenes junto para la manifestación soberanista de la Diada, hecho por el que el Estado ha denunciado a ambos Consistorios. Pese a que entra en el Gobierno por primera vez, el área de Territorio no le es ajena: el AVE y el desdoblamiento de la N-II han sido dos de sus caballos de batalla como alcalde.